San Luis Potosí, México (25 de abril de 2015).- Sin ser especialistas en lenguaje no verbal, las palmadas en el hombro entre dos personas se interpretan como una acción de aprobación y hasta consentimiento; de animación cuando éstas son en la espalda y los toques en el pecho del interlocutor, con el dorso de la mano, suponen una especie de reclamo.

Este viernes, en el salón Adolfo López Mateos de la residencia oficial de Los Pinos, al término del anuncio de la inversión de 550 millones de dólares en la construcción de la nueva planta de llantas de Goodyear en San Luis Potosí, al presidente Enrique Peña Nieto se le vio junto al gobernador, Fernando Toranzo Fernández.

El video del acto tiene una duración de 37 minutos con 39 segundos y se puede ver en la página de youtube. Al minuto 36 con dos segundos, Peña Nieto se despide de Rich Kramer, presidente y director general de la empresa dedicada a fabricar neumáticos.

Al tiempo que suelta la mano del directivo voltea a su derecha y ve al mandatario potosino, que adopta en ese instante una postura de espera de turno para el saludo de despedida. Peña Nieto se aproxima al médico y se saludan. La mano del galeno por encima de la del mandatario y con los dedos separados.

Durante el abrazo se aprecia la mano izquierda del mandatario nacional sobre la parte baja de las costillas de Toranzo, lo que implicaría marcar una distancia de alejamiento. Mientras, con la mano derecha, Peña Nieto le da dos palmadas en la espalda, lo que supone que el Ejecutivo Federal habría querido dar por terminado el encuentro lo más pronto posible.

Enseguida se separan y el gobernante del país coloca su mano izquierda sobre el codo de Toranzo, lo que supone otro rasgo de contención. Con el dorso de la misma mano Peña Nieto le da, cuando menos, cuatro leves golpes en el pectoral al médico de profesión.

Simultáneo al primero de toques el presidente inclina la cabeza hacia el Ejecutivo del Estado, como si su intención es decirle algo en “corto”. Permanecen tomados de sus manos diestras. Al siguiente tocamiento se miran mutuamente.

Se aprecia que Peña Nieto le dice algo y pareciera que lo jala hacia él para mantener aquello entre ambos. La imagen cambia de una toma cerrada a una abierta mientras el director de la llantera recoge documentos de la mesa del presídium.

Tras unos segundos el presidente da un paso hacia su izquierda. El doctor no lo suelta y enseguida pareciera que el Presidente intenta esconder su expresión facial de los presentes. Han transcurrido diez segundo, de los 21 que duró el encuentro entre ambos.

Se aprecia a Peña Nieto que es el que más habla, pues Toranzo aparece de espaldas a la cámara de video. Después de unos segundos el Ejecutivo del Estado coloca su mano derecha en el codo y la desliza hacia el antebrazo de su interlocutor, que se retira de inmediato.

Tras examinar ese breve segmento del video, dos Licenciados en Psicología, Elisa Arreguín y Luis Barrientos, coincidieron en que Peña Nieto mostró descontento hacia Fernando Toranzo, a quien, muy aparte de esas escenas, se le atribuye haberle impuesto al primer priísta del país a Juan Manuel Carreras López, como candidato del PRI a sucederlo en el cargo el próximo 26 de septiembre.

De ello han transcurrido más de dos meses y a la fecha no es de dudarse persista el malestar, sobre todo si las encuestas favorecen al Partido Acción Nacional, a pesar de su candidata. Esa podría ser una de las causas probables del regaño, porque el que pase a la historia como un gobernador ausente, gris y corrupto, daría motivo a una felicitación entre priístas. Otra probable razón sería el embrollo surgido en torno a los terrenos asignados a la armadora de coches BMW. En tanto si fue una cosa u otra el malestar fue evidente.

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