San Luis Potosí, (30 de abril de 2015).- Al día de hoy y luego de que ha avanzado la mitad del período de campañas de proselitismo, ninguno de los siete candidatos a gobernador de San Luis Potosí se ha comprometido con las “Tres D”.

Ese hecho siembra la duda acerca de cuales son las razones por las cuales, quienes buscan el voto ciudadano, se niegan a decir que tienen, cuanto tienen, quienes son sus amigos y que tan honestos son en el pago de los impuestos.

En la página electrónica candidatotransparente.mx, impulsada por distintas instancias de la sociedad civil, académicos e investigadores en materia de transparencia y derecho de acceso a la información pública, se puede confirmar que ninguno de los candidatos a gobernador ha publicado nada.

Ni la Declaración Patrimonial. Tampoco la Declaración de Impuestos y, mucho menos, la Declaración de Intereses.

Juan Manuel Carreras López (PRI-PVEM-PNA), Sonia Mendoza Díaz (PAN), Fernando Pérez Espinosa (PRD-PT-PCP), Sergio Serrano Soriano (MORENA), Eugenio Guadalupe Govea Arcos (MC), Arturo Arriaga Macías (PES) y Aniceto Becerra Dueña (PH), no tienen interés ni voluntad de que los ciudadanos sepan de ellos algo más que sus simplistas declaraciones de campaña.

Aunque a través de esa página diariamente los ciudadanos les piden por vía Twitter que se comprometan, no han ofrecido ninguna respuesta. La gente les pide que hagan efectivo el compromiso por la transparencia y se adhieran al #3de3. De los candidatos solo desdén.

A cinco semanas del cierre de las campañas, no se percibe que alguno de los candidatos a gobernador haga pública una información que es necesaria para adquirir cierta credibilidad. Prefieren la opacidad, el secretismo.

Cuando un político se niega a informar algo, entonces hay que pensar mal y por ahora, es correcto pensar mal de los siete candidatos a gobernador. Si ellos niegan información a los ciudadanos ¿Entonces porqué razón los ciudadanos confiaremos en ellos y, más aún, porqué les vamos a dar el voto?

Todos los candidatos tienen algo que esconder, eso es evidente. Su desprecio a la iniciativa de candidato transparente del Instituto Mexicano de la Competividad, los exhibe masivamente como enemigos directos del derecho de los ciudadanos a estar informados; adversarios irredentos de la rendición de cuentas y, como farsantes que enarbolan en la lengua el tema de la transparencia.

Que sigan en sus campañas tan rebosantes de frivolidades, de nimiedades, de clichés y discursos sobradamente insulsos, ya en las urnas se toparán con la realidad propia de una sociedad desconfiada que, al hablar de política mejor se tapa la nariz para evitar tanta pestilencia.

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