San Luis Potosí (04 de mayo de 2015).- Las campañas de los siete candidatos a gobernador no han sido hasta ahora ejemplo de lucidez política de ninguno de ellos. Ha imperado una inercia socarrona al discurso demagógico, a la diatriba simplona y cursi; a una narrativa hueca que no ha capturado el interés de la sociedad.

Los candidatos a gobernador siguen creyendo que se pueden ganar unas elecciones sin más instrumentos que el dinero. Por eso son capaces de decir tal sarta de mentiras y verdades a medias que uno acaba harto de leer sus mensajes.

Han sido tan mediocres las campañas en cuanto a su fondo, su contenido y su discurso que se ha tenido que recurrir a la vieja práctica de la llamada guerra sucia. Lo único que ha revitalizado un poco lo anodino de las campañas ha sido precisamente el amoral y deshonesto propósito de atacar al adversario mediante rumores, especulaciones o chismes.

El viernes se publicó en La Jornada San Luis una nota acompañada de un video, en el que familiares de Sonia Mendoza Díaz despotricaban contra la candidata a gobernador por Acción Nacional. La rebajaron a una mujer simplona, agresiva, alcohólica, arrogante, virtualmente una delincuente.

El video llegó a La Jornada de manera anónima, pero le dieron el crédito de una información investigada, confrontada y rigurosamente revisada. La colocaron en el sitio electrónico de ese periódico, en cuyo caso, vale la pena señalar que improvisó para colocar las imágenes. Eso es poco común, de hecho, ese portal es uno de los más pobres informativamente hablando.

La nota causó cierto estremecimiento en las huestes del PAN y el equipo de campaña de Sonia Mendoza, pero pasado el golpe, no recurrieron a los medios tradicionales para intentar atenuar el golpe.

En el portal de noticias ogarrio.com, el mismo viernes se colocó un video en el que los familiares de Sonia Mendoza, los mismos que la habían denostado, ahora le aplaudían y daban bendiciones. En un mensaje sobrado de mil y al extremo cursi, el esposo de la candidata dijo a los cuatro vientos simplemente: amo a mi esposa, la quiero, es bien trabajadora, solo le faltan dos horas para trabajar las 24 horas del día, es bien inteligente y tal.

 

Un asco.

 

De ese nivel es la política potosina, de ese nivel son las campañas de los dos candidatos que van a la cabeza en las encuestas. Sus campañas más parecen episodios perdidos de alguna telenovela de tercera categoría.

Affaire infumable, bodrio lacrimoso, así ha resultado lo que el PRI intentó convertir en golpe devastador contra la candidata del PAN. Pero igual de infumable la respuesta panista al intentar colocar a Mendoza en un altar. Pobrecita, es tan buena; la atacan sólo porque es mujer.

Pobre San Luis Potosí, tras seis años de mediocridad y corrupción con Toranzo, lo que venga con Carreras, a la luz de su comportamiento, no podrá ser otra cosa sino otros seis años de más y mejor mediocridad y corrupción aderezadas con la frivolidad con la que ahora están actuando.

 

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