San Luis Potosí, México, (7 de Abril).-  Hace unos años, el entonces Secretario General de Gobierno, Cándido Ochoa Rojas, le dijo a un periodista que él no pretendía ser candidato a ningún cargo de representación popular. Ni siquiera a gobernador de ninguna de las tres etnias de los potosinos que habitan en la huasteca, completó con un afán de soldar su postura.

Al paso del tiempo, por alguna razón o necesidad, cambió de parecer y el domingo emprendió su campaña como candidato a diputado federal por el IV Distrito, postulado por los partidos Revolucionario Institucional y Verde Ecologista de México.

Se ha dicho que le urge acceder al fuero para evitar ser sujeto de un proceso penal. A mediados del pasado mes de febrero, en la columna institucional del diario Reforma, se publicó: “SE LLAMA Cándido Ochoa Rojas, pero dicen que no le hace honor a su nombre. EL AHORA ex secretario de Gobierno de San Luis Potosí renunció a su cargo con la idea de ser candidato del PRI y el PVEM a diputado federal por el distrito de Ciudad Valles. NOMÁS que tiene fama de estar relacionado con “La Maña”, algo así como la franquicia de “Los Zetas” en esa entidad. EN 2012 ya hubo una solicitud de juicio político contra Ochoa cuando era procurador estatal por supuestos vínculos con el crimen organizado. Y NO SE lo digan a nadie, pero se dice que la Policía Federal ya lo trae en la mira. Algo le sabrán.

Lo anterior viene a la memoria al observar una de las páginas de la sección Estado de la edición impresa de un diario local. Cándido Ochoa aparece en una imagen junto al aspirante a la presidencia municipal de Ciudad Valles, Jorge Terán Juárez, quien toma del brazo a un hombre en un mercado público.

Al costado izquierdo de esa fotografía aparece el siguiente título: “Protección federal pide Poncho para él y su familia”. “Dice que no confía en la policía estatal…”, completa parte del sumario. “…continúan las amenazas en su contra”, consigna la nota informativa en su primer párrafo, originada esta de las declaraciones de Alfonso Díaz de León Guillén, quien tiene como adversario precisamente a Cándido Ochoa.

Si el acomodo de esa página fue obra y gracia de la casualidad no deja de llamar la atención la lectura política de esa composición. El todavía legislador local resultó afectado en sus aspiraciones políticas tras la postulación del ex funcionario estatal, pues se le consideraba el candidato natural del Partido Verde Ecologista de México para el cargo por el que ahora contiende como abanderado de Acción Nacional.

Por si fuese poco, hace unas semanas, le fueron filtrados al mismo diario documentos oficiales para exhibir que, hace años, fue liberada una orden de presentación en su contra porque hace 14 años enfrentó una denuncia de la Comisión Federal de Electricidad por el supuesto robo de energía eléctrica.

Alfonso Díaz de León atribuyó esa filtración a Cándido Ochoa y ha dicho que durante varios días ha recibido llamadas telefónicas intimidantes. En respuesta Cándido Ochoa le pidió no hacerse pasar como mártir y en plan retador le propuso explicar a la sociedad su situación legal.

A su vez el Procurador, Miguel Ángel García Covarrubias, en acto cuya lectura política podría leerse como “asociación delictuosa”, confirmó que el ex militante del partido verde sí tiene antecedentes penales: “A mí sólo me la solicitan, bajo la información y si no (la) tuviera tenga la plena seguridad que dijera que no tiene antecedentes penales”.

El caso es que Díaz de León reiteró su demanda de protección federal, porque desconfía de las autoridades estatales; incluso dijo haberle enviado su petición al Secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, a través de su nuevo partido.

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