San Luis Potosí.- Se llegó a pensar que en la capital del estado habría un proceso de campañas electorales de mucha enjundia; unas campañas reñidas, atractivas y vivas. Campañas de confrontación, de retos, de un gran tesón y de un enorme empeño por recobrar la credibilidad y confianza de los capitalinos.

 

De verdad, se vaticinaban campañas muy atractivas por el perfil de candidatos jóvenes y de ideas frescas, de políticos echados para adelante, vigorosos plenos de confianza ante el reto electoral.

 

Pero a decir verdad, no han resultado así. ¿Cómo se puede describir la decepción?, tal vez con un sarcástico y lacónico: ¡Lástima…Margarito¡, sea suficiente para ilustrar lo decepcionante de la campaña municipal de San Luis Potosí.

 

Xavier Azuara, Manuel Lozano, Jaén Castilla, Ricardo Gallardo, Lucy Lastras y ¿Hay más?, no han logrado, a menos de tres semanas de la elección, captar la atención de una sociedad harta de promesas en una ciudad que en vez de avanzar se estanca.

 

Bueno, tan pareciera que no existen más allá de sus comunicados y gacetillas pagadas en la prensa, que en algo así como un boletinazo a caballo de espadas, el extraviado Juan Manuel Carreras López prometió a los capitalinos que si votan por él, en un año tapará todos los baches de la ciudad.

 

O sea, muchos candidatos, pero al parecer invisibles que hasta un desesperado candidato a gobernador les anda comiendo la canasta de las promesas.

 

De cierto, ninguna de las campañas ha llamado la atención por los actos y palabras de cualquiera de los candidatos: clichés, lugares comunes, rollos reciclados, promesas demagógicas y puros dichos para construir castillos en el aire.

 

De ninguno de los candidatos ha brotado una narrativa orientada al ciudadano que ha escuchado lo mismo cientos de veces: vamos a rescatar el mercado y lo vamos a renovar, vamos a mejorar la vialidad de nuestras calles y vamos a pavimentar todo lo que sea necesario pavimentar, vamos a trabajar muy duro por ustedes, vamos a hacer obra por los que menos tienen, vamos a recuperar la hermosura de los barrios, vamos a bajarnos el sueldo, vamos, vamos…vamos.

 

Nada nuevo bajo el sol. Mario García, el actual presidente municipal por el PRI-PVEM, primero se dijo candidato ciudadano y luego dijo que iba a transformar a la ciudad y luego dijo que no habría impunidad contra los que asaltaron las arcas públicas en la administración de Victoria Labastida.

 

Nada cumplió.

 

Los capitalinos están en problemas, porque hace apenas tres años les dijeron que las cosas iban a cambiar y no fue cierto. Lo que cambió fue para empeorar. La única obra del trienio, levantada con calzador y rechazo social, ha sido la remodelación de la Avenida Muños y ya todos conocemos su fracaso. No es necesario buscar más, Mario García cada que puede repite que no hay obras porque no hay dinero.

 

Con ese ejemplo de autoridad, seguramente la gente en la ciudad se pregunta si vale la pena volver a votar.

 

Nada garantiza que el presidente municipal que resulte electo cumpla y se comporte a la altura de su responsabilidad.

 

Xavier Azuara y el Partido Acción Nacional no se han esforzado mucho, todas las encuestas dicen que va a ganar con amplitud. Con esa soberbia propia de los panistas, el diputado federal con licencia no ha sudado de más y su campaña, aunque efectiva porque tiene el apoyo de todos los grupos y santones del PAN, ha sido complaciente.

 

Manuel Lozano ya sabe que va a perder. Será su segunda derrota seguida y lo peor, es que esta puede ser de alcances catastróficos, pues puede caer con el PRI hasta el tercer lugar. Las herencias de los corruptos y pésimos gobiernos de Mario y Victoria, son grilletes que sigue arrastrando y nunca se pudo quitar. Moraleja, las elecciones no se ganan desde un periódico.

 

Ricardo Gallardo ya está cosechando lo que sembró: meses y meses de campaña anticipada dando regalos en todas las colonias populares de la ciudad, especialmente en las que se ubican en la zona metropolitana con Soledad de Graciano Sánchez, lo colocan con vaticinios de una sorpresiva votación al alza. Como en Soledad, la compra de voluntades está a todo lo que da.

 

La ciudad no tiene mucho de donde escoger, las campañas no han dado de sí y no se han mostrado proyectos serios distintos a otros de candidatos de otros tiempos. Nadie hizo nada por presentar algo nuevo, eso es triste porque de la capital, se esperaban campañas diferentes.

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