Un mitin postelectoral de Sonia y Madero.

Parecía una escena más de campaña. Acarreados, Banderitas, Pancartas, animadores de porras y vivas, consignas y mucho empeño por querer hacer ruido. Era la casa de campaña de Sonia Mendoza Díaz. Tres días después de las elecciones había un mitin de la candidata.

En el jardín de la casona de Montañas Rocallosas se fueron apretujando decenas de hombres, mujeres y niños que previamente habían descendido de un convoy de autobuses urbanos. Venían de cualquier lado, especialmente de Soledad de Graciano Sánchez.

Habían convocado a una rueda de prensa pero lo que hubo fue un mitin con carácter motivacional, algo así como un analgésico contra el dolor de cabeza provocado por el PREP.

A las diez de la mañana, el jardín estaba prácticamente solo y filas de sillas esperaban quien las ocupara y decenas de botellas de agua esperaban quien las consumiera. De manera apresurada, clavaron en las paredes lonas con la imagen estilo photoshop de la candidata y Carlos Fernández Galván intentó despertar a los pocos presentes alentando porras para la que dijo, será nuestra gobernadora.

De súbito, ingresaron hordas de panistas al enorme patio que se llenó pronto y luego empezaron los gritos mitinescos del “Ya llegó, ya está aquí, Sonia gobernadora” o el desfasado “vamos a ganar” o el infaltable “pueblo unido jamás será vencido”. Daba la impresión de que nadie les dijo que la campaña se acabó precisamente hace una semana.

Sin decir agua va empezaron a corear el lopezobradorista “voto por voto y casilla por casilla”, adujeron que hubo fraude electoral y acabaron el “sí se puede” y “vamos a ganar”.

Con mesiánica actitud, Gustavo Madero, el líder nacional del PAN anunció que habría una marcha y el mitin se deshizo para integrar una marcha de la que a su paso al CEEPAC salieron insultos sin parangón para la autoridad electoral y, naturalmente, para el PRI.

Luego se un rato de caminar, la rosada piel de Madero y Creel escurría a chorros el sudor y como quien llega a liberar de las cadenas al esclavo, se apersonaron a las puertas del edificio del CEEPAC do0nde de manera imperturbable les dijeron que no pasarían.

Eso enardeció al máximo a las hordas panistas que amenazaron con “mandar a la chingada la puerta porque vamos a pasar”. La lenguaraz actitud de un grupo de panistas del grupo del autodenominado “famyto”, estaban dispuestas a “mandar a la chingada a quien haya que mandar”. Explotaban en mentadas de madre a quien se les pusiera enfrente o a quien primero se le viniera a la mente, puesto que muy politizadas no se veían sino más bien montaraces.

Total, que les dieron el pase a los dirigentes y a la candidata, eran siete. Los llevaron al salón que fue sala de prensa el día de las elecciones y hasta ahí llegaron los reporteros o los que si lograron entrar sin pasar antes por las agresiones e insultos de los policías.

Los panistas esperaban a los consejeros y se vieron rodeados de periodistas, entonces, el senador Héctor Larios regañó impúdicamente al director jurídico del PAN por haber permitido que la reunión fuera atestiguada por la prensa.

El panista logró que los periodistas desalojaran el lugar y luego los pasaron a otro salón donde, en privado, dialogaron con Laura Elena Fonseca y un grupo de consejeros.

Después de unos minutos, todo se acabó: Gustavo Madero quería la foto de la consejera recibiendo su “pliego petitorio” y anunció de manera profesoral que esto no se acaba hasta que se acaba, que “todavía estamos en tiempos extras” y que el PAN todavía le puede dar vuelta a los resultados.

Los panistas algo sonrientes como quien siente que ha cumplido el deber, se empezaron a retirar, mientras que Laura Elena Fonseca aseguraba a los reporteros que podía asegurar que no hubo forma de hacer fraude.

Es decir, escuchó a los panistas, les firmó un papel y los saludó, pero los números de la elección, esos no van a cambiar.

Este jueves habrán concluido los conteos distritales y entonces, en el PAN no tendrán de otra más que irse a los tribunales, lo cual no es gran cosa, pues el blanquiazul perdió las elecciones desde antes de que éstas iniciaran.

¿Recuerdan a Octavio, a Zapata y a todos los demás?

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