Astrolabio

Por Antonio González Vázquez

Cuando Manuel Barrera Guillén rinda el segundo informe de actividades legislativas, la Ecuación de Corrupción de la que él forma parte estará cumpliendo tres meses. En un acto de sobrada simulación y cinismo, el presidente de la Mesa Directiva hablará por todos los diputados y no mencionará el único suceso trascendente del segundo año de ejercicio legal: el desbordamiento de la corrupción entre los legisladores.

En estos momentos, en el Congreso del Estado se afinan los detalles del extenso informe de actividades que el diputado de la Ecuación leerá desde la tribuna del pleno ante invitados especiales.

Corren ya 85 días desde que Enrique Flores señaló a Manuel Barrera como uno de los integrantes del selecto grupo mafioso del legislativo que negociaba la limpieza de cuentas públicas con la ayuda de funcionarios de la Auditoría Superior del Estado.

En igual número de días, Barrera Guillén se ha escondido de todo lo que huela al Frente Ciudadano Anticorrupción que no ha cejado en pedir su verde cabeza. El día que rinda el informe, Barrera seguramente no la pasará muy bien, es probable que ese día sea un día de pesadilla o un día para estar mejor en el infierno.

De hecho, no existe un solo ápice de certeza de que el día del informe legislativo Manuel Barrera vaya  a recibir algún aplauso de la clase política, es más, se vaticina un trato lapidario.

Con notable acento demagógico, Barrera ha anunciado el segundo informe de actividades legislativas en donde a su juicio (algo descabellado) hay muchas cosas que destacar.

A saber esto en sus propias palabras: “ya lo tenemos listo, va a ser un informe sencillo, no habrá gastos onerosos, pues el único objetivo de los 27 integrantes de la legislatura local será el rendir un informe sobre la emisión de decretos, las nuevas leyes y declaratorias de validez a reformas a la Constitución Política del Estado que han sido un referente para el desarrollo de la vida política, económica y social de San Luis Potosí”.

También, se lograron avances importantes en temas de gran relevancia como el haber aprobado la implementación del Nuevo Sistema Estatal Anticorrupción, la implementación de la reforma penal que implicó una serie de modificaciones a varias leyes, así como la creación de algunas otras.

Además de aprobar las reformas y leyes como: la Ley de Asociaciones Público Privadas, Ley Estatal Electoral, Ley de Protección de Datos Personales y la Ley de Víctimas, entre otras.

Esos presuntos logros palidecen ante el estercolero vertido en la legislatura, de manera especial por los cuatro fantásticos autores de la Ecuación: Enrique Flores, José Guadalupe Torres Sánchez, Oscar Bautista y Manuel Barrera.

Según el demagogo verde, “la realidad es que los Congresos de los Estados, estamos hechos para el debate, pues las fuerzas políticas convergen aquí e incluso a pesar de la diferencia de ideas, se pueden alcanzar grandes acuerdos en favor de San Luis Potosí”.

Falso, la única realidad de la legislatura potosina es su simpatía por la corrupción, los excesos, el derroche, la arrogancia, la desfachatez, el cinismo y de manera especial, su altísima capacidad para no hacer nada.

En fin, Barrera rendirá (ya sea el 12 o el 14 de septiembre) el segundo informe con una racha de siete evaluaciones trimestrales reprobatorias de Congreso Calificado. A tan alta incompetencia se suma la corrupción y entonces ya tenemos a los peores diputados que los potosinos hayan imaginado en un arranque de locura.

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