Astrolabio

Por Antonio González Vázquez

Fue bochornoso el espectáculo ofrecido por Manuel Barrera Guillén el sábado, cuando se reeligió como presidente de la franquicia de negocios del Partido Verde. Al borde de la ignominia, el diputado de la Ecuación de Corrupción, se reeligió en un evento sectario realizado a puerta cerrada.

Con tres lustros controlando al marchito Verde, Manuel Barrera podrá estar al frente del partido, o lo que es lo mismo partiendo el queso, o lo que es lo mismo a la cabeza de la mesa de los negocios, hasta el 2020.

Es el nuevo Oscar Vera de San Luis. Con uno basta y sobra para dirigir al partido de su propiedad.

Con guaruras y personal de vigilancia, Manuel Barrera ordenó impedir el paso de los reporteros. Nadie sabe nada de la asamblea, solo que Barrera fue reelecto. En poco tiempo su liderazgo estará tan lleno de polillas como el que tiene Bernardina Lara en el SUTSGE.

Parecía que en México ya estaban cambiando las cosas, que los políticos se han adecentado y que hasta se han vuelto demócratas y hasta transparentes, pero el ejemplo de Manuel Barrera es más que contundente.

Él es el partido. Él es el Comité. Él es el Consejo. Él es todo. Es un cacique de partido.

Que haya impedido el paso a los periodistas es natural en una persona que parecería ser la antítesis del tipo de servidores públicos que San Luis Potosí necesita. Siempre ha sido un político turbio y oscuro.

Por eso, que haga las cosas en la penumbra y oculte la información es algo que le es natural puesto que lo suyo es también la opacidad.

Ejemplo negativo de eso, lo es el portal electrónico del Partido Verde. En el caso de los informes financieros que ese partido debe entregar mensualmente al Consejo Estatal Electoral, no hay un solo reporte correspondiente a 2017.

Tampoco ha publicado un solo reporte trimestral del ejercicio de los recursos públicos que ese partido recibe.

Más aún, Manuel Barrera promueve adquisiciones para comprar servicios a sus cuates. Es decir, con el partido, hace sus negocios. Tal es el caso de Julio Govea Peralta, quien fue representante del Verde ante el Consejo Estatal Electoral y quien le vendió a Barrera un curso de capacitación por más de un millón 470 mil pesos.

Con Barrera todo es oscuro en el Verde, es por eso que no hay transparencia en acuerdos y actas donde se determina el ejercicio de los recursos públicos.

El pretexto para no publicar esa información es este:

“En este partido político no existe un órgano colegiado para determinar la aplicación del financiamiento público que se recibe del Estado, ya que el gasto se define conforme a la realización de los objetivos del partido y artículos 150 al 156 de la Ley Electoral del Estado y demás disposiciones”.

No solo se trata de un partido que niega la información pública sino que también se esconde de la sociedad.

Es una pena que el gobernador Juan Manuel Carrera le haya cedido la Secretaría de Ecología a Manuel Barrera a través de su esposa, Ivette Salazar. Ya es momento que le quite ese coto de poder y de negocios.

 

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