Astrolabio

Por Antonio González Vázquez

En la lectura del mensaje ofrecido por el gobernador Juan Manuel Carreras López con motivo del segundo informe de gobierno, aseguró que los actos de corrupción que se cometan o hayan cometido, serán atacados con firmeza.

Lo dijo el mandatario al cumplirse 107 días desde que quedó al descubierto  la mafia de diputados y personal de la Auditoría Superior del Estado en la limpieza de cuentas públicas a cambio de partidas millonarias.

Carreras López no abundó mayormente en el tema que ha representado el mayor escándalo político de este año. En sentido estricto, no se comprometió en castigar de manera ejemplar a los involucrados en el caso de la Ecuación Corrupta.

Era el espacio propicio para hacerlo, pero el gobernador se refirió al asunto con un tacto inexplicable. Él mismo lo dijo: debe prevalecer el interés de los potosinos a favor de la honestidad en el servicio público.

Se refirió a la Ecuación de Corrupción como parte de “hechos inaceptables”, pero no giró instrucciones de manera pública a la Procuraduría General de Justicia para agilizar las investigaciones que están materialmente estancadas.

107 días después no ha pasado nada y lo poco que ha pasado, ha sido insuficiente, consideró por ejemplo el Frente Ciudadano Anticorrupción. Una vez más, esa organización ciudadana exigió que se agilicen las investigaciones judiciales y que el diputado Manuel Barrera, parte principal de la Ecuación, de una vez por todas pida licencia.

En ese contexto, lo deseable habría sido una expresión de mayor firmeza del gobernador en su mensaje de ayer. En el lugar estaba presente el diputado Barrera, bien le pudo pedir públicamente que en beneficio de todos, se haga a un lado. Como lo ha pedido en reiteradas ocasiones el sector privado, si tiene dignidad, que Barrera se vaya.

En su mensaje al Congreso del Estado la semana pasada cuando entregó el informe, Carreras no mencionó el caso de la Ecuación y ahora solo lo hizo de manera tibia. La ocasión era propicia para dar un golpe de autoridad, pero no se atrevió.

Lo deseable es que lejos de buscar algún impacto efectista, pronto la Procuraduría sorprenda a la sociedad y ponga a disposición de un juez a los participantes de la Ecuación. Eso sería un mensaje de certeza de parte del gobernador.

Donde el gobernador Carreras sí mostró un poco de mayor firmeza fue en el caso de la espiral de violencia que afecta al Estado, pero dejó en claro, ante los alcaldes de San Luis y Soledad de Graciano Sánchez, que cometen siete de cada diez delitos de alto impacto y siete de cada diez delitos del fuero común.

En pocas palabras, les espetó a Ricardo Gallardo y Gilberto Hernández que sus municipios son los más inseguros.

Seguramente en los informes de ambos ediles vendrá una respuesta virulenta e irracional de corte político, pero en el fondo, bien harían en activar a sus cuerpos policíacos que poco o nada hacen para enfrentar los altos niveles de inseguridad en ambos municipios.

 

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