Sería prudente que el Procurador de Justicia se informe mejor de lo que sucede en su dependencia. No es posible que sus empleados anden pidiendo dinero a cambio de realizar su trabajo y que él, el Procurador, no se de cuenta de ello. Si desconoce lo que hacen sus empleados, qué puede saber de lo que hace la delincuencia.

También sería genial que el Procurador sepa que la prensa no es solamente algo que utiliza para hacer declaraciones respecto del montón de buenos propósitos que tiene para mejorar la institución, sino también para que se entere de lo que pasa y de lo que dice la sociedad en materia de procuración de justicia, lo cual, es algo que le debería interesar.

Por no dejar, sería bueno que la Oficina de Comunicación Social del Procurador General de Justicia le turne un reporte completo de lo que publican los medios, en una de esas, el señor Procurador se puede enterar de lo que las víctimas del delito piensan de la Procuraduría y por extensión del gobierno de Juan Manuel Carreras.

Resulta por demás desalentador, para una de tantas víctimas de la delincuencia, darse cuenta que el rimbombante Abogado del Estado desconozca su caso y más aún, que desconozca el actuar deshonesto del Ministerio Público y de la Policía Ministerial.

El señor Procurador General de Justicia no sabe que Ruth Adriana de 29 años es la primera mujer desaparecida del sexenio, es decir, la primera víctima de desaparición (forzada) del gobierno de Juan Manuel Carreras. Grave de suyo que el Procurador no sepa de eso.

Pero no solamente muestra su ignorancia respecto de delitos de alto impacto de los cuales debiera estar enterado que para eso es el Procurador, sino que también pretende establecer un irresponsable deslinde al asegurar que ese caso corresponde a otro tiempo, es decir al gobierno anterior del pusilánime y gris de Fernando Toranzo.

Fue necesario que el periodista Eduardo Delgado le corrigiera. No señor Procurador, el caso es del mes de octubre y ya estaba gobernando el señor Juan Manuel Carreras.

La madre de la mujer desaparecida, había denunciado a través de Astrolabio Digital que tras presentar la denuncia ante el Ministerio Público, personal de la PGJE y de la Ministerial le pidieron dinero para agilizar la investigación, lo cual es una afrenta para la madre de la víctima pero también para la sociedad.

El Procurador General de Justicia ingenuamente, pretende negar eso, pues dice que eso no sucede ahora, como si por el simple y peregrino hecho de él sea Procurador es suficiente para acabar con los vicios y corrupción existentes.

El Procurador de Justicia (seguimos repitiendo el cargo que tiene porque tal vez él mismo no se ha enterado) al ser ratificado por el Congreso del Estado, fue prolífico en cuanto a señalar los males de la institución y reconoció que ésta no cuenta con la confianza de los potosinos, pues bien, él ya lleva más de un mes en el cargo y la institución sigue inmersa en el mismo pantanal.

Por cierto, el Procurador General de Justicia se llama Federico Garza Herrera. Lo mencionamos al final, pues a la luz del caso de Ruth Adriana, parece ser que el licenciado Garza es un funcionario invisible, como las víctimas no atendidas ya en la actual administración.