Astrolabio

Por Antonio González Vázquez

Habida cuenta de que en estos momentos nadie en su sano juicio confía en la Auditoría Superior del Estado, lo prudente es someter a revisión a fondo su desempeño desde 2014 cuando la tomó Jesús Martínez Loredo. Si hoy se comprueba que hay corrupción, entonces en los años previos también la hubo.

Para desterrar cualquier sombra de duda acerca de la certeza de los trabajos de auditoría realizadas en los últimos años, lo prudente es que el ente auditor sea auditado a fondo.

Y no solo eso, que las cuentas públicas de los ayuntamientos y de Gobierno del Estado de 2013 a 2016 también sean objeto de una auditoría exhaustiva.

Es absolutamente necesario evaluar el desempeño de esa institución para identificar las causas que motivaron que en los últimos años, los montos de observaciones financieras a todos los entes auditables vinieran disminuyendo inexplicablemente a tal grado, que poco faltaba para que la ASE entregase estrellitas de buen comportamiento al gobernador y a los alcaldes.

Pero también resulta indispensable no desaprovechar la ocasión para iniciar una limpieza total de personal de la Auditoría, pues la mayor parte de las plazas están en manos de recomendados de dirigentes de partidos y de diputados de distintas legislaturas.

Es muy importante desarmar la red de corrupción que han construido en la ASE los partidos y los diputados que, ya sea por favores o de plano, mediante amenazas, lograron colocar a gente de confianza en puestos clave.

Sin eso, la mafia de los moches desde el Congreso no funcionaría.

Cuando Martínez Loredo renunció al cargo, ya estaban listos los informes finales de auditoría de las cuentas públicas de los municipios, sería una locura dar por buenos esos informes. Se les debe destruir e iniciar desde cero el proceso de auditorías municipales ya que la credibilidad en esa institución está hecha trizas.

Es decir, debería de hacerse muchas cosas debido al escándalo de corrupción imperante, sin embargo, en los hechos parece no haber avance alguno en cuanto al inicio de investigaciones serias y profesionales.

Pareciera que en el Congreso del Estado intentan superar la crisis con acciones tan tibias como insuficientes. La propia legislatura debería abrirse a una revisión ciudadana para saber que tan honda es la corrupción.

En una semana más la Comisión de Vigilancia tendrá candidato para Auditor y será votado en el pleno por los mismos que forman parte de la mafia de los moches. Se trata de un acto de pura simulación.  

Desde Panavi y hasta ahora mucha palabrería y nada de hechos. Los diputados han sido exhibidos como corruptos pero cobraron y cobrarán la siguiente quincena, tienen todo el aparato legislativo para defenderse y para a su vez, criticar a quienes los critican.

En ese sentido, Sergio Desfassiux está muy equivocado,  San Luis no es un asco como ha declarado, son los diputados un asco e incluso, unos más que otros.

Pero ese diputado del PRD no es el tema, el gran tema es que la corrupción que corroe a las instituciones públicas debe ser sancionada. Lo importante es que las cuentas públicas municipales de 2013 a 2016 vuelvan a ser revisadas por un organismo de confianza y profesionalmente responsable.

El tema no son las tonterías que declaran los diputados sino hacer posible que se audite a Ricardo Gallardo en las cuentas 2015 y 2016.

No más circo mediático, lo que urge son ya hechos concretos para poner en su lugar a los corruptos.

 

A+