Astrolabio

Por Victoriano Martínez

Todas son víctimas. Tanto quienes se mantienen en plantón frente a la Comisión Ejecutiva Estatal de Atención a Víctimas (CEEAV) desde el 14 de agosto, como quienes este jueves 29 reclamaron por que se obstruya el acceso a las instalaciones para ser atendidos.

Todas son víctimas y enfrentan una realidad bastante variada de victimarios.

Cambio por San Luis presentó en su rueda de prensa tres testimonios y un documento firmado por un grupo que prefirió el anonimato. Cerraron la cuenta en 50 inconformes y alrededor de dos mil afectados por el cierre de las oficinas de la CEEAV.

Alicia habló de la desaparición de su esposo; Elvira del homicidio de su hijo, y Laura de los requerimientos urgentes de una operación para su hijo Milton, quien fue asaltado por dos motociclistas que lo dejaron moribundo hace justamente un año.

En el plantón frente a la CEEAV, también hay víctimas que han dado su testimonio a la prensa. Astrolabio Diario Digital ha presentado tres, y en otros medios también se han dado a conocer algunos.

Una familia completa secuestrada por el Ejército; un caso de negligencia médica que la propia CEEAV se ofreció a atender y hoy le niega el apoyo, y un caso de abuso sexual contra una menor de cinco años en el jardín de niños al que acudía, en Rioverde, cuya madre concluye su relato con una descripción de lo que enfrenta: “hasta parece que mi niña violó a las maestras”. Son los testimonios.

En el plantón son 14 víctimas las que se mantienen con mayor regularidad. Pero llevan una lista de 20 casos más hasta ahora que, por periodos cortos, los han acompañado y les manifiestan su apoyo, pero se retiran porque su situación familiar les impide participar por más tiempo, aunque se mantienen en contacto vía telefónica.

No todos se atreven a dar su testimonio, no todos se atreven a mantenerse en el plantón. Se entiende. Como víctimas han sido vulnerados y siguen vulnerables. Igual que los firmantes del documento leído por Cambio por San Luis.

El 21 de agosto, siete días después de iniciado el plantón, Jorge Vega Arroyo, titular de la CEEAV, declaró a La Voz de San Luis, que habían habilitado la atención a víctimas en oficinas que están en el Poder Judicial y en la Fiscalía General del Estado.

Responsabilizó del plantón a una sola de las víctimas: “…María de Jesús Almendárez Prieto, mejor conocida como Marichuy es quien mantiene la protesta en las oficinas, quien deberá ser atendida en otra instancia, ‘incluso le hemos hecho un llamado a la prudencia, le hemos hecho un llamado para darle una atención a las demás víctimas’”, citó La Voz de San Luis.

Una versión del plantón que anula y desconoce el reclamo y la participación del resto de las víctimas. Una versión que parecen haber tomado como cierta la agrupación Cambio por San Luis y el grupo de víctimas que reclaman, ya que enfocaron su rueda de prensa a señalar a Marichuy como la única responsable del plantón.

Si nos atenemos al principio de la causalidad eficiente –la causa de la causa es la causa de lo causado– todas son víctimas e, independientemente de lo variado de sus victimarios, todas enfrentan un victimario común: las deficiencias en los servicios que prestan en la CEEAV.

Quienes están en el plantón protestan porque se sienten afectados directamente. Quienes protestan por que las oficinas se encuentran cerradas afectados indirectos de la misma deficiencia, porque si ésta no existiera, el plantón no se habría dado.

La CEEAV está obligada a atender tanto a unas víctimas como a las otras, porque la condición de víctima es la misma y, ante su vulnerabilidad latente, mal haría el organismo en aprovechar esa aparente confrontación para tomar alguna ventaja que potenciaría los efectos revictimizantes de su ya de por sí deficiente trabajo.

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