Astrolabio

Antonio González Vázquez

En un día como hoy de 2021, hubo elecciones locales y federales en San Luis Potosí. Los resultados arrojaron a La Gallardía como la fuerza político electoral dominante y selló el fracaso rotundo de la alianza PRIANRD.

La coalición “Juntos Haremos Historia” integrada por los partidos Verde Ecologista de México y del Trabajo, superó a su contrincante, “Sí por San Luis”.

De gobernar Soledad de Graciano Sánchez, cuna de ese grupo político que en algún momento Andrés Manuel López Obrador, calificó como “mafiosillos”, pasaron a cubrir de verde el territorio potosino.

Desde ese municipio vecino de la capital, siempre vilipendiado y menospreciado como su “patio trasero”, La Gallardía inició hace más de una década su camino a Palacio de Gobierno.

Y lo lograron hace un año.

Pocos pensaban que eso podría suceder, pero ocurrió.

En su etapa de desarrollo a lo que es hoy, esa organización se fijó como primera meta ampliar su espectro de influencia al municipio de San Luis Potosí y se hizo del ayuntamiento en las elecciones de 2015.

Tres años después, Ricardo Gallardo Juárez perdió la reelección, pero durante su administración sembró la semilla de un movimiento que, pese a la derrota, no hizo otra cosa sino crecer.

En enero de 2015 cualquiera habría pensado que La Gallardía estaba por desaparecer del mapa político de San Luis Potosí. José Ricardo Gallardo Cardona había sido detenido y llevado a prisión acusado de delincuencia organizada y lavado de dinero.

El historial de presuntas corruptelas del jefe de ese grupo, no obstante, no fue suficiente y ese mismo año ganaron la alcaldía capitalina.

Había un hecho innegable, aunque de apariencia contradictoria: entre más se les acusaba de “delincuentes” y “corruptos”, más se fortalecían.

Para diciembre de 2015, Gallardo Cardona gozaba de nuevo de libertad, tras resolverse en su favor un juicio de amparo en un tribunal de Hermosillo, Sonora.

La Gallardía estaba más fortalecida que nunca, así que pusieron la vista en los comicios locales y federales de 2018, donde fue luz y sombra: Gallardo padre, perdió la reelección en el ayuntamiento de San Luis Potosí, pero Gallardo hijo, fue electo diputado federal.

En esa campaña, las acusaciones arreciaron de modo que se presumía que de un momento a otro sería detenido, pues la Procuraduría General de la República se había inconformado por el fallo del tribunal y mantenía abierto el expediente.

De cualquier modo, Gallardo Cardona asumió la curul en San Lázaro y además fue nombrado Coordinador de la fracción parlamentaria del PRD.

Entonces, La Gallardía trazó su nueva meta: la gubernatura.

Para esos menesteres, el Partido de la Revolución Democrática serviría de muy poca cosa, pues el Sol Azteca había entrado a un proceso de decadencia que ahora lo tiene al borde de la extinción, así que se hicieron de la franquicia del Partido Verde.

Gallardo desertó de la bancada del PRD en la Cámara de Diputados y luego ingresó a la del Verde. En ese partido, hizo migas con Arturo Escobar y Manuel Velasco, quienes se sumaron a las aspiraciones del número uno de La Gallardía.

El PVEM lo impulsaría como candidato a la gubernatura en 2021.

Desde que “El pollo” abandonó la prisión se dedicó a construir la organización y emprendía giras a todos los municipios de la entidad. Poco a poco, fue levantando una estructura política con base a la suma de simpatizantes y también, de militantes que habían desertado de otros partidos.

Era una labor imperceptible, pero eficiente.

En el PRI y el PAN no tardaron en darse cuenta de eso, así que le reclamaban al gobernador Juan Manuel Carreras López que hiciera algo. Ese algo, era naturalmente, actuar judicialmente en contra de Gallardo, cosa que el entonces mandatario no hizo.

En el año previo a las elecciones del 6 de junio, la candidatura de Gallardo era un hecho. Ya había trabado amistad política con Mario Delgado Carrillo, presidente nacional de MORENA y dado que el PVEM era aliado de la cuarta transformación, proyectaban que fuese abanderado del partido verde, en alianza con el PT y la 4T.

Los morenistas potosinos se opusieron con todo y desbarrancaron las intenciones de Gallardo y Delgado, de manera que MORENA postuló como candidata a Mónica Liliana Rangel Martínez.

Pero como la dirigencia nacional de ese partido tenía ya sus negociaciones con La Gallardía, en los hechos le dieron su respaldo, aunque con ello traicionó a la priista y ex secretaria de Salud.

La campaña fue intensa y la oposición cargó con todo explotando el negro historial de Gallardo. Una y otra vez se ventilaban datos de la Unidad de Inteligencia Financiera sobre las corruptelas de La Gallardía. Se vaticinaba que en cualquier momento ocurriría algo, incluso, se liberaban noticias falsas de su detención.

A su vez, Gallardo acusaba a la oposición y especialmente a Carreras de ser los artífices de la “guerra sucia” y de paso, les advertía que, con todo y eso, les iba a ganar.

Y ganó.

Por la noche del 6 de junio, se dieron a conocer datos del Programa de Resultados Preliminares que daban ventaja a Gallardo. Esa ventaja nunca la perdió.

Previo a eso, César Octavio Pedroza Gaitán, candidato de “Sí por San Luis”, había adelantado con festejo de por medio: “Podemos anunciar con toda alegría, firmeza, contundencia, que los resultados en este proceso electoral nos favorecen con un amplio margen, que en estos momentos nos permite afirmar que es ya inalcanzable, a reserva de los resultados oficiales”.

Esos resultados oficiales, transcurridas las horas, confirmaban que él no había ganado como había anticipado horas antes.

Gallardo también se había proclamado gobernador, pero en ese caso, era cierto.

De eso, hoy hace un año.

José Ricardo Gallardo Cardona es gobernador y Pedroza vive en el ostracismo y el olvido.

“Juntos Haremos Historia” celebra la efeméride electoral y prosiguen la tarea de extender sus tentáculos. Se preparan para los comicios locales y federales de 2024, en cuyo caso, su respaldo al o la candidata presidencial del obradorismo, lo volverán a vender muy caro en detrimento de MORENA.

Así es en política: la fuerza mayoritaria es la que parte y reparte para quedarse con la mayor parte.

¿Y la oposición, hay alguien ahí?

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