Astrolabio

Antonio González Vázquez

A los criminales, poco o nada les asusta. Cambio de gobierno y nueva estrategia en su contra. No se inhibieron.

A los criminales les avisaron que venían nuevos tiempos, los de “vivir sin miedo” y los de “Servir y proteger”. No se inmutaron.

En enero pasado, llegó la Secretaría de Seguridad y Participación Ciudadana a la capital del estado y los criminales no reprimieron sus impulsos sanguinarios.

Luego, en mayo, fueron presentadas la Guardia Civil Estatal y la Secretaría de Participación Ciudadana del Estado y, los dedicados a sembrar terror en la sociedad, no se amedrentaron.

Nada los detiene. Expanden su territorio.

A los criminales, poco o nada les asusta. Los gobiernos les tienen sin cuidado.

Las nuevas instituciones creadas por José Ricardo Gallardo Cardona y Enrique Francisco Galindo Ceballos, no han acotado la actividad delictiva de alto impacto.

La entidad y de manera notable, la capital y su zona conurbada continúan asoladas por embates violentos y mortales que, se suponía, pasarían a ser cosa del pasado.

“Servir y proteger” pudo ser una buena frase de campaña electoral, pero no alcanza para definir el desempeño del ayuntamiento capitalino.

“Vivir sin miedo”, a su vez, pudo ser un buen instrumento propagandístico con fines persuasivos para ganar votos, pero en los hechos, es parte de un discurso oficial avasallado por la cruenta realidad.

La capital del Sí, desde octubre de 2021 cuando inició su gestión el maestro Galindo, no ha dejado de formar parte de las 50 ciudades más violentas del país.

La entidad, ocupa, también desde el inicio del mandato de Gallardo Cardona, la posición 16 entre los 32 estados con más homicidios dolosos.

La ciudad y la entidad, no están entre las localidades de mayor incidencia, eso es cierto, pero tampoco es de las más seguras.

A la llegada de las nuevas autoridades, se esperaba una mejoría y, sin embargo, el panorama es similar al escenario en que se movían sus antecesores. Y lo peor, es que de pronto se abren episodios violentos que colocan a San Luis Potosí entre las entidades con más incidentes mortales.

El día 16 de mayo pasado, se cumplió el primer mes de actividades de la Guardia Civil Estatal y, paradójicamente, resultó ser el de más ejecuciones en lo que va del sexenio.

El Informe de Seguridad del Centro Nacional de Información de la Secretaría de Seguridad y Participación Ciudadana, en su bitácora de homicidios dolosos por día en cada una de las entidades federativas, sumó 75 homicidios dolosos del 16 de mayo al 16 de junio.

Con el arranque de la Guardia, San Luis Potosí vivió una escalada de ejecuciones, a razón de 2.4 cada 24 horas.

Desde que el maestro Galindo es alcalde, la ciudad deambula entre el 35 y 45 por ciento del total de ejecutados en el estado.

Sus Delegaciones municipales de Villa de Pozos, La Pila y Bocas, son ahora foco rojo por los múltiples crímenes que ahí se cometen.

Ni Gallardo ni Galindo están cumpliendo lo que de manera aventurada ofrecieron.

Los políticos ofrecen, a menudo, cosas que saben que no podrán cumplir. A su modo, se trata de un acto de deshonestidad política e intelectual. Despertar una expectativa social y sembrar una esperanza respecto de atenuar o solucionar una problemática que afecta a todas y todos, es también un engaño.

Hacerle creer a la sociedad que, a cambio de tu confianza y tu voto, se podrá “vivir sin miedo” o bien, que no deben preocuparse de nada porque tendrás una autoridad para “servir y proteger”, no es otra cosa sino un engaño.

En un intento de control de daños, desde los gobiernos estatal y municipal, se han abocado a buscar culpables de su propia ineficacia.

La administración de Gallardo optó por cargar contra el eslabón más débil: los ayuntamientos y sus alcaldes y alcaldesas. No solo no se coordinan con la Guardia Civil ni con la Guardia Nacional, sino que se hacen de lado de sus responsabilidades.

Eso, por cierto, no es ninguna novedad.

Y el maestro alcalde de la Capital del Sí, dedicado de tiempo completo a su ejercicio cotidiano de sumisión al ejecutivo, sin descuidar lo más importante para él: su futuro político y su campaña de publicidad para hacer ver como lo que no ha demostrado ser: un servidor público eficiente.

Ante la asonada criminal, los dos, el gobernador y el alcalde, apuestan a sus estrategias mediáticas mediante las que se proponen tapar la realidad. Utilizan los medios de comunicación y especialmente, los noticieros y periódicos impresos y electrónicos, no para informar sino para hacer propaganda.

Se trata de otro engaño a la sociedad.

Frente a gobiernos que no funcionan, los criminales actúan con mayor brutalidad en un despliegue violento inadmisible. Su poderío crece mientras que las instituciones creadas para pacificar el estado, no encuentran la fórmula para contenerlos.

En camino al primer año de gobierno, Gallardo y Galindo tendrían que realizar un ejercicio autocrítico en el tema de la inseguridad porque no han sabido honrar sus propuestas de “Vivir sin miedo” y Servir y proteger”.

Lamentablemente, es más probable que Alejandro Moreno Cárdenas, acepte uno de estos días, que es el peor presidente del PRI en su historia, que Gallardo y Galindo reconozcan que San Luis Potosí está hundido en una crisis de inseguridad.

Es Licenciado en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Autónoma de San Luis Potosí. Ha sido docente de la Facultad de Ciencias de la Comunicación durante 25 años. Además, durante 30 años se ha desempeñado como periodista en medios como El Heraldo, El Mañana de Ciudad Valles, Pulso, Milenio San Luis, Diario Digital San Luis, Librevía, La Jornada, Global Media y actualmente en Astrolabio Diario Digital y Periodismo Político.com. También ha sido corresponsal de medios nacionales como Agencia de noticias NOTIMEX, La Jornada y Milenio.

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