Astrolabio

Antonio González Vázquez

El cambio para seguir igual está tomando forma con Los Hombres G.

El gobernador José Ricardo Gallardo Cardona y el alcalde capitalino, Enrique Francisco Galindo Ceballos, comparten una óptica común de cómo enfrentar el flagelo de la inseguridad: cambiar todo para que nada cambie.

Ese gatopardismo se empezó a dilucidar con el esbozo de los ampliamente publicitados cambios a emprenderse en el tema de la seguridad pública estatal y municipal.

Desaparecen la Secretaría de Seguridad Pública del Estado y la Dirección de Seguridad Pública Municipal. En su lugar, la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana del Estado y la propia del municipio de San Luis.

Mandos, elementos, equipos e instalaciones, serán las mismas de las instituciones suplidas por las nuevas.

No se crean nuevas instituciones, solo se les cambia el nombre.

La Guardia Civil, propuesta por el ejecutivo al Congreso del Estado, es copia de la Guardia Nacional creada por la cuarta transformación. Más que seguir un método efectivo de combate a la delincuencia, se adopta para hacerle notar al presidente Andrés Manuel López Obrador que en San Luis cuenta con un aliado.

El esbozo de la estrategia a nivel estatal y de la capital, no da para despertar el entusiasmo, sino que siembra la idea de que todo cambia para seguir igual.

Los Hombres G, sin embargo, dan por hecho que sus estrategias van a funcionar correctamente y que serán eficaces en cuanto a resultados.

Gallardo y Galindo descuidaron algo elemental: pedir la opinión de la sociedad, sobre todo, de quienes conocen a fondo la problemática.

Ellos ganaron las elecciones y están en sus cargos por el voto mayoritario. Es cierto, pero la inseguridad que agobia a los potosinos desde hace tanto tiempo, es tan sensible que debió ser motivo de una consulta.

El pasado viernes, el gobernador Gallardo se reunió en privado con representantes de algunos sectores y autoridades para “socializar” la iniciativa de la Guardia Civil.

Mientras que el alcalde Galindo presentó las nuevas patrullas a través de redes sociales y boletines una vez que retrasó inexplicablemente la puesta en operación porque se encontraba indispuesto.

A Los Hombres G les gusta hacer las cosas a su modo.

El desafío es mayúsculo y la respuesta es esa especie de populismo, según el cual, el discurso ya resolvió todo.

“Comenzaron a llegar las patrullas de la nueva Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana de la capital. El próximo lunes 24 de enero se presentará la nueva flotilla vehicular y el moderno equipamiento con el que contarán. San Luis Potosí, una capital más segura”, publicó en redes sociales Seguridad Pública Municipal.

“La conformación de la Guardia Civil representa una importante transformación para San Luis Potosí en materia de seguridad pública y se da un gran paso al dejar atrás el añejo y obsoleto modelo policial, con lo que las y los potosinos gozarán de mayor tranquilidad y para ello, sus autoridades lucharán incansablemente hasta lograrlo”, dijo el gobernador.

San Luis Potosí cerró el año 2021 con 740 ejecutados y de éstos, 104 se cometieron en la nueva administración.

En los primeros tres meses del gobierno municipal hubo 56 ejecutados.

Los datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública son elocuentes: el 50 por ciento de los homicidios dolosos del último trimestre de 2021 se cometieron en la capital del estado.

Pero la ciudad se pasó más de cien días sin patrullas.

De acuerdo con datos de Semáforo Delictivo, durante diciembre en la capital 180 negocios fueron víctimas de los ladrones, casi seis robos diariamente.

Y las patrullas, encerradas.

De las calles de la ciudad, los delincuentes se robaron 292 vehículos, es decir, 9.4 unidades cada 24 horas.

Y las patrullas, encerradas.

Los gobiernos de Gallardo y Galindo están sometidos a la dura prueba del combate a la delincuencia. Sus resultados hablarán para bien o para mal.

Hasta el momento se desconocen cuáles son las metas cuantitativas respecto de la incidencia delictiva, los Hombres G no han ido más allá de un optimismo exacerbado mutado en triunfalismo anticipado.

Buenos resultados, serían para este año disminuir la incidencia de ejecuciones al menos por debajo de las 740 del 2021 o de las 732 del 2020.

De no ser así, estaremos entonces ante un nuevo fracaso de la autoridad.

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