Por Victoriano Martínez

Desde principios del mes de agosto, cuando se dio el desalojo de los vendedores informales en la Plaza del Carmen, se habló de la existencia de un plan de reordenamiento del centro histórico. Cuatro meses después, ese plan integral no lo ha hecho público una autoridad que suele presumir que trabaja al lado de la ciudadanía.

De haberlo dado a conocer ampliamente desde que lo desarrolló, nadie podría llamarse a sorpresa ante algunas acciones de la autoridad municipal como, por ejemplo, que tanto por el desalojo como por la reinstalación de los informales en la Plaza del Carmen se argumentó que fue parte de las acciones contempladas en ese plan.

Una ambigüedad ante la que no resultan extrañas previsiones como las que hacen esos mismos informales reinstalados que, en días pasados, se instalaron con casas de campañas frente al Teatro de la Paz por temor de volver a ser desalojados.

Tampoco resultan extrañas las apariciones de mantas por parte del comercio establecido en las que piden que se ponga orden al comercio informal.

Si promovieran el conocimiento generalizado y detallado de esa estrategia integral que hasta ahora, en un comunicado oficial, plantean como que “va más allá de solamente el comercio informal, sino implican medidas de diversa índole para mejorar esta zona tan trascendental para San Luis Potosí”, tal vez podrían lograr incluso que los informales colaboraran.

Pero la información sobre el dichoso plan la van dosificando, al grado de que un desalojo forma parte de él, la reinstalación también, los ahorros de los parquímetros y, ahora se sabe, “mucho más”.

De entrada, se revela que se aplicarán cinco millones de pesos, y del comunicado pueden extraerse cuando menos cuatro aspectos adicionales a la situación del comercio informal y formal.

  • Iluminación del primer cuadro de la ciudad con tecnología de punta en sitios estratégicamente identificados para modernizar el alumbrado público y darle mayor luminosidad y seguridad.
  • Cambio de equipamiento urbano como lo son las papeleras, pero también de contenedores móviles que se usan para el mantenimiento y limpieza de la zona centro, e incluso se adquirirán dos unidades para reforzar estas labores de aseo público.
  • Una campaña de reforestación e igualmente, sitios debidamente identificados y en los que se sembrará vegetación acorde con los lineamientos del INAH y en espacios que así lo permita.
  • La recuperación de fachadas de edificios de interés arquitectónico, cultural e histórico de acuerdo a lo que marca la norma técnica.

Leves revelaciones de un plan que involucra “esta zona tan trascendental”, pero sobre la que los habitantes de la ciudad sólo tienen derecho a enterarse a cuentagotas y conforme a los requerimientos de una proyección de imagen a través de comunicados que den una buena nota.

Favorecer de esa manera una estrategia de medios niega a la población el derecho a la información, y el ejercicio de los que de éste se derivan. No contar con la información completa deja a la ciudadanía sin la oportunidad de, al estar bien informada, involucrarse y dar el paso a una participación ciudadana.

Si los involucrados reaccionan a las acciones poco claras de la autoridad, sea en casas de campaña o con la colocación de mantas, es porque están dispuestos a la acción, pero la autoridad –lejos de abrir los planes que asegura tener desde hace meses– los desconcierta con actos que a todos toman por sorpresa.