Astrolabio

La Jornada

Guadalajara, Jal. En un partido con un final intenso y polémico, el Guadalajara se proclamó campeón del torneo Clausura 2017 al derrotar 2-1 (global 4-3) a un conjunto de Tigres que parecía invencible. Los tapatíos festejan al triple, ya que rompieron el ayuno de 10 años y medio sin títulos, obtuvieron su estrella número 12, con la que igualaron al América como los más ganadores del balompié mexicano, y consiguieron el doblete tras lograr la Copa Mx.

El Rebaño celebra de nueva cuenta el doblete de liga y copa después de 47 años. La hazaña deslumbra más al considerar que es el primer equipo que consigue el doblete en torneos cortos con un plantel integrado sólo por mexicanos cuando la Liga Mx ha sido acaparada por foráneos.

En la cancha estaba en juego mucho más que un título. El ganador saldría como campeón y con la gloria entre las manos.

Los aficionados rojiblancos coparon el estadio Chivas, con sólo un espacio para los seguidores visitantes. El empate 2-2 en el partido de ida daba posibilidad a ambos de coronarse.

Alan Pulido dio esperanzas con un gol al minuto 17 y al 70 José Vázquez amplió la ventaja. Ismael Sosa descontó por los Tigres en los últimos minutos.

El estratega local, Matías Almeyda, sabía que tenía que contener a la ofensiva de los felinos, así que recurrió a la misma estrategia del duelo anterior y cerró espacios. Sus pupilos fueron ordenados y con la adrenalina a tope supieron controlar al rival.

Los felinos fueron los primeros en poner en peligro la meta contraria. Jürgen Damm recibió un pase para filtrarse por el costado derecho, pero se topó con el arquero Rodolfo Cota, quien no dudó en robar el balón para defender la portería.

El encuentro comenzaba a encerrarse en la media cancha, cuando al minuto 17 las Chivas encajaron el primer gol por conducto del ex tigre Alan Pulido.

Oswaldo Alanís leyó un descuido de la defensa, por lo que envió desde media cancha un centro para Pulido, quien se adelantó por el costado derecho para rematar un disparo cruzado y poner el 1-0.

Pese a tener la ventaja, los rojiblancos no se confiaron, sabían que un gol era poco para asegurar la victoria y un plantel tan peligroso como Tigres podría empatar en cualquier momento.

La preocupación comenzó a golpear a Ricardo Tuca Ferretti, quien se levantó con semblante de enojo. La desventaja los había asaltado muy temprano.

El partido se convirtió en una guerra por el balón; un ir y venir desde ambos extremos que tenía a los aficionados al filo del nerviosismo. Los Tigres sabían que debían arriesgar y buscaban la igualada, mientras Chivas peleaba por un segundo tanto.

André-Pierre Gignac lanzó un disparo desde fuera del área, pero se fue muy por arriba de la red. Javier Aquino también se atrevió con un tiro, que pasó a un costado de la portería.

Tras una serie de toques, Pulido mandó un pase a segundo poste a Néstor Calderón, desmarcado, pero se tardó en disparar y dio tiempo para que la zaga felina bloqueara el balón.

Gignac aprovechó un pase retrasado para Cota y se lanzó en busca del gol. El arquero de Chivas se intimidó, pero supo resolver al tirarse al césped y proteger el balón, mientras el francés se quedó con las ganas de anotar. Los Tigres estaban dejando todo en la cancha, pero el Guadalajara no daba un paso atrás.

En una jugada de peligro en el área de las Chivas, Carlos Salcido e Ismael Sosa chocaron en un intento por alcanzar el balón. Al caer, la pierna del defensa rojiblanco se clavó en el pecho del atacante felino, por lo que ambos quedaron tirados unos instantes en el pasto.

Los felinos fueron más persistentes en el ataque, pero la tensión ya los afectaba y comenzaron a precipitarse.

Al regreso del vestidor, Ferretti sacó a Alberto Acosta, quien no había lucido en el terreno de juego, para dar paso a Lucas Zelarayán. Por Chivas, salió Calderón e ingresó Carlos Fierro.

Los Tigres seguían en busca de la igualada, pero las Chivas los sorprendieron de nueva cuenta al minuto 70 con un gol de José Vázquez, quien mandó el balón a la red con un disparo de larga distancia para el 2-0.

Los chivahermanos ya festejaban en las gradas, mientras el enojo se apoderaba de Gignac, quien comenzó a lanzar insultos e incluso fue amonestado al minuto 71.

El reloj seguía corriendo y la desesperación dominó a los Tigres, al grado de que se desataron empujones entre jugadores de ambos equipos. Damián Álvarez y Nahuel Guzmán fueron sancionados.

El plantel visitante se negaba a morir y al minuto 88 Sosa lanzó un disparo desde fuera del área y anotó el 2-1.

El silbante Luis Enrique Santander agregó cinco minutos que parecían eternos, y hubo polémica arbitral.

Sosa llegó al área con posibilidades de anotar, aunque fue derribado por Jair Pereira. Parecía penal, pero no fue señalado por Santander, quien pitó los partidos de Chivas en la liguilla. Tigres seguía peleando en los últimos instantes, pero no logró el cometido y el Rebaño festejó su título 12.

En la premiación los Tigres dejaron ver su frustración; Javier Aquino y Eduardo Vargas se rehusaban a recibir la medalla de segundo lugar, mientras Gignac ni siquiera se presentó.

Los Tigres se fueron enfurecidos al no lograr el bicampeonato, aunque se han convertido en el rival más temido bajo el mando de Tuca Ferretti.

 

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