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Ciudad de México (28 de marzo de 2016).- La vista, el tacto y el gusto, el oído y el olfato están todos alerta cuando una persona come.

Se podría pensar que el gusto y el olfato son los sentidos más importantes y presentes a la hora de degustar los alimentos, sin embargo el oído ha resultado clave en experiencia.

Investigadores de la Universidad del Estado de Colorado (CSU) y la Universidad Brigham Young (BYU) revelaron que el ruido provocado por masticar los alimentos –así como el sonido a la hora de tragar el bocado– tiene un efecto significativo en la cantidad de comida que se ingiere.

Los expertos describieron este fenómeno como “efecto crunch”, el cual provoca que las personas coman menos si están más conscientes del sonido que se hace al masticar los alimentos.

Entonces, ¿por qué en el cine no dejamos de comer las palomitas si son un alimento crujiente?

La respuesta es simple: mientras disfrutas una película los sonidos y el alto volumen con el que los presentan opaca al ruido que provocan las personas al masticar, desviando la atención.

“En su mayor parte, los consumidores y los investigadores han pasado por alto el sonido de los alimentos como una señal sensorial importante en la experiencia de comer”, señaló Gina Mohr, profesora asistente de marketing de la CSU y coautora de este estudio que fue publicado en la revista académica Food Quality and Preference.

Y es que “el sonido tiene normalmente la etiqueta de ser el sentido olvidado de los alimentos”, dijo Ryan Elder, profesor asistente de marketing de la Marriott School of Management de la BYU, en la información de ésta. “Pero si la gente estuviera más centrada en el sonido que hace al comer, podría reducir su consumo de comida”.

“Cuando se enmascara el sonido de la masticación, como cuando se ve la televisión mientras se come, se quita uno de los sentidos”, indicó Elder, “los efectos pueden no parecer enormes, un pretzel menos, pero hacerlo durante una semana, mes o año, se nota de verdad”.

Tanto Elder como Mohr señalaron que las personas deben prestar atención al sonido de masticación, de esa manera el sabor y la apariencia física de los alimentos pasan a segundo plano, causando que se ingiera menos cantidad de comida.

Fuente: Reporte Índigo.

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