Por Victoriano Martínez

Representantes de colonias populares del sur de la ciudad que han padecido inundaciones por la urbanización de la Sierra de San Miguelito se pronunciaron en contra de las posturas de Luis González Lozano, de San Luis Urbano 360, y de Edgardo de los Santos, de la Asociación Sierra de San Miguelito, a favor de los programas de desarrollo urbano, promocionadas por el alcalde interino.

Este lunes 25 de enero, Alfredo Lujambio Cataño, alcalde interino, reenvió las entrevistas que se le hicieron a González Lozano en Radiorama Noticias, y a De los Santos en Televisa San Luis, en las que se pronuncian por la aprobación de los programas de desarrollo urbano.

“Los urbanizadores planean un espacio a modo, nosotros queremos una ciudad distinta que siente las bases para un ejemplo nacional”, señalaron los representantes de los colonos de Simón Díaz, Progreso, Balcones del Valle, Virreyes, Gral. I. Martínez, San Luis Rey, Satélite, Santuario, San Leonel, y Pedrera.

Advirtieron que arrancarle cada día un pedazo a la tierra para convertirlo en mansiones y no en casas se ha convertido en la dinámica que sigue nuestra sociedad actual, y “así no hay territorio que alcance”.

A continuación se reproduce el texto íntegro hecho llegar a Astrolabio Diario Digital por los representantes de las colonias del sur de la ciudad:

En otro tiempo, los profesionistas de élite avasallaban con sus conocimientos y su pensamiento. Las personas escuchaban pasmadas a los brillantes jóvenes que iniciaban sus carreras, y se convencían de que darle un uso económico, práctico y mercantíl a todo era lo correcto, lo conveniente, lo aceptable.

Sin saber que la mayoría de esos pobres inconscientes no estudian ni se forman para beneficiar a otros. A ellos se les deforma para que puedan depredar convencidos de que están haciendo el bien.

Es así, que miles egresan de las universidades como plaga que cae sobre las ciudades. Con la conciencia social anestesiada por las comodidades y el lujo, por el cinismo y la ambición. Disertan ante sus orgullosos círculos sociales con su palabrería llena de datos y de números y de justificaciones.

Usan su sabiduría, inteligencia y esfuerzos de manera que causan daños irreparables y los ven como efectos secundarios “necesarios”. Y lo hacen como respiran, sin ningún miramiento. Al fin, hijos de quienes son.

La realidad se ve sin buscarle tanto. Todos estamos acabando con la naturaleza de a poco. Unos por abusivos y ventajosos y otros por dejados e indolentes. Si nosotros no nos fijamos un límite y se lo fijamos a ellos… no dejaremos piedra sobre piedra para las futuras generaciones.

Arrancarle cada día un pedazo a la tierra para convertirlo en mansiones y no en casas, en corredores y miradores cercados y no en espacios abiertos y libres para uso común, en edificios ostentosos y no en sitios que cumplan un fin social, en piscinas, en campos de golf, en universidades cooptadas y vendidas donde se condiciona a la juventud y se le alecciona para que aprenda como someter y burlarse de quien se deje. Es la dinámica que sigue nuestra sociedad actual. Y así no hay territorio que alcance.

Los urbanizadores planean un espacio a modo, nosotros queremos una ciudad distinta que siente las bases para un ejemplo nacional.