Astrolabio

Por Antonio González Vázquez

Con 356 homicidios en seis meses, 37 más que en todo el año pasado, Juan Manuel Carreras y Arturo Gutiérrez, uno gobernador y otro jefe policíaco, se dieron maña para ir el viernes a ver jugar a los colchoneros del Atlético de San Luis.

El gobernador vestido como “simple ciudadano” y el general vestido de policía. El doctor y su guarura, los dos en la grada. En arranque despreciable para decir que San Luis es tan seguro que el gobernador puede ir al fútbol sin que le suceda nada.

Si Carreras va a la inauguración de  una fábrica de bicicletas, pues llega a la ceremonia en bicicleta, si va a entregar concesiones de taxi y quiere presumir claridad, limpieza y transparencia, pues va en camisa blanca y si va al futbol un viernes por la noche, pues nada, que se pone la rayada en rojo y blanco.

Lo extraño que es que cuando va al lienzo charro no se viste de charro, quizá porque las gradas del lienzo están más vacías que la botella de una caguama en el graderío de sol del Alfonso Lastras.

Total que el viernes por la noche, el gobernador, o sea, el simple ciudadano, o para mejor entendimiento, simplemente el “Güero” fue al estadio. Un político nunca pierde la oportunidad de aparecer donde el respetable se siente a sus anchas.

Lo cuerpearon unos jóvenes burócratas del Instituto Potosino del Deporte que cuando lo vieron hasta cachucha del inexistente San Luis Próspero le colgaron. Todos para la foto con su gober, a falta de apoyo espontáneo, los oficiosos de siempre.

Carreras dejó atrás al secretario de Seguridad (tal vez para evitar una rechifla) y buscó asientos junto con su esposa. Alguien que por problemas geográficos y seguramente a falta de una buena vista y conocimientos futbolísticos, debió confundir al gobernador con El Niño Torres, pues más pronto que rápido le puso al escuincle de unos tres años para una fotografía.

Y entonces el Güero, es decir el simple ciudadano, con absoluta camaradería y con cara de político que busca reflectores, soltó una gran sonrisa a las cámaras y luego Comunicación Social se encargó de distribuirla.

A su lado, otro peque voltea a ver la escena y con cierto fastidio parece replicar: ni que fuera Antoine Greizman para presumirle luego a los cuates.

Carreras fue al futbol, ya los del club le habían regalado una camiseta del equipo filial del incomensurable Atlético de Madrid, así es que se la puso y ya todo lo demás fueron sonrisas y fotos en el estadio. Si había que gritar gol,  pues gritaba gol y si había que lamentarse pues se lamentaba por aquello de los goles de Los Bravos de Ciudad Juárez.

La matazón sigue en el estado, en junio hubo 68 homicidios, es decir, poco más de dos asesinatos por día y el gobernador en su papel de simple ciudadano en un simple partido de futbol donde el resultado fue un simple empate.

Mientras transcurría el partido, Arturo Gutiérrez con pose de policía (antento, antento) veía al gobernador como diciendo: debería traer más seguido al jefe al fut y que se le olvide que allá tenemos puro maleta.

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