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PUEBLA, Puebla (8 de Noviembre de 2015) “No tengo por qué, tengo una vida feliz con mi queridísima Martita, la vida que tenemos nos llena de gozo todos los días y no necesitamos estupefacientes”, dijo ayer el expresidente Vicente Fox cuando se le preguntó si probaría drogas en caso de ser aprobada su legalización. El político llegó para agregar polémica al debate que se llevó a cabo en la última jornada del festival La Ciudad de las Ideas 2015, sobre la legalización de los estupefacientes.

De Fox es ya conocida su postura abierta en favor de la legalización de los enervantes, no sólo de la mariguana, sino de “todas las drogas”. Esa apertura, consideró, es ya eminente una vez que el paradigma que se ha seguido de prohibición y lucha en contra de los cárteles de las drogas “no ha funcionado” y ha traído sólo muerte y violencia.

Lo que se había planteado como un enfrentamiento de ideas entre quienes están a favor de la legalización y los que no la apoyan, se difuminó entre los que abiertamente pugnan por la regularización y voces que no confían en esa solución, pero ya no terminantemente opuestas. Entre las primeras, la postura de Fox encontró apoyo en la opinión de César Gaviria, expresidente de Colombia.

“Hoy el principal problema de las urbes de Latinoamérica es el consumo local, esa ilusión de que no hay mercado local de drogas; son estadísticas malhechas, la gente no contesta la verdad. Hoy Brasil llegó a los niveles de homicidio de Colombia por cuenta del tráfico local. ¿Por qué hizo Uruguay lo que hizo? Porque se le estaba aumentando la inseguridad por tráfico local. ¿Por qué en Europa lograron eliminar la violencia de las calles a causa de las drogas? Pues teniendo una política mucho más liberal”, dijo.

En el lado opuesto, Kevin Sabet, asesor presidencial en EU, dijo: “Se trata de soluciones complejas. Cuando hablamos de drogas tenemos que ver la cuestión de derecho, corrupción, programas de empleo o para combatir la pobreza; la respuesta no es darle al muchacho un pase gratuito para que se pueda freír el cerebro. ¿Cómo ayuda eso al mundo, al desarrollo, cómo va a competir América Latina por empleos cuando estamos regalando metanfetaminas y crack a los jóvenes?”.

El debate se enfocó en el consumo local y recreativo, poco se habló de las cualidades médicas o las consecuencias para la salud; en cambio, aunque se externó preocupación por prolongar la violencia provocada por el tráfico de estupefacientes, no se estableció un panorama de cómo debe ser la producción una vez legalizados los enervantes y hacia dónde se moverá el dinero que se produzca con la producción de drogas en un régimen regulado.

Por el momento, la violencia sigue siendo una de las principales preocupaciones: “Han pasado cuatro décadas desde que Estados Unidos declaró la guerra contra las drogas —por parte del presidente Richard Nixon— y México acató ciegamente esta política infame que sólo genera violencia y riqueza para los cárteles; las fuerzas económicas en juego son enormes, más de 400 mil millones de dólares anuales en ganancias. Esta es una guerra en la que EU pone el dinero y las armas y nosotros ponemos los muertos; debemos terminar la prohibición de las drogas, empezando con la cannabis; con eso vamos a desarmar el andamiaje de los cárteles”, consideró el empresario Ricardo Salinas Pliego.

Fuente: Excelsior