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Hoy celebramos el día del niño. Y seguramente tienes hijos, hermanos, sobrinos, primos… en fin, alguien a quien celebrar y regalarle un dulce, su juguete preferido. Pero ¿Sabes realmente de dónde viene la celebración de este día?

No todo fue risas y juegos. La historia se remonta a muertes, y muchos daños colaterales. Esta tradición de ver y hacer a los niños más felices este día e incluso uno como adulto, sentirse cómodo en el que los niños que habitan en nuestra piel surgen, se institucionalizó por diversos factores.

Una de las primeras activistas de este tema fue Eglantyne Jebb, fundadora de la organización Save The Children, quien apoyada del Comité Internacional de la Cruz Roja, impulsó la adopción de la primera declaración de los derechos de los niños; dicha declaración fue sometida ante la Liga de las Naciones, que adoptaría y ratificaría en la Declaración de Ginebra sobre los Derechos de los Niños, el 26 de septiembre de 1924. Al año siguiente, durante la Conferencia Mundial sobre el Bienestar de los Niños, llevada a cabo en Ginebra también, se declaró por primera vez el Día Internacional del Niño, señalado para tal efecto el 1º de junio.

Si bien en México se conmemora cada 30 de abril, no es así en el resto del mundo. En Colombia se celebra el último sábado de abril, en Paraguay el 31 de mayo y en Venezuela, el tercer domingo de junio, por mencionar algunos.

¿Pero de dónde viene esta declaración? Pues en los archivos de México existe una historia que define cuándo se decidió honrar a los menores.

Un acta exhibida en una notaría pública en Ciudad Victoria, Tamaulipas, consta que el día del niño se instauró el 8 de mayo de 1917 en la ciudad de Tantoyuca, Veracruz; pero el 30 de abril de 1924, tras firmarse la “Declaración de Ginebra”, y siendo presidente de la república Álvaro Obregón, se estableció en México ese día como fecha oficial.

México se sumó para velar por el bienestar de la infancia, completamente vulnerado tras la Primera Guerra Mundial. De esta manera también se establecieron las garantías de los niños mexicanos.

Tras la devastación, el mundo reparó en los efectos negativos que tenían los conflictos bélicos en la población civil, en especial los niños. Por eso, en la Convención de Ginebra se emitió la Declaración de los Derechos de los Niños.

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