Crece un 10% la población del jaguar en México

Estela Ambriz Delgado

De acuerdo con el Tercer Censo Nacional del Jaguar 2025, que abarcó sitios como la Sierra del Abra Tanchipa en San Luis Potosí, la población del felino en México ha aumentado alrededor de un 10 por ciento en seis años.

La cifra es alentadora debido a que el jaguar se encuentra en peligro de extinción, por lo que se exhorta al cuidado y conservación de las Áreas Naturales Protegidas y los corredores biológicos por los que se moviliza.

En el documento Tercer censo nacional del jaguar, resultados y perspectivas, se expone que entre los problemas ambientales más graves y urgentes de atender se encuentran la extinción de especies y la destrucción de los ambientes naturales, como en el caso del jaguar (Panthera onca), que se encuentran en peligro de extinción en México.

Herramientas como este censo son clave para comprender la situación real de las poblaciones silvestres y cómo varía su población a lo largo del tiempo, pues permiten identificar cambios en la abundancia, distribución y estructura de las especies, lo que facilita reconocer amenazas, diseñar planes de conservación y evaluar la eficacia de los programas de manejo.

Este censo se centra en el jaguar, el felino más grande de América y especie clave para evaluar la salud de los ecosistemas mexicanos. Fue llevado a cabo por la Alianza Nacional para la Conservación del Jaguar (ANCJ), una asociación civil sin fines de lucro fundada desde hace casi dos décadas para formular y consolidar actividades en torno a la conservación de esta especie.

La asociación ha llevado a cabo diversas reuniones anuales en las que se discuten las prioridades en materia de conservación del jaguar y sus presas, en las que se identificó la necesidad de contar con una estimación de la población en el país, realizando censos en 2010, 2018 y 2024.

El ejercicio fue realizado en colaboración con expertos y comunidades locales, así como el apoyo de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp), con la utilización de metodologías científicas como el uso de cámaras-trampa y el análisis espacial de los datos obtenidos en cada sitio de muestreo, a lo largo del área de distribución de la especie.

Los 23 sitios estudiados se localizaron en 16 estados, con un área de muestreo de 18 mil hectáreas por sitio, dando un total de 414 mil, donde se encontró que la población aumentó de 4 mil 100 en 2010 a 4 mil 800 en 2018, y 5 mil 326 en 2024.

Las mayores poblaciones se encontraron en la Península de Yucatán (1,699) y en el Pacífico Sur (1,541); también se registraron en las regiones del Pacífico Norte (733), costa del Pacífico Central (540) y Noreste y Centro de México (813), a pesar de la complicada situación política, económica y social del país, con altas tasas de deforestación, cacería ilegal, obras de infraestructura y otras amenazas que afectan al jaguar y su hábitat.

Para llevar a cabo los censos se establecieron cinco regiones prioritarias para la conservación de la especie: Pacífico Norte (Sonora, Sinaloa); Noreste y Centro de México (Nuevo León, Tamaulipas, San Luis Potosí, Querétaro, Hidalgo, Puebla); Costa del Pacífico Central (Nayarit, Jalisco, Colima, Michoacán); Pacífico Sur (Guerrero, Oaxaca, Chiapas, Tabasco); y Península de Yucatán (Campeche, Quintana Roo y Yucatán).

Estas ecorregiones mantienen características ambientales como el clima y biológicas como el tipo de vegetación similares, y pueden contrastar entre ellas, determinando con esto en gran medida las densidades y el tamaño de las poblaciones del jaguar.

En el documento se destaca que los resultados de los censos reflejan el impacto de las acciones de conservación implementadas en las últimas décadas, incluyendo el establecimiento de nuevas áreas naturales protegidas (ANP), el mantenimiento de corredores biológicos y la participación de comunidades locales.

Sin embargo, se reconoce que se requerirán un poco más de 30 años para incrementar la población a 8 mil individuos. Por lo que es también un llamado de atención a que se deben redoblar los esfuerzos para reducir amenazas que aquejan a la especie, y proteger de manera más eficiente las ANP y corredores biológicos, ya que de eso dependerá el futuro del jaguar en México.

Las poblaciones de jaguar han desaparecido o disminuido en una parte considerable de su distribución histórica, por lo que se les considera en peligro de extinción en México.

Las principales amenazas para su sobrevivencia son la pérdida y fragmentación de su hábitat, agricultura y ganadería; la cacería en represalia por la depredación de ganado y otros animales domésticos, cacería ilegal para trofeos y tráfico de especies exótica; la construcción de infraestructura vial como carreteras, vías férreas, y urbana; y enfermedades infecciosas transmitidas por perros y otros ani¬males.

Se destaca que un problema fundamental en la pérdida de las poblaciones de jaguar es la destrucción y fragmentación de su hábitat por el avance de las fronteras agrícola, ganadera, forestal y urbana, así como el desarrollo urbano y la infraestructura vial.

Ante la situación, la ANCJ ha desarrollado la Estrategia Nacional para la Conservación del Jaguar que define ocho ejes básicos para la conservación de la especie, que son: Corredores biológicos y áreas prioritarias; Monitoreo del jaguar; Manejo del conflicto jaguar-humano; Infraestructura vial y urbana; Políticas públicas y marco legal; Manejo comunitario; Educación ambiental, y Cooperación internacional.

Al respecto, se puntualiza que la conservación del jaguar en México requiere acciones clave como la creación de áreas naturales protegidas (ANP), el manejo de corredores biológicos, la mitigación del impacto de la infraestructura vial, la reducción del conflicto ganadero y la lucha contra la caza y el tráfico ilegales.