Astrolabio

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Estados Unidos (01 de marzo de 2016).- Mientras la mayor economía del mundo sigue mostrando una robusta fortaleza del sector inmobiliario (los precios de la vivienda subieron en 2015 un 5.7 por ciento, según el S&P Case Shiller y las ventas de casas existente tocan máximos de seis meses) o en el mercado laboral, algunos de los estados del país sufren ya las importantes consecuencias de la caída de precios del petróleo, entre otros factores.

Según apunta la agencia Bloomberg –con base en los datos proporcionados por Moody’s Analytics– Alaska, Dakota del Norte, West Virginia y Wyoming ya encadenan dos trimestres consecutivos de contracción de su actividad económica, lo que confirma una recesión en los estados.

De hecho, según los últimos datos actualizados consultados por EconomíaHoy, en el Buró de Análisis Económicos (BEA, por sus siglas en inglés), en la primera mitad de 2015, tres de los estados arriba mencionados ya registraron una recesión de su PIB.

En el caso de Dakota del Norte, su economía se contrajo un 10.4 por ciento en el primer trimestre del año pasado y un 1.2 por ciento entre abril y junio. West Virginia registró un crecimiento negativo del 7.7 y el 2 por ciento respectivamente mientras Wyoming se contrajo un 6.1 por ciento y un 2.3 por ciento.

Sin embargo, Alaska registró una expansión del 5.2 por ciento entre enero y marzo del año pasado y del 0.4 por ciento en el segundo trimestre.

Aún así, las cifras de Moody’s Analytics referidas por Bloomberg hacen referencia al último trimestre de 2015, del que el BEA todavía no cuenta con datos actualizados y cuando el conjunto del país creció un 0.7 por ciento, según la estimación oficial.

A la espera de que el viernes se publique la segunda revisión a esta cifra, Luisiana, Nuevo México y Oklahoma se postulaban a finales del año pasado como los próximos estados en sufrir una recesión en sus economías.

“Los indicadores de la actividad económica y financiera siguen presentando una debilidad a corto plazo de la producción”, señalaba Joseph LaVorgna, economista de Deutsche Bank, en un informe a sus clientes. “La tasa de crecimiento en la producción industrial y en las ventas minoristas se sitúa en estos momentos a un nivel histórico consistente con el de una recesión”, avisaba.

Entre los principales bancos estadounidenses se descuenta en estos momentos un 20 por ciento de probabilidades de que la economía sufra una recesión en 2016, aunque entre los inversores este porcentaje asciende hasta el 50 por ciento.

El indicador GDP Now, que elabora la Reserva Federal de Atlanta, indica que en el trimestre actual en curso, la economía estadounidense avanza a un ritmo aproximado del 2.6 por ciento, lo que supone su mejor marca desde el segundo trimestre de 2015, cuando el PIB estadounidense se expandió un 3.9 por ciento.

Golpe de la caída del petróleo.

Buena parte de los estados ya en recesión están relacionados con la producción de crudo, como es el caso de Dakota del Norte, donde el desplome de los precios del petróleo ha dejado un agujero de mil millones de dólares, más del 20 por ciento de sus ingresos fiscales, en su presupuesto para los próximos dos años.

Este problema se contagia a otros estados, como el Oklahoma, donde su Gobernadora, Mary Fallin, también anunciaba a comienzos de este mes que su presupuesto también debía borrar otros mil millones de dólares.

En el caso de Alaska, su Gobernador, Bill Walker, ya anunció medidas como la congelación de contrataciones públicas o limitar los viajes de los funcionarios del gobierno estatal como parte del esfuerzo por controlar una brecha presupuestaria que asciende hasta los 3 mil 500 millones de dólares.

La Agencia Internacional de la Energía (AIE) ya estimó a comienzos de esta semana que la producción de crudo de esquisto se reducirá en 600 mil barriles diarios este año y otros 200 mil el año que viene.

Las productoras de esta clase de petróleo han enfrentado los vaivenes en los precios del crudo mediante el despido de empleados, recortes de inversiones y cierres de pozos, algo que ha destartalado las economías regionales de muchos estados dependientes de la actividad energética para subsistir.

Fuente: Sin Embargo. (Por: José Luis de Haro)

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