Astrolabio

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Como parte de la conmemoración de este primer aniversario, hemos seleccionado algunas notas destacadas, para recordar algunos momentos por los que transitó este proyecto en los últimos doce meses. Este es un reportaje realizado por Diana López, y publicada originalmente el 9 de julio de 2015. La versión original la encuentra aquí


 

Por: Diana López.

 

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– Dale, dale, dale… No pierdas el tino, porque si lo pierdes, pierdes el camino…

– No quiero oro, ni quiero plata, yo lo que quiero es romper la piñata…

 

 

¿Lo leíste cantando? Seguramente recuerdas esas fiestas infantiles o posadas familiares, donde esperabas pacientemente a darles de palos a esas figuras que pendían de una cuerda mientras el resto de la gente cantaba… ¿Y cuando caían los primeros dulces? Chicos y grandes enloquecían y se arrojaban al suelo para tomar los más que pudieran y a veces, intercambiar las golosinas que menos gustaban con los demás.

La historia de las piñatas, a pesar de ser característica de la tradición mexicana, tiene su origen dentro de los viajes de Marco Polo a China, quien observó una tradición en la que se acostumbraba romper la figura de un buey relleno de semillas en el marco de la fiesta del año nuevo chino. Después llegó a Italia, donde se transformó de rito pagano a religioso; así, llegó a usarse para celebrar el primer domingo de cuaresma.

Al darse a conocer esta tradición en Europa, los españoles la importaron al Nuevo Mundo, al encontrarle cierto parecido con una de las festividades mexicas en honor a Huitzilopochtli, dios de la guerra.

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Otra versión señala que los antiguos mayas solían practicar un juego en el cual, con los ojos vendados, intentaban romper una olla de barro llena de chocolate que permanecía suspendida de una cuerda.

Posteriormente, los misioneros españoles que fueron a América atrajeron a los habitantes locales a sus ceremonias, utilizando piñatas. Hábilmente, transformaron la ceremonia tradicional de la olla de barro en sesiones de instrucción religiosa; lo hicieron al cubrir la olla con papel de color y darle un aspecto más llamativo.

 

 

 

Y de ahí pa’l real…

Hoy en día, la tradición se ha extendido desde México a todo el mundo; se pueden encontrar piñatas en toda América (Puerto Rico, Ecuador, El Salvador, Bolivia), Europa, al sur de Estados Unidos y en muchos países del mundo.

Sus formas han evolucionado, elaborándose de todos los tamaños, colores y figuras, y se han convertido en un espectáculo común en fiestas y celebraciones, sobre todo en las fiestas mexicanas y posadas…

Una idea convertida en piñata: La fábrica de piñatas.

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Superhéroes, villanos, princesas, figuras para despedidas de soltera, strippers, actores, cantantes, un abuelito con sus nietos y hasta una “chancla”, forman parte de la colección que elaboran los creadores de piñatas en “La fábrica de piñatas.

Astrolabio Noticias se entrevistó con Marco Antonio Ramírez Martínez, artesano que junto con su familia, desde hace 8 años cumplen los caprichos y las ideas más extravagantes y divertidas de la gente.

“Nosotros decidimos dedicarnos a esto buscando un tipo de negocio que no necesitara mucha inversión y que fuera fácil de realizar. Es barato hacer piñatas. Yo estudié en la Escuela de Teatro y ahí nos enseñaron a hacer máscaras para obras; de ahí surgió mi idea y el gusto por crear figuras para piñatas”, cuenta Marco, quien nos recibe en su taller.

Rodeado de las figuras solicitadas estos días, nos cuenta que a la semana atiende de 15 a 10 pedidos que las personas realizan con 4 días de anticipación y que, en momentos donde el sol no sale, tardan hasta una semana en terminarse. Afirma que las más comunes se dan para fiestas infantiles, donde los pequeños quieren “darle de palos” a su princesa o superhéroe favorito.

“El proceso es realmente sencillo. Se hace con papel periódico, engrudo y globos. Teniendo pelotas formadas, se va moldeando dependiendo de la figura que la persona crea”, cuenta Marco, y luego resalta: “Nosotros no trabajamos con moldes, trabajamos con la idea que traiga la gente”.

Al cliente lo que pida.

“Hay personas que me traen su idea y me dejan pensando: ¿Cómo lo voy a hacer?”, narra Marco, “Pero siempre sale; hacemos lo que la gente nos pida, y por lo general sacan a volar su imaginación y sí hemos tenido pedidos muy extraños de repente”.

Recuerda que el pedido más extraño que ha tenido ha sido la piñata de un japonés con el sombrero del chavo del ocho y dentro de un barril, con un matamoscas y un letrero en japonés. “Ese me tomó una semana; era para una empresa, y creo que la figura era el jefe del lugar. Pero sí hay personas que nos piden cosas que ni siquiera califican para piñata”.

De San Luis Potosí para el mundo.

Marco comenta a Astrolabio Noticias que su principal medio de promoción, pedidos y venta es internet. En Facebook se encuentran como “La Fabrica de Piñatas”, donde se puede observar el trabajo que a lo largo del tiempo se ha realizado. Hay piñatas para chicos y grandes.

“Nosotros vendemos prácticamente por Internet. La gente ya se acostumbró a hacer este tipo de transacciones a través de la página; por eso no tenemos un local exclusivo para ventas. Comenzamos a promocionarnos por Internet y hemos tenido muy buenos resultados”.

Y es que sus piñatas han viajado incluso a otros estados como México, y la internacionalización también ha sido parte del crecimiento del negocio. “Un par de piñatas se fueron a Estados Unidos y otra a España; pero es un poco complicado porque se maltratan, son figuras grandes que se lastiman con algún golpe. Realmente es el envío lo que complica el proceso”.

Paciencia y satisfacción.

Para Marco, estas son las dos palabras claves de su trabajo. “La mayor satisfacción es hacer algo que te gusta… Además para mí es una actividad que no sigue una rutina; siempre hay algo nuevo y diferente que hacer. Aunque sí, es un trabajo divertido, pero de mucha paciencia”.

Finalmente, piensa que la tradición de romper la piñata perdura y así seguirá. “Se ha ido modificando y mucho; ya no son sólo las típicas piñatas de picos y estrellas, ahorita ya son personajes y objetos de todo tipo. Yo creo que seguirá perdurando mucho tiempo”.

Así que ya sabes, si tienes una idea, comunícate con ellos, ten por seguro que la verás transformada en piñata. ¿Ya tienes la tuya? No olvides la venda para los ojos y…

 

Dale, dale, dale, no pierdas el tino. Porque si lo pierdes, pierdes el camino… Dale, dale, dale, dale y no le dio; quítenle la venda ¡Porque sigo yo!

 

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