Por Leonel Serrato Sánchez

La sociedad potosina ha sido el motor de grandes transformaciones democráticas, con creatividad política y permanencia en el camino de las instituciones se crearon a iniciativa de la sociedad civil pautas que a la postre trajeron paz social en donde había caos.

Ello por que nadie que llegó al poder en nuestro país ha querido irse en santa paz, sino que ha buscado por todos los medios materiales –que no los legales o legítimos– quedarse y usufructuar la buena fe y la confianza de la gente.

Da igual de cuál de las opciones “ideológicas” se trate, todas, sin excepción, se han tardado bien poco en intentar dinamitar las condiciones que la democracia y el sentido común exigen para que unos y otros vivamos en concordia.

La ciudadanía de todo el país, y más vivamente las y los potosinos, siempre hemos aspirado a tener un régimen que se parezca más a las grandes civilizaciones del mundo, en donde las opciones electorales lo sean de verdad y planten cara a los problemas cotidianos.

En muchas sociedades, sobre todo las que nos sirven de ejemplo democrático en occidente, las plataformas electorales se cumplen si o si, incluso cuando tales ofertas de campaña puedan resultar harto difíciles de llevar a cabo, mire Usted si no lo que está ocurriendo en España, en donde el Govern de Cataluña desafía al Estado para cumplir –aun por las bravas– las ofertas con las que la gente les eligió. Ya le robaré su tiempo en cualesquiera de las dos próximas semanas con mi visión admirada sobre lo que ocurre en la Madre Patria, no para otra cosa, sino para elogiar su sistema, aún en medio de la crisis que viven.

En nuestro medio potosino las ofertas de las campañas electorales no se cumplen, y no pasa nada, los políticos inventan otras para la próxima.

Los políticos pueden ofertar lo que les de la gana y les brinque en su grande o pequeña imaginación, luego con carretadas de dinero –mal habido, sucio, proveniente del narcotráfico, qué mas da, con tal de que sea mucho– difunden sus ideas, por más locas, o imposibles que sean, saturan el éter con sus rostros y sus frases, y si eso no basta para engañar a los electores, pues los compran, de a poco y lentamente con “programas sociales” o en forma radical el día de las votaciones con una suma de dinero por su voto.

Con una paciencia digna de las más elevadas disciplinas orientales, las y los demócratas al ver las maniobras de quienes participan en la búsqueda del poder, ponen nuevas reglas, establecen nuevos límites, precisamente cuando ya aquellos burlaron los originales.

Así ha ocurrido en las últimas décadas, la gente de la política descarnada o podrida burlará las reglas y quienes aspiramos a una democracia efectiva les pondremos pegas para que respeten; Usted ya sabe, o puede imaginar, quién va ganando esta lucha sorda.

Si la sociedad amante de las libertades y la democracia creyó que la autoridad electoral debía estar en manos de la ciudadanía, y consiguió instituirlo después de marchas, movilizaciones y sacrificios de todas las personas, los políticos se dieron a la tarea de desmantelar esa idea cívica, hasta que lo lograron: hoy en día los organismos electorales no están integrados por ciudadanos como se concibió en 1992, sino por una casta dorada de burócratas insensibles que cobran jugosos salarios para garantizar que al poder accedan los mismos de siempre.

Si por las demandas de la sociedad democrática instituimos los tribunales electorales creyendo que se trataba de la mejor manera de garantizar que se aplicaran las normas de la materia, los políticos se propusieron dinamitar esa idea de Justicia, y lo están logrando: por instrucciones del gobernador Juan Manuel Carreras López, el Procurador General de Justicia del Estado intenta procesar penalmente a dos magistrados electorales incómodos, uno de ellos por su independencia, probidad y sobrada capacidad, al otro porque ya no les resulta útil. Desean echar al árbitro una vez que inició el partido, desean hacer trapacerías y no quieren estorbos ni testigos.

La gente pidió partidos políticos cuando sólo había uno, los políticos lo permitieron, pero sólo uno que otro genuino y muchos de pantalla.

La ciudadanía demandó vida democrática al interior de los partidos y que desaparecieran los que eran de papel, padrón de militantes verificado, consultas internas, paridad de género, acceso de los jóvenes a candidaturas y representación indígena, y los políticos idearon con éxito la manera de simular.

Los potosinos pedimos honradez en el Congreso del Estado tras la difusión de un video en el que un diputado revela el procedimiento para blanquear cuentas públicas de políticos ladrones, y los políticos entregaron la supresión del fuero.

En la capital, todos demandamos limpieza, seguridad pública, que no hubiera baches, que cesara la corrupción, y los políticos que resultaron electos nos pintaron la ciudad de color amarillo señalética y regalaron agua, tortillas y mochilas escolares, los baches ahí están, si cabe más grandes y más profundos.

Estamos en presencia de una democracia, que pese al sistemático, terco e incansable deseo cívico, no funciona.

La autoridad electoral está al servicio de los políticos, ahora esas autoridades son un grupo privilegiado de empleados con altos sueldos y nula sensibilidad democrática, ya están dentro del aro.

Los tribunales electorales están amenazados por el Gobernador del Estado, y se arrodillan o se van a prisión.

Los partidos políticos no cuentan en sus filas a ciudadanas y ciudadanos, sino a grupos puntuales de poder, los que abanderan causas personales y ambiciones inconfesables, malignas y contracívicas. Los disidentes o civilistas se pliegan o se van.

Nuestro Congreso no representa ni siquiera a los partidos que postularon a las diputadas y diputados que lo integran, son, sin dispensa alguna, un grupo que se comporta como el crimen organizado.

¿Será momento de darnos cuenta que la democracia no sirve, precisamente porque esto que tenemos no es democracia sino una feria de simulaciones?

¿Será el momento de buscar otros canales para que el poder se someta al Pueblo?

Temario

Tras la denuncia que un senador panista –Jorge Luis Preciado– hiciera de traición en contra de nuestro senador panista Octavio Pedroza, él ejerció una débil defensa de su situación, publicó una carta, concedió algunas entrevistas, nada importante, pero lo intentó; pues bueno, el Partido Acción Nacional PAN a nivel nacional parece haber iniciado un procedimiento en contra de él y 4 de sus compañeros; Pedroza tiene bajo la manga un as, y es que el PAN potosino no parece querer sancionarlo de ninguna manera, ventajas de formar parte del grupo que ganó las internas, algo con lo que no contaron la Nena ni Marianito. En esta semana vendrán las presiones de Ricardo Anaya Cortés.

Aplausos y vivas para el Presidente del Comité Estatal del Partido de la Revolución Democrática PRD, José Luis Fernández logró convencer –o quizás fue vía manita de puerco, o patita de pollo– a sus diputadas y diputados locales de no reelegirse, seguro es consciente del descrédito en que están sumidos y lo esencialmente inútiles que resultaron para el proyecto de eso que llaman gallardía y que sólo Dios sabe qué es; en esta semana se abordarán las alcaldías.

El gabinete de seguridad del Gobernador Juan Manuel Carreras López bañado en sangre –el gabinete y el Gobernador– aún resiste el embate, cada vez con menos suerte, en esta semana víspera del segundo informe puede crujir su basamento.

Leonel Serrato Sánchez

unpuebloquieto@gmail.com

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