Denuncian aumento de contaminación en el río Santa Catarina causada por la minera Koura

Estela Ambriz Delgado

Habitantes de la comunidad Santa Catarina, en el municipio San Nicolás Tolentino, volvieron a denunciar un incremento alarmante de la contaminación de su río, causada por la minera Koura del conglomerado de Orbia Advance, que desde hace décadas arroja desechos químicos sin control ni regulación al cuerpo de agua.

A través de redes sociales, los afectados alertaron sobre el incremento en días recientes en los niveles de contaminación derivada de los “jales” desechados por esta minera, considerada la más grande y poderosa de flúor en el mundo, ubicada en La Salitrera, Villa de Zaragoza y que opera desde 1955.

Como explicó anteriormente el asesor del comité de agua de San Nicolás Tolentino en una entrevista, entre las sustancias que pueden contener dichos “jales” —que son los residuos tóxicos generados después del proceso de extracción de minerales— está un agente llamado quebracho, que le da una tonalidad particular de color rojizo, lo que ha facilitado su identificación cuando hay un derrame en el cauce del río.

Aunque durante décadas se toleró la situación debido al temor a represalias por el poder que tiene la empresa, desde 2025 el asesor del comité de agua presentó una denuncia a la Comisión Nacional del Agua (Conagua), así como a la Secretaría de Ecología y Gestión Ambiental (Segam) sin que a la fecha se haya actuado al respecto.

Lo que principalmente motivó la denuncia fue que desde mediados de noviembre de 2024 la población detectó una descarga, e identificaron tres eventos más durante 2025 en los meses de junio y septiembre, y el más reciente en mayo de este año.

El comité de agua ha alertado que lo más grave es que el agua del río Santa Catarina es la que abastece los pozos artesanales de la población, cuya antigüedad es de alrededor de 80 años y se localizan al margen del mismo. Por lo cual esta situación afecta en todas las actividades de la población aledaña, como agricultura y ganadería.

Diversos estudios a nivel mundial han determinado que los jales mineros pueden contener sustancias peligrosas como arsénico, plomo y mercurio, que pueden filtrarse al ambiente y contaminar el agua subterránea, ríos, suelos y cultivos.

La exposición a metales pesados puede causar enfermedades graves, como cáncer, problemas neurológicos y respiratorios; y los impactos de dicha contaminación al ecosistema puede afectar la biodiversidad local y la calidad del aire.