Astrolabio

Por Samuel Estrada

Acusan de negligencia a doctores de la clínica 50 del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en San Luis Potosí, la señora Patricia Rojas denunció que por la pasividad e indolencia del grupo médico, su esposo Serafín Calvario Campos falleció a finales del año pasado, luego de un trasplante de riñón que resultó por decir lo menos  “irregular”.

La señora relató que su esposo ya llevaba tiempo enfermo del riñón y en determinado momento fue necesario hacerle un trasplante de riñón, ella se ofreció a ser donante y se llevó a cabo todo el protocolo de trasplante, con estudios y demás trámites, a cargo del doctor Francisco Javier Rodríguez Quilantán quien en repetidas ocasiones le mencionó que su riñón derecho era el más compatible para el procedimiento.

Su riñón izquierdo presentaba una anormalidad congénita, llamada doble conducto uretral, el día de la cirugía en el mismo hospital, no asistió el doctor Rodríguez Quilantán y en cambio llegó otro doctor de nombre Francisco  Turrubiartes Palomo, quien luego de un breve diálogo, de manera prepotente le comentó “aquí yo soy el que manda y le voy a sacar el riñón que yo quiera”. El problema es que para ese momento ya había comenzado el proceso de sedación, por lo que en instantes se quedó dormida y ya no pudo negarse a la intervención, no obstante recuerda que ya con los ojos cerrados, el doctor le comenta “está bien, como usted quiera, le voy a quitar el derecho”, cuál fue su sorpresa cuando al despertar se dio cuenta que fue el riñón izquierdo el que le extrajeron.

 

IMSS presumió el trasplante en medios

 

Como ya no había de otra, el riñón izquierdo, a pesar de la malformación, le fue trasplantado a su esposo, la cirugía según ellos fue un éxito y hasta presumieron ante los medios por ser el trasplante número 200, la entrevistaron, le tomaron fotos y su caso salió en la revista oficial del IMSS llamada “Visión”, en donde destacan el caso con el nombre “un trasplante de amor” debido a que se dio de una esposa a su esposo.

Luego de los bombos y platillos, de la algarabía y hasta de salir en alguna televisora presumiendo el éxito del IMSS de San Luis Potosí en materia de trasplantes, comenzó la pesadilla, su esposo comenzó a sentirse mal y al principio pensó que era a consecuencia de la cirugía y que pronto podría recuperarse, pero no fue así, el riñón comenzó a fallar.

Posterior al trasplante, Don Serafín es dado de alta, pero menos de un mes más tarde vuelve a ser internado, presentaba dolor abdominal, una diarrea que le duró 46 días, además de fugas de la cicatriz de donde se hizo el trasplante y su condición se comenzó a agravar “le escurría mucha pus, el comenzó a bajar de peso y a ponerse muy amarillo, pero los doctores  no me decían nada, solo me decían que hacía falta esperar, pero no lo operaron ni hicieron nada al respecto, incluso en varias ocasiones me comentaron que no era algo grave y que pronto se recuperaría”.

Indicó que cuando se está en una situación así, no queda otra más que confiar en el juicio de los médicos y  no se actuó de manera rápida, su esposo comenzó a desnutrirse muy rápido y bajó más de 30 kilos de peso, ya cuando lo vió en esa situación supo que ya no era algo normal y que tenía que actuar por lo que decidió sacarlo de la clínica 50 y llevarlo al Hospital Central “Ignacio Morones Prieto” esto a pesar de la oposición de los médicos del IMSS, quienes las obligaron a firmar que si algo sucedía ya no sería responsabilidad de ellos, ante la desesperación de salvarle la vida, firmó y lo llevó al central.

 

Al Hospital Central,  llegó en condiciones de salud críticas

 

Cuando llega al Hospital Central, los médicos del lugar le informan que su esposo ya está en condiciones muy graves, el riñón tenía enredado uno de los conductos, la vesícula ya la tenía podrida y gangrenada, el abdomen ya lo tenía lleno de pus, los cirujanos intentaron hacer lo posible, lo operaron de urgencia, le retiraron la vesícula y buscaron arreglar el trasplante del riñón, sin embargo ya no fue posible y finalmente su esposo falleció “pero yo sé que no falleció por un accidente, se estaba atendiendo, falleció a causa de la mala atención y la negligencia del grupo médico de trasplantes del IMSS que no lo revisaron y no advirtieron lo que lo estaba matando”.

La señora Rojas informó que luego de esto decidió interponer una queja ante la Comisión Nacional de Arbitraje Médico (Conamed) desafortunadamente luego de un proceso enturbiado, donde incluso hubo actas alteradas con cédulas y firmas falsas “incluso sacaron una hoja donde presuntamente justificaban porque me sacaron el riñón izquierdo y no el derecho, supuestamente firmada por mí, donde estuve de acuerdo, eso es completamente falso, nunca sucedió así”.

Luego de meses de la supuesta investigación de la Conamed, le notifican la resolución de esta comisión que en teoría regula la actuación profesional de los médicos, le informan que su queja ha sido desechada y que no encuentran elementos suficientes para advertir que hubo responsabilidad de los médicos de la clínica 50.

Es por eso, que ante esta situación decidió buscar asesoría jurídica y este miércoles interpuso la denuncia correspondiente por negligencia ante el ministerio público de la delegación de la PGR en San Luis Potosí, esto debido a que el IMSS es una institución federal, por lo que le recomendaron que el asunto pueda dirimirse en el orden federal “yo sé que nada me va a regresar a mi esposo, pero al menos quiero que sancionen a los médicos, que les pongan un hasta aquí, para que ya se comporten de forma profesional y no vuelvan a ser indolentes, que a nadie más le pase lo que nos pasó a nosotros con la actitud de estos doctores”.

 

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