Por Victoriano Martínez

La disputa que desde este fin de semana exhiben la gallardía, hoy vestida de verde, y las autoridades municipales, hoy con bandera panista, no es por demostrar quién de ellos representa de la mejor manera a los potosinos y, en consecuencia, les presta un mejor servicio.

“Hace falta llorar – (menos) gobernar + (más) este no puede” expuesto por el PVEM en bardas y espectaculares, lejos de representar un sentimiento popular, está mucho más cerca de expresar un ambicioso y desesperado “quítate porque yo soy quien quiere ese lugar”, y no precisamente para servir a la población.

“Nosotros no estamos poniendo mantitas o cosas así, nosotros lo que presentamos fue lo que nos exigió la ciudadanía”, expresado por el alcalde Xavier Nava Palacios como defensa es una conveniente apelación a una representación, más como justificación reactiva que como convicción proactiva.

Tanto los verdes como los azules actúan para el gran público, con el indudable y claro objetivo de lograr el mejor papel histriónico que logre convencer a la población de que unos (los verdes) son la opción para la próxima y otros (los azules) siguen siendo la mejor opción, ahora y para la próxima.

Un espectáculo de histrionismo al que someten a la población patrocinado con… ¡recursos aportados por la propia población!

Tiene razón el alcalde al lamentar y calificar de absurdo que la campaña del PVEM –actual botarga de la gallardía– sea un acto de uso de recursos públicos para denigrar a la autoridad, lo que “está prohibido por la ley electoral”.

En efecto, la fracción XVI del artículo 135 de la Ley Electoral del Estado ordena a los partidos “abstenerse, en su propaganda política o electoral, de cualquier expresión que denigre a las instituciones y a los partidos políticos o que calumnie a las personas”.

El PVEM exhibe que no tiene empacho en usar la parte del erario que se le asigna para ofender la opinión o fama de la autoridad en funciones, aunque con ello viole la ley, porque antes que respetar a la ciudadanía con el buen uso de los recursos que le aporta vía impuestos, está la estrategia de hacerse notar a toda costa con miras al próximo proceso electoral.

Pero tratándose de respetar el uso del erario con el mínimo de ajustarse a lo que la ley permite, Astrolabio Diario Digital ha expuesto en este espacio –Caja Negra– y el de otros colaboradores ­–como la columna Transición– la forma en que la actual administración también ignora la prohibición constitucional para hacerse promoción, igual que en el trienio de la gallardía.

Una promoción contra la que atentan campañas como la del PVEM. Por ello la reacción y no la convicción proactiva que no requiere de propaganda que trate de convencer de que se cumple, sino simplemente de informar sobre el cumplimiento con total transparencia, sin sobredimensionar hechos.

La disputa entre quienes se proclaman voceros de un sentimiento popular y quienes ven necesario asegurar que responden a exigencias ciudadanas poco puede tener que ver con el interés general de la población si ambos actores derrochan los recursos públicos en un histrionismo con el mismo objetivo: ganarse la simpatía y la voluntad de la ciudadanía.

El saldo: el PVEM –actual botarga de la gallardía– logró su objetivo de hacerse notar al hacer caer a Nava Palacios en su juego y hacerlo salir a justificarse públicamente. Para los potosinos, está claro que antes que contar con representantes que verdaderamente privilegien estar al servicio del pueblo, buscan que sea el pueblo el que les sirva… en la próxima elección.