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Monseñor Pedro Pablo Elizondo.

 

Cancún, Quintana Roo (19 de febrero de 2016).- El sacerdote Heriberto Monroy Camiruaga, fundador del movimiento Misioneros Eucarísticos Marianos bajo el Signo de la Cruz (MECM), señalado de abuso sexual infantil, por instrucciones de la Santa Sede fue expulsado de la iglesia clerical, y su movimiento no podrá continuar en Quintana Roo, informó el Obispo de la prelatura Cancún-Chetumal, Monseñor Pedro Pablo Elizondo. Recordó las palabras del Papa “no tengan miedo a la transparencia de la iglesia”.

A su llegada a Cancún luego de acompañar al Papa Francisco en la visita que tuvo por diversas entidades del país, el religioso informó que la Santa Sede giró instrucciones de su expulsión de la iglesia católica, de lo cual ya fue notificado por la Arquidiócesis Primada de México por lo que los otros tres sacerdotes que integraban el MECM, y oficiaban misa en la Parroquia de la Santa Cruz y San José, en Cancún, podrán continuar en la prelatura pero solamente como padres diocesanos.

Las 12 religiosas integrantes de la comunidad que igual prestaban sus servicios en ese movimiento deberán integrarse a otro movimiento o buscar la aprobación de la diócesis.

Monseñor aclaró que Monroy Camiruaga fue denunciado en el estado de México , pues en Cancún nunca prestó sus servicios como sacerdote.

Pedro Pablo indicó que en su momento los religiosos solicitaron su reconocimiento como congregación o movimiento pero no reunieron el carisma, por lo que se le negó.

Evocó las palabras del Sumo Pontífice quien no va por las multitudes, sino por el individuo.

Monroy Camiruaga fundó la agrupación en Tlalneplantla, estado de México, de donde fue expulsado por la Santa Sede hace dos años bajo cargos de abuso a menores, cuando migró a Cancún, Quintana Roo.

El Obispo reconoció que conocía el caso de Heriberto Monroy pero los sacerdotes pidieron quedarse en Cancún porque no tuvieron ningún problema legal, e incluso, anticiparon que apelarían la revocación de la Santa Sede, pero a dos años no tienen avances.

La agrupación estaba conformada por un sacerdote, dos vicarios y 12 monjas.

Al cuestionarlo por Los Legionarios de Cristo, orden a la cual pertenece y en donde también hubo denuncias de abuso sexual, afirmó que Benedicto XVI, hoy Papa Emérito, analizó la congregación y vio que había una gran escuela junto con un trabajo impecable.

Fuente: La Jornada.

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