Por Victoriano Martínez
Sólo era cuestión de tiempo y habrá quien pueda decir que hasta se tardó en estallar la crisis de la basura en Soledad de Graciano Sánchez: desde marzo de 2015, José Luis Fernández Martínez, entonces presidente municipal, advirtió que era una urgencia que el municipio contara con un relleno sanitario.
No es un problema menor. En la actualidad se trata de resolver el destino final de 165.46 toneladas de basura cada día (4 mil 964 al mes) con un tiradero, el de El Zapote, que ha pasado por clausuras, declaraciones de cierre y hasta ser vuelto a usar supervisado por autoridades federales y en proceso de remediación al mismo tiempo.
Aunque desde el Reglamento de Aseo Público de Soledad de Graciano Sánchez, publicado en el Periódico Oficial del Estado el 18 de junio de 2013 se estableció la obligación de construir un relleno sanitario (Capítulo VIII), a más de 13 años el tiradero para la basura de ese municipio no se ha concretado.
En 2015, Fernández Martínez planteó un proyecto de construcción de un relleno sanitario que entonces costaría 40 millones de pesos, pero nunca se concretó. Lo que siguió fue un incierto destino final de la basura del municipio en tiraderos a cielo abierto en distintos puntos del municipio.
En julio de 2017 fue la Secretaría de Ecología y Gestión Ambiento del gobierno estatal la que insistió en la urgencia de un relleno sanitario para dar un cierre definitivo a los tiraderos a cielo abierto que utilizaban, los remediaran y comenzaran la construcción de un relleno sanitario adecuado.
El uso del tiradero de El Zapote, en una propiedad particular, como punto al que se concentró la disposición final de la basura resolvió momentáneamente el problema, aunque abrió otro frente: las quejas de las colonias y fraccionamientos vecinos, especialmente de Puerta Real.
El cierre del tiradero de el Zapote estaba más que anunciado, los recolectores de basura lo advertían, pero la autoridad se limitaba a asegurar que ya se estaba trabajando en un relleno.
Se trató de un periodo de declaraciones y acciones que reflejaban el desorden que había en el tema. En junio de 2022 se aseguró que el Ayuntamiento había propuesto cinco sitios posibles para un nuevo tiradero y sólo esperaban el visto bueno de la SEGAM para su construcción, pero nada pasó.
En noviembre de 2024, el alcalde Juan Manuel Navarro Muñiz retomó una propuesta de la empresa Red Ambiental Vigue hecha en 2019, cuando aseguró que no se requería un nuevo relleno sino dar uso metropolitano a sus instalaciones, y anunció que se firmaría un convenio con esa empresa.
“No estamos concesionando el servicio de la basura, si pudiéramos decirlo estamos rentando un espacio en donde vamos a ir a depositar los residuos sólidos, la disposición final de la basura en Soledad”, declaró a Canal 7.
Aunque para enero del año pasado se aseguró que se afinaban los detalles para el convenio, dos meses después prácticamente se descartó porque se estableció como condición para el convenio el cierre y remediación del tiradero de El Zapote.
Navarro Muñiz anunció que la obra más importante del año pasado sería la construcción del nuevo relleno sanitario, pero no se concretó y en este año ha anunciado desde su inminente puesta en operación hasta que la obra se concluirá este mismo año.
Entre los anuncios de la obra, incluso casi terminada, pero inexistentes, el pasado mes de marzo, tras una reunión con el gobernador Ricardo Gallardo Cardona, Navarro Muñiz y Martha Patricia Aradillas, presidenta concejal de Villa de Pozos, anunciaron un proyecto de relleno sanitario para ambos municipios.
Reales o no los proyectos anunciados, pero no concretados, la disposición final de la basura de Soledad hizo crisis y todo indica que se recayó a una situación similar a la de hace nueve años de enviar los desechos a tiraderos a cielo abierto en distintos puntos del municipio.
“El día de hoy nos mandaron a tirar a *Enrique Estrada, enseguida de Rancho Don Kiro*, ya que el tiradero nuevo de *Valle de la Palma lo cerraron*”, así lo describieron recolectores de basura en una publicación vía Facebook.
La diferencia es que antes no hubo vecinos que protestaran y ahora ni los vecinos de Valle de la Palma ni los de Enrique Estrada consintieron tener un basurero al lado por los malos olores y fauna nociva que los invadirían.
La autoridad municipal, al enviar a los recolectores a tirar los desechos en esos lugares, provocaron una confrontación con los vecinos que, en el caso de Enrique Estrada, llegó a las agresiones físicas.
Una escalada del problema que deja ver la improvisación por parte de la autoridad municipal para aclarar el destino de las 165.46 toneladas que cada día se generan en Soledad que, si ya muestran riesgos de violencia, pronto se podrían acumular riesgos sanitarios.





