Astrolabio

Francisco X. Salazar S.

Ya se han mencionado como los 4 jinetes del Apocalipsis que asuelan a México: la Violencia Criminal, la Inflación Galopante, el Desempleo y Estancamiento Económico y la Devastación Ambiental, de los que ya comentaremos en otra ocasión.

Pero a mí me parece que estamos viviendo un problema mucho mayor: una GENERACIÓN PERDIDA DE NIÑOS Y JÓVENES.

Francamente me sacudió lo que publicaron esta semana investigadores del la UNAM, del Tecnológico de Monterrey, del PNUD (Programa de las Naciones Unidas); y los datos del INEGI y de la Encuesta Nacional de Trabajo infantil (ENTI), sobre lo que estamos viviendo en nuestro lastimado Mexico: una Generación de Niños y Jóvenes que están siendo condenados a una vida mucho más difícil de lo que podemos imaginar. Una vida en tremenda desventaja contra otros niños y jóvenes de su edad. Y como país, tendremos que competir en este mundo globalizado contra países que están educando niños y jóvenes mucho más preparados que los nuestros.

Estas investigaciones muestran que más de 500,000 (600,000 según PNUD) estudiantes desde Preescolar hasta Bachillerato abandonaron sus estudios durante la pandemia, y difícilmente podrán recuperar el nivel educativo que tendrán otros niños y jóvenes de su edad. Una generación que estará perdida si no hacemos como Gobierno y Sociedad un plan de rescate para estos cientos de miles de estudiantes.

Primero vamos a las causas . Las investigaciones mencionan algunas:

La Economía familiar. Cuando se cerraron las escuelas, los niños y jóvenes en las casas donde no tuvieron acceso a internet (43% de las familias, según el INEGI), y donde se perdieron muchos empleos, las familias disminuyeron sus ingresos y muchos de los niños y jóvenes tuvieron que hacer algún tipo de trabajo ya sea en el campo, en los bares y puestos de comida callejera, en los mini negocios familiares, o estar de vagos en la calle, o peor aún, en manos del Crimen Organizado. Según la ENTI más de 3.5 millones de niños y jóvenes entre los 5 y 17 años están trabajando indebidamente.

La Salud. La pésima gestión de la pandemia que fue desde la incomprensión de AMLO acerca de la gravedad del problema cuando aconsejaba protegerse con estampitas, darse abrazos y negarse tercamente a usar cubrebocas, la ineptitud del otro López, Gatell, el que rebasó su panorama catastrófico por más de 10 veces, que se le hicieron bolas los programas de vacunación, que finalmente llegaron tarde y se le caducaron muchísimas dosis, pero eso sí, logró los peores niveles a nivel mundial y además de todo el desastre que causaron al destruir el Seguro Popular, los sistemas de abasto de medicinas y dejar colgados a médicos y personal de la salud. Su Bienestar valió un cacahuate, causando más de 600,000 muertes por COVID y descuidar otras enfermedades. Y ahora lo de los “médicos“ cubanos. Desastre en la Salud.

La falla del aparato educativo. Empezaron con el cierre de las estancias Infantiles y las Escuelas de Tiempo completo, como siempre alegando corrupción, pero cero denuncias y responsables, solo el dicho de AMLO. Pero una vez que se desató la pandemia, cerraron las escuelas e intentaron traspasar toda la educación presencial a educación a distancia o en línea, pero sin capacitar a los maestros, sin darles recursos, ni computadoras, ni los equipos necesarios. No hubo seguimiento a los alumnos, ni la capacidad de hacer llegar el internet a la mayoría de los hogares que no tienen ni internet, y a veces ni electricidad. Y ahora que regresan a las escuelas, encuentran muchas vandalizabas, saqueadas, sin agua, baños, etc.

Pero los burócratas de la educación andan de “corcholatas” en campaña, o tratando de adoctrinar en marxismo con los Libros de Texto, que prepara el marxista Marx Arriaga.

La muy deficiente y a veces negativa acción de los gobiernos. Pero al Gobierno Federal no le interesa la Educación, solo le interesan sus elefantes blancos contaminantes y reumáticos, y la imagen (artificial) del Tlatoani, que se mantiene regalando dinero hasta a otros países. A la educación le han quitado presupuesto, recursos, atención, capacitación y AMLO cree que mejorará el nivel educativo dando “becas” a los jóvenes (si están en edad de votar, mejor), sin exigir ni siquiera la asistencia a clases, ya no se diga buen desempeño. Algunos normalistas han solo han aprendido bien a tomar casetas en la carreteras y a cobrar el peaje para sus bolsillos.

QUE PODEMOS HACER: lo primero es exigirle al Gobierno que atienda el tema educativo. Mayor presupuesto, más educación, menos ideologización. TODAS LAS ESCUELAS DE TIEMPO COMPLETO Y RECUPERAR LAS ESTANCIAS INFANTILES, como es en otros países, donde todos los estudiantes están de 8:00 am a 5:00 pm, donde reciben un alimento a medio día, y en las tardes hacen deporte, arte, tareas. Y también están mucho más seguros que en las calles. Eso les permite a la madre y al padre de familia tener tiempo para dedicarse a otras actividades productivas o sociales.

Pero para esto no hay presupuesto, pero qué tal para el aeropuerto sin accesos, que pierde un dineral cada mes; para una refinería que se va a inundar cada año; un Tren Maya que no quieren los mayas. O para un campo de beisbol para echar macanazos cuando vaya el Tlatoani.

APOYO A LOS MAESTROS. Mejores salarios y prestaciones, pero sobre todo capacitación, equipos, materiales, viáticos, menos grilla sindical y prebendas a los líderes.

Escuelas dignas, con agua, baños, ventanas, limpieza, canchas, bibliotecas.

Que apoye a todos los participantes en el ámbito educativo, también a los particulares que participan en la educación, no son enemigos, también son seres humanos y aportan más al país que los narcos.

Y si alguien apoya a la educación, que las aportaciones se consideren deducibles de impuestos. Y que se elimine el IVA en las colegiaturas.

Bueno, como en Dinamarca.

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