Astrolabio

Francisco X. Salazar S.

Es muy buena medicina para el ardor. Hasta la recomendó AMLO.

También la llamaron Ley Capricho o Berrinche. Con estos y otros nombres ha sido calificada la Ley Minera que le da al Gobierno, que no al Estado y menos al pueblo, el control absoluto sobre la extracción, producción y comercialización del litio y “los demás” minerales que el Gobierno en turno declare de interés nacional.

Es que quedaron muy ardidos los Morenos, desde AMLO para abajo, porque por PRIMERA VEZ EN LA HISTORIA no pasó una reforma constitucional presentada por un Presidente de la República. AMLO y sus huestes querían que la CFE (de Bartlett) pudiera generar y meter a la red eléctrica nacional energía sucia y cara sin competencia. Había que darle un triunfo, aunque fuera balín, al amado Presidente y después de que le prohibieron usar los recursos “ahorrados” del gasto no ejercido como se le diera la gana, y de que estuvo muy desairada su campaña para que “siga AMLO “ y después de gastar muchísimo dinero solo logró menos de la mitad de votos que había obtenido en 2018, con todo y que como en los tiempos del peor presidencialismo fueron a votar acarreados, engañados o amenazados hasta los muertos, y hubo casillas con más del 100% de los empadronados en Tabasco, Guerrero, Chiapas, Michoacán, Puebla y Veracruz ( que raro, todos gobernados por Morenos). Después de tantas contrariedades el prócer necesitaba algo para el ardor. Así que sus fieles súbditos le dieron, sin siquiera leerla, sin cambiarle ni una coma, en fast-track, su Ley Minera (Vitacilina), para que se serenara.

Por cierto, el que quedó en gran ridículo fue el Partido Verde al votar a favor de una ley tan anti-ecologista que privilegia la combustión de carbón y combustóleo sobre la energía eólica y solar, y que ellos habían aprobado con Peña Nieto.

Antes de ver lo que pueden intentar para darle gusto a AMLO, hay que ver lo que realmente significa eso de la Ley Minera. Puro rollo, el derecho sobre el litio y todos los minerales ya lo tiene el Gobierno en la Ley actual, desde hace más de un siglo, y solo se pueden extraer minerales si el Gobierno da la concesión. Además, para poder extraer el litio y venderlo se requiere mucho dinero que el Gobierno ya se acabó y muchísima investigación y desarrollo de tecnología; pero AMLO ya condenó y les quitó presupuesto a los investigadores mexicanos por haberse derechizado, por aspiracionistas y por andar estudiando en el Extranjero la maldita ciencia neoliberal.

Pero lo peligroso es lo que ya están tramando AMLO y sus fieles fanáticos: La desaparición del INE y el control del Poder Judicial y de la Guardia Nacional, para las elecciones del 2024.

Como en los tiempos de la Dictadura Perfecta, lo que quieren es que se regrese a los tiempos cuando Bartlett estaba al frente de la Secretaria de Gobernación, y era esa dependencia la que “organizaba” las elecciones, controlaba el padrón, nombraba a los funcionarios de casillas, y definía quién era el ganador, que siempre resultaba ser el del Gobierno. Eran los tiempos en que las urnas se embarazaban desde antes del día de la elección, y que cuando la tendencia no era favorable al Gobierno, simplemente se les “caía el sistema” y cuando se restablecía, ¡oh maravilla!, había ganado Salinas de Gortari.

Después de eso se fue reformando la Ley Electoral, con la participación de la oposición de aquel entonces, PAN y PRD, hasta que el control de todo el proceso electoral quedó en manos del INE autónomo, no controlado por el Gobierno. Y AMLO y sus secuaces quieren un INE tipo Bartlett, donde los consejeros los nombre el pueblo, de los propuestos, ¡por AMLO y sus legisladores “que no le cambian ni una coma”! Y si algunos no están de acuerdo serán declarados “TRAIDORES A LA PATRIA” y señalados para que el pueblo santo y sabio los agreda, los queme en leña verde o de perdida los linche.

También quieren desaparecer los diputados plurinominales, con el argumento de que no fueron elegidos. El sistema de pluris, como todos los sistemas que hay, no son perfectos, y con todos los defectos que pudiera tener, como que las cúpulas de los partidos pongan, no a los más capaces (ya saben: 10% de capacidad, 90% de incondicionalidad), sino a sus cuates; es mucho más representativo que los sistemas en donde el que gana el 51% de los votos, se queda con el 100% del poder. Y se dan casos, como en que están pretendiendo los Morenos ahora mismo, en que un partido obtiene un 30% de los votos y se queda con el 100% del poder. En un sistema con plurinominales, el poder queda repartido de acuerdo al porcentaje de votos que cada partido obtuvo. Y así es como las minorías son tomadas en cuenta, pero solo en proporción a los votos obtenidos.

Y la peregrina idea de AMLO de que los jueces se elijan directamente a partir de listas que manden los tres poderes. ¿Propondrán el Ejecutivo (AMLO), o el Legislativo (Delgado), o el Judicial (Zaldívar) capaces o incondicionales? ¡Tendríamos puros carnales Gertz en el Judicial!

La verdad es que AMLO y los Morenos solo están pensando en que ya aprendieron a trabajar juntos los partidos de oposición y se les está saliendo de control la sucesión del 2024. La delfina Claudia no despega y no ha aprendido a reírse de ladito como el Tlatoani.

Andan ardidos y preocupados.

Que les den VITACILINA.

A+