Astrolabio

Por Oswaldo Ríos Medrano

Octavio Paz escribió en “El laberinto de la soledad” que México es un país de máscaras.

En este país, el poder es adicto a enmascarar sus reales intenciones al amparo de discursos demagógicos y la proyección de falsas imágenes personales. ¡Quién no recuerda la leyenda del humilde, honrado y sensible doctorcito de mirada gacha que hacía campaña dándole consulta a los niños más humildes, pero en realidad no era sino un atrabiliario borderline, un corrupto soez y un hedonista contumaz!

La parodia huapanguera de “El extraño Caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde” que fue Toranzo, parecía haber rebasado todos los límites de la adulteración política, hasta que conocimos al Dr. Juan Manuel Carreras López y supimos que su disfraz de decente, mesurado y respetuoso, no es sino una impostura pública que le permite márgenes de acción a un político que, sin la exposición de los reflectores, hace todo lo contrario a lo que pregona.

Si hay un asunto que ha desnudado la hipocresía política de Carreras, es el fuero. El tema cobra la mayor relevancia porque el próximo viernes 28 de julio, el Congreso llevará a cabo una sesión extraordinaria para tener un momento de dignidad y derogarlo; o como es su costumbre, traicionar el interés general y seguir enfangando un poder que debería ser honorable como ninguno.

Desde el inicio, Carreras declaró en público que no tiene objeción en quedarse sin inmunidad procesal, pero en los hechos, ha dirigido tiempo, esfuerzo y capital político a dinamitar su eliminación para seguir conservando ese manto de impunidad que prohíja virreinatos saqueadores y cuya nocividad se ilustra con la devastación de ex gobernadores como Javier Duarte, Rodrigo Medina, Tomás Yarrington, César Duarte, Roberto Borge, Andrés Granier, Fausto Vallejo, Guillermo Padrés o Humberto Moreira. Quizá Juan Manuel Carreras calcula que la enorme fortuna personal que ha acumulado, acabará por reflejarlo en el espejo de esos “magnates del servicio público” y prefiere no correr riesgos.

La lucha por la eliminación del fuero es una exigencia legítima de la sociedad civil, es producto de la indignación que le provocó ver en un video, la transformación gansteril de un representante popular en extorsionador. Gracias a esa exhibida, PANAVI se volvió un asunto insostenible; se renovó (ilegalmente) la Comisión de Vigilancia; se destituyó al auditor y a su personal impresentable; se rechazaron las cuentas públicas; y pidieron licencia tres de cuatro integrantes de la ecuación corrupta (¡Faltas tú Manuel!). Solapar al terrateniente Barrera en la presidencia del Congreso y el aferramiento al fuero, son los dos últimos bastiones de la desvergüenza de un régimen corrupto que se niega a ser derrotado. En ambas, la operación política de Carreras, es la variable que explica su terca y costosa permanencia.

El 6 de julio, las Comisiones de Puntos Constitucionales y Gobernación se reunieron para discutir la derogación del fuero. Estuvieron ahí las personas y las organizaciones que conforman el Frente Ciudadano Anticorrupción. A ellos les consta, que quienes se resistían en las Comisiones a suprimir esta arcaica figura eran los diputados Esther Angélica Martínez, Fernando Chávez y Rebeca Terán, todos del PRI. Los presentes, vieron también como los tricolores se negaban a aprobar la derogación total que impulsaron Xitlálic Sánchez y Josefina Salazar del PAN, así como Lucila Nava de Movimiento Ciudadano y Gerardo Serrano del Verde. ¿Por qué se oponían? Porque esa línea fue la que recibieron de Juan Manuel Carreras. Se negaron hasta que recibieron una llamada de Palacio de Gobierno permitiéndoles votar a favor (la presencia enardecida de la gente no permitía otro escenario, además de que la votación estaba perdida), eso explica la decisión unánime.

Pero esos votos no eran una convicción genuina, sino una estrategia para reventar la eliminación por otras vías.

Luego de la derogación del fuero en Comisiones, siguieron sendas declaraciones y boletines de prensa del delegado del CEN del PRI Jorge Schiaffino y del presidente estatal de ese partido Martín Juárez, enredando con verborrea un supuesto aval a la desaparición del fuero, pero en el fondo, reculando del hecho y hablando de la necesidad de “cuidar garantías de actuación” y “no caer en extremos”. Esas declaraciones, contrarias al voto de sus propios diputados, solo pueden explicarse porque recibieron línea para hacerlas y el único que pudo ordenarlo, todos sabemos quién corredor constitucional del estado eres.

El miércoles 19 de julio, a invitación de Alejandro Pérez líder estatal de la CANACO, tuve oportunidad de asistir a una reunión en las instalaciones del organismo empresarial, en la que se escucharían planteamientos de dos subsecretarios sobre el tema del fuero: el Jurídico Ulises Valencia, y el de Enlace Institucional, Jorge Vera. Ahí, “la oveja blanca” de la familia Vera, ratificó que Juan Manuel Carreras no se opondrá “si los diputados determinan eliminar el fuero” (claro, el truco está en que “alguien” les ordene a los diputados del PRI “no caer en extremos” y solicitar que se modifique el dictamen), y expuso dos “preocupaciones”: que en el futuro llegue un gobernador “autoritario” que someta a los otros poderes y organismos autónomos; y que al eliminar esta figura los eventuales “desaforados” pudieran enfrentar sus procesos penales sin ser separados del cargo.

Como pueden imaginar, solicité hacer uso de la voz y dije lo siguiente: que en primer lugar era incongruente que se expusiera una supuesta preocupación sobre un incierto manejo político de la justicia, cuando el gobernador le ordenó a sus diputados votar en contra de la propuesta de ciudadanizar el proceso de selección de fiscal general, y que quien le apuesta a manejar la persecución de los delitos con criterios facciosos es justamente Carreras, a quien en todo caso lo que le preocupa es dejar de beneficiarse de esa anomalía; y respecto del segundo punto, que ni se preocuparan, que a un mes y medio de que se dio a conocer el video de la “ecuación corrupta”, la procuraduría no ha sido capaz de quitarle las telarañas a las denuncias, de forma que la impunidad tiene que ver con la ineptitud de los funcionarios y no con el diseño de los procedimientos. No se opone, pero sí: la acostumbrada hipocresía de Carreras.

Finalmente, el jueves 20 de julio, organizaciones de la sociedad civil propiciaron un foro en el Congreso para discutir la eliminación del fuero y generar una mayor participación ciudadana, al cual asistieron solamente ocho de 27 legisladores y como usted puede adivinar, ninguno del PRI. Con todas estas evidencias, es predecible que los priístas preparan una porquería para la sesión del 28 de julio.

¿Qué está detrás de la histérica preocupación de Carreras por lograr descarrilar la desaparición del fuero o al menos evitar ser incluido entre los funcionarios a los que se despoje del privilegio? Tengo una hipótesis muy sencilla: el que nada debe nada teme y a Carreras cada día se le nota más que tiene mucho miedo y que, por otra parte, es un gobernador muy débil y con enemigos muy poderosos. Dice que necesitamos el fuero para salvaguardar las instituciones que hacen contrapesos, pero lo único que realmente le importa es no perder esa protección para sí mismo.

Dos Caras, es un legendario luchador potosino que destacó a nivel mundial por su estilo elegante y espectacular, pero también por defender los derechos e independencia de los luchadores profesionales. Su nombre refería un doblez de personalidad y paradójicamente era un gladiador honesto.

El “gober” presume integridad, pero es un político de dos caras. Si el fuero no se deroga en San Luis Potosí, solo habrá un responsable: Juan Manuel Carreras López. O actúa como demócrata, o quedará expuesto como un hipócrita.

Tercera caída: ha llegado la hora de quitarse la máscara señor gobernador.

 

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