Astrolabio

Por Victoriano Martínez

Al arrancar el cobro del impuesto predial el pasado lunes, el alcalde Enrique Galindo Ceballos aseguró que se impuso un criterio “novedoso” a nivel nacional, para aplicar un “impuesto progresivo” y que alrededor del 60 por ciento de los contribuyentes habrán de pagar menos este año.

“Es decir”, agregó, “el que tenga un ingreso económico bajo va pagar menos de este impuesto y el que tenga un mayor ingreso, va a pagar más. Esto cambia la proyección pues tendremos adicional a comparación del año pasado alrededor de 100 o 120 millones de pesos el cual será aplicado en obra pública”.

Muy mal argumento al tratarse de alguien que pretende incentivar el pago del principal impuesto recaudador por parte de la autoridad municipal, dado que su mensaje es claro: a los contribuyentes cumplidos, esos que están cautivos, se les habrá de cargar la mano para lograr aumentar los ingresos vía impuesto predial.

Una revisión a la “novedosa progresividad” del cobro según quedó establecido en la Ley de Ingresos 2022 del Ayuntamiento de San Luis Potosí arroja que es falso que quien “tenga menos ingreso económico” (si con eso quiso decir que tenga propiedades de menor precio) vaya a pagar menos.

Los predios urbanos y suburbanos con edificación de uso habitacional con valor de cero pesos (si los hay) a 298 mil 733 pesos pagarán un 9.09 por ciento más de lo que pagaron el año pasado. Es más, el aumento del 9.09 por ciento es para las viviendas de 298 mil 733 pesos. Conforme se reduzca el precio, el aumento del impuesto en comparación con el año pasado crece.

¿Hay viviendas que pagarán menos impuesto tras la genial innovación de progresividad? El ejercicio de aplicación de la tabla de valores, rango y tasas para el cálculo del impuesto arroja que sí: las viviendas con valor entre 306 mil 645 pesos y 366 mil 162.32 pesos tendrán una reducción que va del 0.01 al 18.70 por ciento. Esta última cifra es la mayor reducción que provoca la progresividad.

A partir de los predios urbanos y suburbanos con edificación de uso habitacional con valor superior a los 366 mil 162.33 pesos en todos los casos tendrán que pagar más por concepto de impuesto predial. Los aumentos van desde el 0.8 por ciento hasta el 531.02 por ciento.

Una progresividad establecida en 21 rangos en los que se aplica una “cuota progresiva al millar de la diferencia positiva resultante entre el límite inferior” contra el valor del inmueble que provoca una dispar e inequitativa tarifa resultante entre los predios de mayor precio de cada rango con los de menor precio en el rango superior.

Un ejemplo: un inmueble del rango 10 con valor de 10 millones 400 mil pesos pagará por impuesto predial 85 mil 730.06 pesos, cuando el año pasado pagaba 15 mil 600 pesos. En cambio, uno del rango 11, con valor de 10 millones 435 mil pesos pagará 15 mil 813 pesos y el año pasado habría pagado 15 mil 652.50 pesos.

Una progresividad en la que la diferencia de un centavo más en el valor de un inmueble puede representar que se deba pagar por impuesto predial cientos, miles y hasta millones de pesos más.

“Trae un efecto de subsidio cruzado, en donde las personas que perciben más le ayudan a los que menos tienen”, aseguró Galindo Ceballos.

¿Hasta dónde puede justificar esa solidaridad que llama subsidio cruzado incrementos en el impuesto de 531.02 por ciento? Eso sin entrar en el tema de los análisis y estudios justificativos que por ley se deben realizar para impactar en los incrementos del impuesto predial.

No parece una política impositiva que incentive el crecimiento de la vivienda en la ciudad. Si se le agrega el incremento en las tarifas aplicadas a los impuestos por traslado de dominio, la innovación apunta a provocar una contracción en ese sector. Los aumentos en los costos por traslado de dominio van del 42.86 por ciento al 82.56 por ciento.

El aumento progresivo al impuesto predial y las tarifas para el traslado de dominio son sólo una muestra del afán recaudatorio impulsado por Galindo Ceballos con casos tan burdos como el costo de las certificaciones por traslado de dominio que el año pasado se cobraron a 0.5 UMA y para este año se cobrarán a 6 UMA. Pasan de 44.81 pesos a 537.72 pesos. Aumentan un mil 100 por ciento.

Una voracidad recaudatoria que pretende justificar con la demagógica afirmación de que se verá reflejado en obras y acciones municipales para el bienestar de la ciudadanía. Llega al extremo de pedir a los contribuyentes que al pagar, de paso mencionen qué tipo de trabajos necesitan la intervención municipal.

“Para nosotros este pago de impuesto es muy importante, para que la gente que paga a tiempo vea reflejada su responsabilidad en acciones y servicios eficientes”, dijo.

Una progresividad impositiva que la única innovación son los nombres de los personajes que le dan continuidad al perpetuo afán politiquero de exprimir los bolsillos de los contribuyentes a cambio de aparentar eficiencia con propaganda que maquilla su negligencia y ausencia de una auténtica rendición de cuentas.

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