Eduardo Delgado

El pasado miércoles en Palacio de Gobierno, ante el gobernador Juan Manuel Carreras López, el alcalde capitalino, Francisco Xavier Nava Palacios, se disculpó en privado con María Teresa Carrizales Hernández. En la víspera, en Casa de Gobernadores, lo hizo el secretario general del Ayuntamiento, Sebastián Pérez García.

En julio de 2019, Teresa Carrizales fue desalojada de las oficinas de la Oficialía No. 11 del Registro Civil, a rastras y con uso de la fuerza pública. La sacaron mujeres policías, comandadas por el titular de la Dirección General de Seguridad Pública Municipal, Edgar Oswaldo Jiménez Arcadia, y en presencia de Olga Liliana Palacios Pérez, coordinadora municipal de Derechos Humanos.

En entrevista con Astrolabio Diario Digital, Tere Carrizales reveló detalles de lo sucedido antes del acto protocolario celebrado el pasado sábado en la Unidad Administrativa Municipal. Las disculpas se pactaron “desde hace unas dos semanas”, y se realizaron “gracias al oficio político del gobernador”, resaltó.

Reconoció, además, la gestión de “intermediario” de Jorge Vega Arroyo, titular de la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas. “Fue un trabajo de meses, tratando de que las autoridades municipales dieran su brazo a torcer”, comentó.

Destacó también el oficio político del subsecretario de Enlace Interinstitucional de Gobierno del Estado, Jorge Daniel Hernández Delgadillo, porque “cooperó mucho para instalar una mesa de diálogo y que este fuera cordial”.

El propósito no eran las denostaciones entre unos y otros, “ni seguir vejándonos ni violentándonos, sino de que viéramos la importancia de la disculpa pública”, señaló.

Por cuestiones de agenda, ni el mandatario estatal ni el municipal asistieron al acto público. “Nos agarró la premura por la contingencia y si no se hacía el sábado tendríamos que esperar tres semanas, durante las que podrían haber pasado muchas cosas”, previó.

A ella, dijo, le habría gustado que el alcalde presidiese las disculpas públicas, “pero más que a mí a él le hubiera servido mucho, porque la figura de él es la que habría que reivindicar”, consideró.

“Él debía demostrar respeto a los derechos humanos y que, si fue un error, admitir públicamente que todos nos equivocamos, lo que no le quita hombría sino por el contrario”, opinó.

A su parecer eso habría “engrandecido” a Xavier Nava, quien desperdició “la oportunidad de componer un poquito la imagen que se tiene de él”.

  • ¿Cómo fue el acto privado?
  • Muy reconfortante. No lo conocía en persona (al alcalde). Alguna ocasión lo llegué a saludar en un evento público, pero muchísimo antes del desalojo. Fue saber que yo no estaba mal.

Su propósito, expuso, era que al Presidente Municipal le quedase claro que “al enemigo siempre lo ha tenido allí dentro”, entre los miembros del gabinete municipal, refirió.

Xavier Nava, dijo, se comportó cordial. “Lo sentí sincero”, aunque “un poco obligado por las circunstancias”. El acto no duró más de 15 minutos, estimó, “pero me dio la cara y eso era lo que yo buscaba. Que me viera a la cara y yo poder verlo a él”, agregó.

En el acto privado, en el que la acompañó su mamá, Concepción Hernández de León, el mandatario Juan Manuel Carreras se expresó de manera “más emotiva”. Ello, comparado con el edil capitalino, quien en su discurso “de dos o tres líneas”, justificó la postura que mantuvo durante meses, con el argumento de que “le pasaron mal la información” sobre el caso.

“Le dije (a Xavier Nava) que no hacía falta recordar ni repartir culpas. Tampoco acusar al secretario y que no se trataba de desgarrarnos”.

Porque, le explicó: “Soy consciente de que las autoridades son puestas por Dios y de que hay que orar por ellas. Le dije que yo oraba por él, todos los días, y que esto nos había dado a todos una lección de humildad, de la que todos teníamos que sacar algo bueno”.

  • ¿Qué fue más reconfortante para usted, la disculpa en público o en privado?
  • La privada me ha servido mucho, para darle vuelta al capítulo de mi situación personal e interna.

“De no haber existido la pública no hubiera tenido problema, pero al ser esta la primera en San Luis Potosí fue un precedente y un logro para todas las mujeres víctimas de violencia institucional o política”, consideró.

“La privada me sirve sólo para mi saneamiento interno. La pública le sirve a todo San Luis Potosí”, juzgó Tere Carrizales en entrevista concedida vía telefónica.

Las disculpas no se condicionan

Aseguró que en las negociaciones nunca puso sobre la mesa su reclamo de indemnización económica, la que no obstante podría exigir. “Tengo reservado mi derecho a hacerlo, pues no desistí de nada”, aseguró.

“Porque, si algo dejó muy claro el gobernador fue que una disculpa pública jamás puede ser condicionada”, destacó.

Además, aseveró que las disculpas “no tienen precio” y sobre el dinero “nos arreglaremos algún día en el juzgado, si eso llegara a darse”.

“Por lo pronto estoy satisfecha, porque se sentó un precedente para que haya más disculpas públicas, más vinculados a proceso y salgan adelante más juicios políticos”, expresó.

“Me voy a dar por bien servida y pagada si el juicio político procede. Prefiero mil veces el juicio que la indemnización”, enfatizó.

A su parecer, las disculpas públicas en México “no son muy conocidas” y se piensa que implican el olvido. “Que es un borrón y cuenta nueva”, ilustró.

A nivel internacional a la víctima no le resarcen nada. “La disculpa pública es la aceptación de la autoridad, la confesión de parte, de que violentaron derechos humanos”.

Su objetivo, añadió, consiste en que la gente señale responsables, los “castigue” con el escrutinio público y hacerlos sentir vergüenza. “De ninguna manera, una disculpa pública puede servir de algo sin una sanción”, advirtió.

Espera que, “como debe ser”, en los próximos días en el Ayuntamiento se despida a alguien o algunos. “Para que la disculpa pública tenga y cobre sentido”.

  • ¿Mínimo, Arcadia?
  • Mínimo. El como ejecutor y como ordenador el secretario del Ayuntamiento, que ya en declaraciones en medios, por fin el alcalde dijo que él fue quien ordenó mi desalojo.

Aparte, el proceso penal “está a punto de judicializarse y espero que sea por tortura o por tratos crueles e inhumanos, porque no fueron lesiones menores de 15 días”, afirmó.

Además, “simple y sencillamente”, porque para la autoridad debe aplicar otro parámetro, así como por la presunta privación ilegal de su libertad el día que fue desalojada y por la presunta falsificación de documentos públicos, “entre muchas otras”.

Confió también en que pronto se resuelva en el Congreso del Estado su demanda de juicio político contra Xavier Nava, a quien atribuye la violación de sus derechos humanos y que, como en el caso de la disculpa, se siente un precedente a nivel nacional, porque en todo el país no habido un alcalde sancionado derivado de un juicio político por esa razón, como tampoco por violencia política en función de género. Espera en que los legisladores “tengan convicción por algo, aparte de sus intereses propios”, remarcó.

Acerca de su reinstalación como oficial del Registro Civil, informó que se aplazó a causa de la contingencia sanitaria derivada del Covid-19, “pero me tiene que reinstalar Gobierno del Estado, no el Municipio”.

Sebastián Pérez, como niño regañado

  • ¿Cómo fue el trato con Sebastián?
  • El encuentro con él fue el martes, afuera de Casa de Gobierno. El gobernador lo mando llamar, en pocas palabras Llegó como niño regañado, me da pena decirlo. Fue como decirle: ‘Tú le pegaste a la niña, pídele perdón’. Así, literal, y así lo hizo.

Ese día por la noche, contó, “lo mandaron llamar diciéndole que debía dar la cara, que la disculpa era lo correcto, de hombres. Llegó y estuvimos platicando más tiempo. Fue más difícil”, recordó.

El funcionario municipal admitió el abuso de autoridad, “pero se justificó igual que el alcalde, pues arguyó que tuvo información errónea, que le habían hablado de mí y que no lo había verificado”.

Reconoció que actuó sin documentos en mano, papeles -añadió entre risas-, que todavía sigue esperando, pues esgrimió que la Contraloría Municipal aún no le entrega el dictamen, salvo el que arrojó que ella no tenía nada malo respecto de su función.

  • ¿Fue cómico?
  • Sí, y se disculpó de todo corazón. Me confundí. No sabía si eran disculpas institucionales o de corazón, pues entiendo que él no es abogado y a nadie se le puede exigir lo que no puede dar. En todos los sentidos, no sólo en conocimientos, en valores…

Comentó que tuvo la oportunidad de decirle “dos o tres cosas, con las que no me podía quedar, pero que no son nada bondadosas de mi parte, ni siquiera educada ni en buenas palabras. No vale la pena que se repitan, pero eso me ayudó mucho”.

En ese tenor, resaltó que la disculpa en público fue para toda la ciudadanía, porque implica que las autoridades no pueden hacer lo que se les venga en gana.

“Como sea tuve mi desahogo con él, quien fue menos cortés que el señor Presidente Municipal”, juzgó.

“He visto que se ha dicho que Xavier Nava se arrodilló, que se doblegó, pero eso tampoco nos beneficia como ciudadanía. Eso no abona, sobre todo en este ámbito de violencia”, puntualizó.

Para finalizar, sostuvo que cuando “no hay nada oculto bajo el sol y cuando uno hace lo correcto no hay porque no dar la información”.