El blindaje del 8M: edificios cubiertos antes de la marcha en SLP

Foto: Desiree Madrid

Desiree Madrid

Cada año, unos días antes del 8 de marzo, el paisaje del Centro Histórico de San Luis Potosí cambia de manera visible. Ventanas cubiertas con madera, muros protegidos con láminas y vallas metálicas alrededor de edificios públicos aparecen como señal de que se acerca la marcha por el Día Internacional de la Mujer.

Lo que comenzó hace algunos años como una medida aislada terminó convirtiéndose en una rutina previa a una movilización que ha crecido de forma constante.

Desde 2019 la marcha feminista en la ciudad ha ganado tamaño y presencia en las calles. Cada edición reúne a más participantes y ha colocado al estado entre los que registran mayor asistencia de mujeres en este tipo de manifestaciones. La movilización suele recorrer el Centro Histórico y termina en uno de los puntos más simbólicos del trayecto: el Edificio Central de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP).

Justamente ahí se ha vuelto habitual ver uno de los blindajes más notorios. La universidad suele colocar estructuras de protección en puertas y ventanas del edificio central antes de la marcha. La escena se repite cada año: tablones, láminas o barreras que cubren la fachada donde, al finalizar el recorrido, se concentran las participantes.

Otro punto que permanece resguardado de manera permanente es el Palacio de Gobierno de San Luis Potosí. Desde el inicio del actual sexenio el inmueble se mantiene rodeado de vallas metálicas que permanecen colocadas incluso fuera de las fechas cercanas al 8 de marzo. En años anteriores estas barreras se reforzaban especialmente antes de la marcha, pero hoy forman parte del paisaje cotidiano del edificio.

Algo similar ocurrió con el Congreso del Estado de San Luis Potosí. Durante varios años el recinto legislativo también permaneció protegido con vallas, aunque estas fueron retiradas el año pasado. Aun así, el antecedente refleja cómo distintos edificios públicos del Centro Histórico han optado por medidas preventivas ante las movilizaciones.

La práctica no se limita a instituciones gubernamentales. En los últimos años bancos, comercios y oficinas privadas del primer cuadro de la ciudad también comenzaron a cubrir vitrinas y accesos con madera o láminas. La lógica es simple: proteger vidrios, puertas o elementos arquitectónicos durante el paso de la manifestación.

Estas medidas están relacionadas con una forma de protesta que ha acompañado muchas marchas feministas en México: la iconoclasia. El término se refiere a la intervención de monumentos, esculturas o edificios como parte de una expresión política. Pintas, consignas o modificaciones temporales sobre muros y estatuas buscan cuestionar los símbolos del poder o del relato histórico que representan esos espacios.

Lejos de ser una práctica reciente, la iconoclasia tiene antecedentes en distintas protestas sociales alrededor del mundo. En el caso de las marchas feministas, se utiliza para señalar instituciones que las manifestantes consideran responsables de omisiones o fallas frente a la violencia contra las mujeres. En ese sentido, los edificios públicos se vuelven superficies donde se escriben consignas, nombres de víctimas o reclamos colectivos.

Algo parecido ocurre en la Ciudad de México, donde antes del 8 de marzo se instalan vallas alrededor de edificios federales, monumentos y museos ubicados en el Centro Histórico. En años recientes la imagen del Palacio Nacional rodeado de estructuras metálicas se volvió una de las estampas más difundidas en la antesala de la marcha capitalina.

En San Luis Potosí, las consignas que han acompañado estas movilizaciones han variado con el tiempo. En algunos años se centraron en la exigencia de la despenalización del aborto; en otros, en la exigencia de justicia por feminicidios o asesinatos de mujeres en el estado. Más recientemente, una de las demandas que aparece con frecuencia es evitar que se retire la Alerta de Violencia de Género vigente en la entidad.

Así, el blindaje de edificios no solo habla de una medida preventiva. También revela la dimensión que ha alcanzado la marcha del 8M en la ciudad y la tensión que existe entre las instituciones y una protesta que, desde hace varios años, ocupa las calles del centro con mayor fuerza. Mientras llegan las manifestaciones, las tablas y las vallas vuelven a aparecer como parte de la preparación anual del recorrido.