El doble discurso del IFSE

Iraís Valenciano

Era noviembre de 2023. Una semana después de emitir una tarjeta informativa en la que se acusaba a la Universidad Autónoma de San Luis Potosí de no entregar documentación relacionada con los ingresos propios, el auditor Superior del Estado, Rodrigo Lecourtois López calificó como “naturales” las filtraciones de los resultados de las auditorías.

La UASLP no fue la única institución que apareció en los señalamientos, también hubo “filtraciones naturales” contra algunos ayuntamientos, pero según Lecourtois, no existió ningún fin político detrás de la labor realizada por el Instituto de Fiscalización Superior del Estado (IFSE).

El panorama cambió en 2026, y el discurso del auditor superior, también. Después de que diversos medios de comunicación difundieron los resultados de las revisiones a los entes públicos respecto al ejercicio fiscal 2024, el IFSE, a través de su oficina de prensa, emitió un comunicado en el que dijo desconocer la información divulgada.

En el boletín publicado el pasado 6 de febrero, el ente fiscalizador aseguró que “la filtración de esta información, solo busca generar un ambiente de confrontación entre las partes y confusión en el trabajo que el Instituto lleva a cabo”.

Es de extrañar que cuando se trata de la UASLP o los municipios, el IFSE justifique las “filtraciones naturales”, pero si la información ventilada tiene que ver con el Congreso o las dependencias gubernamentales, los rebautiza como “juegos de desinformación”.

Si el Poder Legislativo acumuló observaciones por prácticas anómalas en el manejo de nómina, contratos y remanentes, es igual de relevante que la detección de obras “fantasma”. ¿Por qué unos casos sí habrían de evidenciarse y otros no?

Durante la revisión al ejercicio fiscal 2024, el IFSE le pidió al Sistema de Financiamiento para el Desarrollo del Estado, aclarar y proporcionar la documentación necesaria respecto a los sueldos de directores, luego de encontrar que los pagos “rebasan el importe fijado para el coordinador general ejecutivo por un monto de $588,017”.

¿Quién era la coordinadora general ejecutiva en ese año? Lilia Malvido Flores, la funcionaria que después fue nombrada directora de la Arena Potosí, cargo del que fue removida sin mucha explicación después de tan solo dos meses.

Hasta el Museo del Ferrocarril acumuló observaciones derivadas del ejercicio fiscal 2024. De 15 resultados, solo uno fue solventado. El resto derivó en promociones de responsabilidad administrativa sancionatoria, promoción del ejercicio de la facultad de comprobación fiscal, recomendaciones y solicitudes de aclaración, estas últimas, por un monto de 129 mil pesos.

Si el IFSE o las dependencias gubernamentales prefieren que la ropa sucia se lave en casa, harían bien en recordar que no son entes privados, y que los recursos que manejan son aportados por la ciudadanía que lo menos que merece es transparencia en el uso de los recursos.

Y si esos trapos sucios alcanzan al Sifide, el Congreso, el Centro de Convenciones, la Secretaría de Desarrollo Económico, el Museo del Ferrocarril y otros entes fiscalizados, más que indignarse porque la información se da a conocer, el IFSE debería seguir el ejemplo de la Auditoría Superior de la Federación, que en vez de estar ávida de castigos, enfoca baterías en labores de prevención y orientación para hacer realidad las cuentas con “cero observaciones”.

Pero que el ente fiscalizador ponga en una especie de paredón a algunas instituciones y se escandalice cuando se “balconea” a otras, abre la puerta a las dudas sobre su imparcialidad. 

A ver si las auditorías no se juzgan igual que las filtraciones: “naturales” para algunos y como “juego” para otros.

Las opiniones aquí expresadas son responsabilidad del autor y no necesariamente representan la postura de Astrolabio.

Es Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí y maestra en Diseño Multimedia por la Universidad del Valle de México. Ha ejercido el periodismo desde 2004 en medios de comunicación impresos y digitales. A partir del 2017 se incorporó a la plantilla docente de la Facultad de Ciencias de la Comunicación.