Octavio César Mendoza
En todo terreno político las reglas suelen ser definidas por un gran jugador; y este gran jugador se define como tal porque posee las fichas necesarias para modificar los escenarios en el tablero de juego. Dueño de vidas y haciendas, su mano define o redefine la cadena de transmisión de mando del poder merced al control (el cual va más allá de la mera influencia) de los poderes constitucionales y fácticos cuya presión genera la cohesión o el movimiento estructural sociedad, territorio y gobierno. Ese poderío es lo que permite dictar agenda.
Es ahí donde la casa nunca pierde y desde cuya mano se reparte el mazo. Y para dar una breve referencia recurro a una escala comparativa simple de personajes que supongo son conocidos por el culto y reducido público lector de este columnista suyo: hoy no hay medio de comunicación que, a nivel global, no siga cada paso que da un Donald Trump convertido en el gran jugador mundial. A nivel nacional, la gran jugadora es Claudia Sheinbaum y, en lo que corresponde al estado de San Luis Potosí, ese gran jugador se llama José Ricardo Gallardo Cardona.
Pero reduzcamos el tema a lo local, en el sentido de cómo quien dicta la agenda impone tiempos y reglas. En este San Luis Potosí que amanece cobijado por el viento invernal del año 2026, la gran noticia es que el gobernador vetó la popularmente llamada Ley Gobernadora, la cual se supone estaba diseñada para llevar a su esposa, la senadora Ruth González Silva, a encabezar el Maximato de la dinastía Gallardo, y con dicho veto volvió a desatar las jocosas críticas de sus fieles adversarios mediáticos, a través de una retahíla de tesis o muy risibles o sin sustento.
Los dichos críticos creen que Claudia Sheinbaum está más preocupada por el 2 por ciento del padrón electoral nacional (del cual vota el 1 por ciento) que por las amenazas de Donald Trump; o que la senadora no alcanza a arrasar en el terreno electoral o hay que buscar mantener la alianza entre PVEM y Morena para que la Reforma Electoral no se caiga; incluso, hay quienes dicen que el gobernador lanzó un buscapiés para ver quienes se desanimaban en su camino y se adherían a su proyecto, sintiéndose fuera, y quienes sería capaces de lanzar al ruedo hasta a su mamá.
Lo que están viendo y no ven es que cualquiera que sea la razón del veto (y ya dijo don Guadalupe Torres Sánchez, secretario general de Gobierno, que fue por principios democráticos y para evitar golpes mediáticos o jurídicos en el 2027 que se hace uso de dicho instrumento) es el propio gobernador quien sale ganando, y es quien impone tiempos y formas y tiene a los aspirantes y suspirantes con el alma en un hilo. Esto significa que está ejerciendo su papel de gran jugador en esto que los foráneos ubican en el mapa de México como el estado-perrito.
Y lo hace porque el gran jugador sabía, desde el principio, que el PVEM no necesitaba esa ley para que la senadora Ruth fuera candidata a sucederlo ya que nadie más le compite a ella en términos de popularidad y, aparte, corresponde a dicho partido la selección de una candidatura del género femenino en el 2027 porque él, el actual gobernador, es del género masculino. ¡Una verdad de Perogrullo más obvia que el azul del cielo! Si la competencia interna de la alianza Verde-Guinda se realiza por encuesta, la segura ganadora será Ruth, sin duda.
Claro que para los Guinda hay otras opciones, pero ellos están tan fragmentados en sus guerras sectarias y tribales que no han logrado conformar un bloque definido, como sí lo tiene el Verde; este último partido político está tan solidificado que, incluso, puede decidirse por otro de sus elementos para competir por la gubernatura en el 2027 si así lo considera necesario el gran jugador potosino, pues la unidad basada en la disciplina ha logrado cohesionar a todos los liderazgos del Verde bajo una sola misión y visión estratégica: mantener bajo su tutela los Poderes del Estado.
A diferencia Morena, donde la lucha por el poder se basa en cercanías con los altos mandos de Presidencia de la República y Morena, o del PAN, donde la filosofía es “Si no soy yo, entonces no serás tú” y del PRI, donde la filosofía es “No tenemos de otra que jalar con el mismo”, en el Verde el dictado es comunicado y obedecido en una cadena de mando directa, aunque no esté escrito en ninguna piedra: el gran jugador decidirá quien va a ser la o el candidato, y tenemos que unirnos en torno a ella o él para vencer y ganar todos.
Por lo que se ve, este 2026 no tendrá variaciones importantes en términos de manejo de la agenda local, tal y como no ha variado desde el 2021. Esto le permite, al gran jugador RGC1, seguir moviendo las piezas, diseñando la Ruta 2027, y mantener a sus generalas y generales listos, por si se ofrece un relevo de último minuto para asegurar el resultado. Mientras tanto, los demás participantes de la tómbola siguen recurriendo al chisme como estrategia, poniendo oídos y patrocinios a quienes no saben de qué lado masca la iguana, pero bien que le sacan provecho a la ignorancia.
PD: Aunque al final todo será historia, si la idea es ganar, desde hoy contraten asesores serios.
Las opiniones aquí expresadas son responsabilidad del autor y no necesariamente representan la postura de Astrolabio.
Es poeta, escritor, comentarista y consultor político. Fue director general de Estudios Estratégicos y Desarrollo Político de la Secretaría General de Gobierno del Estado. Ha llevado la Dirección de Publicaciones y Literatura de la Secult-SLP en dos ocasiones, y fue asesor de Marcelo de los Santos Fraga de 1999 a 2014, en el Ayuntamiento y Gobierno del Estado de SLP, y en Casa de Moneda de México. Ganador de los Premios Nacional de la Juventud en Artes (1995), Manuel José Othón de Poesía (1998) y 20 de Noviembre de Narrativa (2010). Ha publicado los libros de poesía “Loba para principiantes”, “El oscuro linaje del milagro”, “Áreas de esparcimiento”, “Colibrí reversa”, “Materiales de guerra” y “Tu nombre en la hojarasca”.






