El mal trato a las personas de la tercera edad

Por Victoriano Martínez

Entre el 1 de enero y el 17 de febrero de este año, cada día en promedio tres adultos mayores han tenido la necesidad de presentarse a denunciar algún tipo de agresión o delito cometido en su contra. ¿Qué tipo de agresiones padecen las personas ancianas en la última etapa de su vida?

De las 167 denuncias presentadas por personas de la tercera edad en los primeros 48 días del año, en 88 casos el delito denunciado es violencia familiar, de acuerdo con datos de la Fiscalía General del Estado en respuesta a una solicitud de información. Es decir, más de la mitad (el 52.69 por ciento) de la violencia que sufren los ancianos, se las provoca su propia familia.

La segunda causa también tiene su origen en sus propios parientes. Se trata del incumplimiento de las obligaciones de asistencia, sobre el que se presentaron 23 casos que representan el 19.16 por ciento.

Las dos primeras razones por las que las personas adultas mayores buscan que la autoridad las proteja tienen que ver con el trato que les da la familia. Para dimensionar la gravedad de la situación vale indicar la proporción: siete de cada diez denuncias tienen que ver con la forma en que la familia los trata.

La tercera razón por la que los adultos mayores acuden a la autoridad es por faltas a la fidelidad profesional. Se trata del 16.76 por ciento de las denuncias.

Después de la familia, quienes suelen hacerse cargo de las personas adultas mayores suele ser personal de enfermería, personas contratadas para atenderlas en sus viviendas o el personal que las atiende en asilos de ancianos. Son personas que suplen el cuidado familias a los ancianos como actividad profesional.

Una situación que implica que las personas de la tercera edad, cuando dejan de estar a cargo de sus propios familiares quedan a cargo de personas que también les fallan. Cada 40 horas, en promedio, se han presentado denuncias por esta causa.

Tan graves pueden resultar los delitos que se cometen en contra de las personas adultas mayores que en cuatro de las 167 denuncias la autoridad optó por declarar reservada la información sobre el tipo de delito y en otras seis se la clasifica como “hecho con apariencia de delito”.

Lesiones, robo, daño en las cosas, amenazas, violación, despojo, lesiones culposas, ataque peligroso, abandono, cobranza ilegítima, fraude, allanamiento, abuso de autoridad son los otros tipos de violencia que padecen los ancianos en 37 denuncias sin que se mencione alguna relación de parentesco o de relación profesional con el victimario.

Entre las 167 denuncias, hay 27 casos en los que se señala la probable comisión de dos delitos (faltas a la fidelidad profesional y el de incumplimiento de las obligaciones de asistencia) por lo que la suma de los delitos es mayor al número de denuncias reportadas.

¿Hasta dónde puede la autoridad establecer políticas públicas que puedan prevenir un panorama de agresión frecuente y persistente en contra de las personas adultas mayores? ¿Cuántas agresiones más ocurren sin que lleguen a conocimiento de la autoridad? ¿Será mayor la cifra negra en los casos de adultos mayores?

El Instituto Nacional de las Personas Adultas Mayores cuenta con algunos programas y campañas, incluso ha trabajado para desarrollar un guía de buen trato y promueve un modelo de desarrolla centrado en cuatro puntos, aunque no se limita en ellos.

Si la autoridad conoce qué tipo de agresiones padecen las personas adultas mayores y que el principal origen de las mismas está en quienes tiene la obligación de cuidarlas, sean familiares o por actividad profesional, según sus propios datos, es momento que acredite las medidas preventivas tomadas y sus resultados.

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