Por Victoriano Martínez

Ricardo Gallardo Cardona confía ciegamente en su fuente de poder, como lo reveló desde septiembre de 2018, cuando se presentó su libro Pigmalión en la Comunidad. Tanto confía en el poder de las expectativas que se ha dedicado a avasallar la voluntad de los ciudadanos por vía de explotar la necesidad… y con recursos públicos.

Ante la medida cautelar que le impuso el INE junto con otros 62 servidores públicos de 15 estados diferentes del país, con la que da inicio un procedimiento sancionador por posible promoción personalizada, Gallardo Cardona exhibió su concepto de la política: se hace lo que él cree necesario para alimentar su expectativa, y las leyes, incluida la Constitución, salen sobrando.

“Voy a seguir apoyando a mi pueblo de San Luis Potosí con apoyos sociales, no importa que me sigan sancionando”, argumento en un mensaje en su página de Facebook, esa de la que el INE le ordenó bajar publicaciones por contener elementos de promoción personalizada: su nombre y cargo, su imagen y los mensajes publicados en primera persona.

“Si quiere que tumbe una publicación de mis redes sociales, con gusto la voy a tumbar, con gusto la voy a quitar, esa comunicación que le molestó al INE”, afirma en su video de este miércoles, que es en sí mismo una publicación más de las que el organismo electoral le ordena que se abstenga de hacer.

Y no es que Gallardo Cardona no entienda, sino que en su búsqueda de lo que concibe como efecto Pigmalión adopta argumentos que, aunque falaces, confía en que lo proyectarán como el líder benefactor que por ayudar a la gente incluso se enfrenta contra las instituciones, a las que dice respetar, pero las reta con su “no importa que me sigan sancionando”.

“Probable promoción personalizada derivada de la entrega de bienes y productos a la ciudadanía durante la contingencia sanitaria derivada de la pandemia provocada por el virus Covid-19”, y “que su conducta se ajuste en todo momento al marco constitucional”, son las razones de la orden que le dio el INE.

En ningún momento el INE le inició el procedimiento sancionador por ser solidario con la población, sino por incurrir en una probable promoción personalizada y violaciones a la Constitución. En otras palabras, aprovecharse de la necesidad y la tragedia para una promoción oportunista.

Si como legislador no le importa respetar la Constitución y las leyes que protestó cumplir, lo pretende ocultar en una fingida confrontación con el organismo electoral.

“Soy respetuoso de las instituciones, mas no comparto sus lineamientos políticos para querer sancionar a los que ayudan y querer ayudar a los que se gastan el dinero del pueblo en publicaciones”, así expresó otra de las falacias argumentativas a las que recurre.

Si se sancionara a los que ayudan, la tragedia por el Covid-19 sería de otras magnitudes. Si todos los que ayudan realizaran una promoción tan descarada como la que él hace, no sólo en redes sino en prensa y televisión, serían más los recursos que se perdieran en promociones innecesarias en lugar de aplicarse a lo urgente.

En sus videos ha utilizado el logotipo de la Legislatura Federal a la que pertenece, como si prestar ayuda y promocionarse fueran parte de su función como legislador. En ninguna de las 31 fracciones del artículo 73, ni las nueve del artículo 74, de la Constitución General de la República, aparece como su función andar de caritativo ostentándose como diputado federal.

No es su función y no debe pasar inadvertido que tampoco respeta el principio de legalidad que establece que una autoridad sólo puede hacer aquello que expresamente le permita la ley.

El respeto a las instituciones comienza por el respeto a la legalidad, pero hacerlo no es para Gallardo Cardona una buena ruta para ejercer el poder de las expectativas que le ayude a alcanzar la meta que, según expuso en la contraportada de su libro, es ayudar a todas las comunidades que “lo llevarán a que abandere sus destinos como gobernador y un día como Presidente de toda la nación”.