Por Victoriano Martínez

No por mucho madrugar… los tradicionales amarres, acuerdos y ajustes que ya parecían cantar un resultado en la elección de rector de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP) dan el resultado esperado.

Los resultados de la votación en las dos rondas en la sesión extraordinaria del Consejo Directivo Universitario (CDU) con cierto tufillo a madruguete, este miércoles 1 de abril, sorprendieron a muchos, pero especialmente a quienes, desde la estructura universitaria, promovían la opción de su continuidad y trataron de descalificar a la opción que finalmente obtuvo la mayoría.

Al que madruga… le alcanza el tiempo para dar a conocer su propuesta de plan de trabajo y convertirla en una alternativa a considerar entre los 56 personajes con derecho a voto en el CDU.

Alejandro Javier Zermeño Guerra, hoy rector electo, presentó el 19 de febrero un plan de trabajo que, en sus puntos medulares, contrasta con las posturas de la rectoría saliente especialmente en dos temas que ponen en entredicho la imagen de la Universidad: las denuncias de acoso y hostigamiento sexual a las estudiantes y la opacidad en la administración.

Zermeño Guerra hizo pública su aspiración a la Rectoría desde el mes de octubre, lo que dio tiempo a que en los hechos se diera –en parte– lo que propone en su plan de trabajo como modificación al Estatuto Orgánico de la UASLP con relación al proceso de elección de rector: que los integrantes del CDU conozcan las propuestas de los planes de trabajo de los aspirantes.

El CDU “debe de conocer directamente las propuestas de los planes de trabajo, discutir con los candidatos, deliberar en condiciones de equidad e igualdad de espacios y de tiempo, en la segunda quincena de marzo del año que sea la elección y así tomar la mejor decisión en la primera semana de abril”, será lo que –según su propuesta– tendrá que verse dentro de cuatro años.

El hecho de que Manuel Fermín Villar Rubio arrastrara durante gran parte de su rectorado denuncias de acoso sin una respuesta contundente (en febrero presentó un informe que resultó más un intento de justificación ante las omisiones), y un sistemático ocultamiento de información ante peticiones conforme a la Ley de Transparencia, seguramente contaron en la votación.

La continuidad del grupo de Villar Rubio representaba la prolongación de los señalamientos contra la Universidad especialmente por esas dos actitudes de sus autoridades y un creciente desgaste que pronto alcanzaría a los integrantes del CDU.

Un cambio que se da en un proceso que resultó competido como en muchos años no ocurría y, sobre todo, en el que el rector saliente no impone a su sucesor, refresca verdaderamente a la institución, y abre expectativas sobre un nuevo curso en el desarrollo de la UASLP en el que la atención estará puesta en que Zermeño Guerra cumpla sus propuestas… y hasta más.

Su ofrecimiento de cero tolerancia al hostigamiento, acoso o abuso sexual, laboral o académico, después de la movilización del pasado 8 de marzo y la ausencia femenina del 9 de marzo, serán uno de los principales temas en el centro de atención.

“Se solicitará, que el hostigamiento, acoso y abuso, sean consideradas faltas graves y ameriten la máxima sanción. Lo mismo que otras acciones que pongan en peligro la salud y la vida de los universitarios. La Autonomía, no es evitar que la autoridad civil tome cartas en el asunto, en casos de su competencia. La autonomía no es libertad para evitar la ley”, advierte en su plan.

También plantea transparencia total con la premisa de que quien actúa bien nada tiene que ocultar y hace un ofrecimiento que habrá de diferenciarlo de su antecesor: comprometerá a su esposa para trabajar con el voluntariado de la UASLP “para llevar a cabo acciones en beneficio del personal de la Universidad y sus familiares, como fue el espíritu inicial de esa noble acción”.

“Aclaro que mi esposa no es empleada de la Universidad y que su trabajo será absolutamente honorario.

“Así mismo, mis hijos Alejandro Javier, Patricia Elena y Juan Carlos, no trabajan en la Universidad, ni recibirán remuneración de ninguna especie por parte de la misma, durante mi período de rectoría”, anuncia en su plan.

Su plan, presentado en cuatro ejes (gobernabilidad, docencia, investigación, difusión de la cultura y extensión), es un documento de 21 páginas que, tras su victoria en la sesión del CDU de este miércoles, se convierte en el parámetro auto impuesto para que se evalúe su labor al frente de la UASLP, porque podría representar un cambio de paradigma que ahí mismo él resume:

“El Rector no es la Universidad, la rectoría es el instrumento que tienen los universitarios para coordinar las acciones que la sociedad le ha indicado para la educación pública”.