Astrolabio

Johnny Depp lo vaticinó: “Winona para siempre”. El tatuaje que el actor se grabó cuando estaba enamorado de su entonces musa,Winona Ryder, sólo le duró hasta que se acabó el amor. Esta actriz menuda, de 43 años, ha pasado por todo: de la fama y el Oscar (candidata con La edad de la inocencia y Mujercitas) a la ignominia y los tribunales, acusada de robar en unos grandes almacenes, y al silencio más absoluto. Hasta ahora.

En Hollywood, la ciudad de las segundas oportunidades, es difícil desaparecer para siempre. El tiempo lo cura todo. Cuando se cumple el 25º aniversario de una de las películas clave de la actriz, Eduardo Manostijeras, Ryder vuelve a ser el centro de atención, el nuevo rostro de la colección otoño/invierno de Marc Jacobs. “Es tan bella y auténtica como siempre”, declaró el diseñador. Winona conserva todo su atractivo con pelo corto y desenfadado, como arreglado con tijeras de podar [como si fuera obra del propio Eduardo Manostijeras], y grandes gafas de concha. Posa con aire de aquí estoy yo.

Y más que va a estar porque en breve se la verá en el cine y la televisión. “Con todo lo que amo la interpretación, quizá porque llevo en ello desde muy joven, necesitaba tiempo para mí, para mimarme, para saber qué es lo que me hace feliz además de hacer cine”, contaba a este periódico sin apenas haberse percatado del paso de los años —quizá porque no tiene apenas canas ni arrugas—.

Ryder empezó a salir de su caparazón con películas independientes como The Iceman (2012), The Letter (2012) y El protector (2013). Desde entonces no ha parado, y, como buena estrella que es, su vuelta también pasará por la televisión, donde prepara la serieSupernatural para Netflix y la miniserie Show me a hero. Eso además de las informaciones en las que la propia Winona asegura que volverá a trabajar con Tim Burton en Beetlejuice 2. “Soy alguien a quien se le presentan muchas oportunidades”, dice ella.

No es la primera vez que Ryder pone al mal tiempo buena cara. En una entrevista concedida a la revista Interview, la intérprete aseguró que su vergonzoso arresto y posterior juicio fue lo mejor que pudo haberle pasado. Pero de ese momento no quiere dar más detalles. Ya se habló demasiado, y ahora quiere mirar hacia delante. Porque estahippie, criada en una comuna y que pasó sus primeros años de vida en las playas de Colombia y Chile, sigue la filosofía de John Lennon cuando dijo eso de que la vida es lo que ocurre mientras uno está demasiado ocupado haciendo planes. “No te voy a decir que no hago planes pero sí que pienso que la mejor forma de vivir es en el presente”, dice a modo de lema.

Ahora Winona vive en San Francisco. Discreta en sus relaciones y sin hijos —al contrario que sus exparejas, como Johnny Depp o Matt Damon—, la intérprete disfruta de una vida tranquila en la que la librería City Lights —cuna de la generación beat y de esos intelectuales parte de su familia como Aldous Huxley, Allen Ginsberg y Timothy Leary— es su lugar más frecuentado. Junto con el Golden Gate Park de San Francisco y el festival literario Lit Quake.

¿Traducirá su pasión por los libros en unas memorias? Ella lo descarta pese a que se lo han ofrecido. Ryder asegura que no le gusta mirar atrás. Mucho más fuerte de lo que su frágil apariencia da a entender, la protagonista de Inocencia Interrumpida (1999) oBocados de realidad (1994) deja clara su madera de superviviente en la campaña de Marc Jacobs, la misma que alberga leyendas musicales como Cher o nuevas caras como Betty Lowe, la hermana menor de la también joven modelo Daisy Lowe. Winona Ryder sabe salir adelante y Jacobs fue el primero en verlo, hace más de una década, cuando la puso en el centro de otra de sus campañas justo después del momento más bochornoso de la vida de la actriz. Como dijo el modisto en su momento, incluso en las fotos de su juicio Winona estaba guapa.

 

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