Astrolabio

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¿Has sufrido en alguna ocasión esta dolencia emocional? Es realmente común e incluso te interesará saber que, según los psicólogos, es bueno haber pasado por esta experiencia en alguna ocasión. El dolor nos hace aprender, nos da lecciones vitales con las que acumular experiencia y sabiduría.

Sin embargo, en esta ocasión  no nos referimos a un desengaño emocional, ni al sufrimiento ocasionado por la ruptura de una pareja. Este síndrome fue descubierto en los años 90, y aunque no está completamente descrito, se trata de un tipo de miocardiopatía muy particular que llega a deformar incluso el ventrículo izquierdo de nuestro corazón.

¿Qué lo provoca? Te invitamos a seguir leyendo acerca de este tipo de miocardiopatía que afecta en especial a las mujeres.

El síndrome del corazón roto: cuando las emociones nos hacen daño.

En efecto, así es. El síndrome del corazón roto está originado casi siempre por un impacto emocional muy elevado, por un estrés relacionado con nuestras relaciones sociales o afectivas que ocasiona al final, unos síntomas muy parecidos a un ataque cardíaco. Si bien el índice de mortalidad es muy bajo en este tipo de dolencia, la sensación física es casi la misma, y lo que es peor, aparece una pequeña lesión en el corazón muy característica.

Este síndrome no tiene mucha documentación aún. La primera vez que se habló de este problema fue en Japón, de ahí que también se le llame “Miocardiopatía de Takotsubo”, debido a que el corazón presenta cierto abultamiento en el ventrículo izquierdo, recordando mucho en la forma a una especie de trampas que utilizan los pescadores en Japón para atrapar pulpos (takotsubos). Más tarde, la revista American Journal of Cardiology describió en el 2009 un poco más este problema, llegando a la conclusión de que se trata de un tipo de angiografía coronaria, donde, a pesar de no existir ningún tipo de obstrucción, sí que hay una pequeña disfunción en el corazón, justo en esa parte ventricular izquierda.

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Los síntomas, aparecen de pronto pareciéndose mucho a un ataque cardiaco ordinario, pero no lo es. Generalmente tiene muy buen pronóstico y los pacientes pueden hacer su vida normal tras el tratamiento, pero los cardiólogos advierten que esto está sucediendo cada vez con más frecuencia.

La razón parece orientarse a que las personas afrontamos los problemas emocionales con mayor dificultad. Las separaciones, las desilusiones, los desengaños emocionales, son siempre esas heridas internas que nos empeñamos en ocultar, en disimular intentando hacer una vida normal, como si no pasara nada.

Pero pasa. El amor duele, el vacío duele y no podemos girar el rostro a los problemas. Es importante que intentemos ahondar en dichas emociones para resolverlas y simplemente, avanzar. De no hacerlo, el estrés se acabará acumulando en nuestro interior como una locomotora a toda velocidad, hasta que finalmente… se nos rompa el corazón.

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