Por Victoriano Martínez
Hoy va a ser un día clave en torno al caso del Splash dentro del parque Tangamanga I: quienes se oponen avanzarán en su intención de que se haga pública toda la información del plan de la obra en tanto que para las autoridades se abre otra oportunidad de que demuestren que se trata de un proyecto ambientalmente responsable.
La manifestación que se dio este domingo frente al Tangamanga Splash se realizó con previa invitación formal entregada a las autoridades el pasado jueves para “efecto de que puedan exponer técnica y públicamente el proyecto de ampliación anunciado por el Gobierno del Estado”.
Sonia Mendoza Díaz, titular de la Secretaría de Ecología y Gestión Ambiental (SEGAM), asistió acompañada por Joaquín García Martínez, director de los Centros Estatales de Cultura y Recreación Tangamanga, y Miguel Ángel García Amaro, Subsecretario de Gobernación, pero sin que exhibieran la documentación ambiental, urbana e hidráulica propuesta en la invitación.
Desperdiciada esta oportunidad de exhibir la documentación que desde hace semanas afirman que existe, pero que conforme avanza el rechazo a la obra los documentos cambian: en un primer momento, Mendoza Díaz aseguró que el proyecto contaba con Manifestación de Impacto Ambiental (MIA). Ayer dijo que era una exención de impacto ambiental.
La Ley Ambiental del Estado describe un procedimiento para la MIA que, de haberse cumplido, tendría que haber dejado huellas públicas porque deben ser sometidas a la consideración de la población, lo que resultaba indicador de su inexistencia. La sustitución por una supuesta exención abre una nueva duda: esa figura no existe en la Ley.
El caso es que no se trata del único “ajuste” a la información que aparentemente revela la autoridad pero que en realidad más bien parece “adecuarla” para salir del paso ante quienes protestan.
“Adecuaciones” que este domingo desmintieron un video publicado por el gobernador Ricardo Gallardo Cardona en el que mostraba las grandes extensiones de árboles hacia donde crecería el Tangamanga Splash, con la consecuente tala de las plantas.
Fue parte de los datos que, tras el encuentro frente al Splash, la SEGAM presumió en su cuenta de Facebook:
- El proyecto se realiza dentro del polígono históricamente destinado desde su origen, 7.5 hectáreas.
- El parque acuático cuenta con 729 árboles, solamente 14 fueron retirados previo a un diagnóstico, ya que se encontraban muertos en pie, no habrá deforestación.
- El proyecto contará con una planta tratadora de aguas para reciclarla, garantizar su seguridad y sostenibilidad.
Es decir, ya no se va a ampliar como anunció Gallardo Cardona, el inventario del arbolado se limitó a contar los que hay en el espacio actual del parque acuático y, en lugar del condicionamiento previo a la solución al desabasto de agua en la ciudad para operar el Splash, se construirá una planta tratadora.
¿Acaso el agua que dejará de llegar a las viviendas para llenar las albercas del Splash la pretenden sustituir con hacerles llegar agua tratada?
Si este domingo perdieron la oportunidad de exhibir que el proyecto es ambientalmente responsable, hoy –de acuerdo al compromiso de los organizadores de la manifestación– se abrirá otra oportunidad para que hagan pública la información que, desde mucho antes de iniciado el proyecto, debieron difundir de oficio por obligación legal. Cosas de su opacidad.
Luis González Lozano, líder de Cambio de Ruta, anunció que hoy presentarían formal propuesta para crear una comisión que revise y de seguimiento a la obra. Fernando Díaz Barriga, investigador de la UASLP, señaló las condiciones para la operación de esa comisión.
Primero, que se pare la obra y se haga pública toda la información relacionada con el proyecto.
Segundo, que se analice el proyecto a partir de tres aspectos: el ecológico, el hídrico, y el impacto que tendría convertir el Splash en un atractivo turístico nacional. Cubierto eso, se evaluaría si puede continuar la obra o no.
Es decir, no a la tala de árboles, que se garantice primero el abasto de agua a los habitantes de la ciudad y que no se sature el parque Tangamanga, especialmente con autos.
Una oportunidad más para que el gobierno estatal haga pública esa información… o prolongue la sospecha de que se trata de un proyecto improvisado sin las consideraciones técnicas y ambientales para su realización que, en tal caso, podrían considerarse dos tipos de advertencia para los potosinos.
A quienes asistan al Tangamanga Splash: “El uso de estas instalaciones lo hace partícipe de dejar sin agua a habitantes de la ciudad que podrían ser sus vecinos… ¡o usted mismo!”
A quienes abran la llave de su vivienda y no salga agua: “Con su padecimiento por la escasez de agua, usted contribuye para que sea posible que otros potosinos, y turistas de otros estados, disfruten del Tangamanga Splash”.





