En la salud y en la enfermedad

Iraís Valenciano

“Somos los trabajadores quienes damos la cara diariamente ante la derechohabiencia, recibiendo directamente su inconformidad y frustración, aun cuando muchas de estas deficiencias no está en nuestras manos resolverlas”. Así se expresó una trabajadora del IMSS en San Luis Potosí, en medio de las manifestaciones por las carencias en el sector salud no solo en el estado, sino prácticamente en todo el país.

Ayer en la capital potosina, a la protesta del personal del IMSS se sumaron trabajadores del Hospital General de Soledad y el Hospital Central “Ignacio Morones Prieto”. No suspendieron la atención, pero hicieron visibles las inconformidades que se han acumulado en los últimos años.

Raras son las personas que no conocen a un amigo o familiar que haya tenido que lidiar con largas filas porque no hay personal suficiente para atenderles; con el desabasto de medicamentos; con la postergación de estudios o el aplazamiento de cirugías en los servicios de salud que se brindan de manera pública.

De nada sirvió la remodelación de un Hospital Central que hoy carece hasta de lo más elemental: jeringas, agujas de distintos calibres, pañales, catéteres, conectores de oxígeno y equipos completos para emergencias.

Y si ya de por sí son pesadas las jornadas laborales quienes se dedican a atender pacientes, ahora hay que agregar el déficit de personal con el que operan los hospitales públicos, porque la promesa de un servicio de salud como el de Dinamarca se quedó en un sueño guajiro de la 4T.

No es que la población no quiera atenderse en un hospital privado, pero pagar una cuenta en alguno de esos establecimientos es, para muchas personas, imposible, mas aún porque los costos de los seguros médicos están por las nubes.

Aun con lo anterior, hay quienes hacen un esfuerzo por recibir atención privada a pesar de que cuentan con afiliación al servicio de salud público. Según la Encuesta Intercensal 2025 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), en San Luis Potosí, el 55.8 % de la población está afiliada al IMSS, y solo el 5.9 % cuenta con seguro privado.

Pero cuando la enfermedad aparece, solo el 35.2 % de los usuarios recurre al IMSS, mientras que 19.3 % acude a un consultorio, clínica u hospital privado, y a ellos se suma otro 11.9 % de pacientes que prefiere visitar un consultorio de farmacia antes que ir a un centro de salud, hospital o instituto público de salud.

Una fractura de mano que requiere cirugía cuesta, en uno de los mejores casos, 50 mil pesos en una clínica privada, pero es eso o acudir a una sala de espera del IMSS con el dolor insoportable y la esperanza de que haya quirófano, medicamentos, implementos y especialista disponible para recibir la atención necesaria.

Los accidentes y las enfermedades llegan en los momentos menos esperados, y trastocan muchos otros aspectos de la vida tanto del paciente como de los familiares, que en medio de esa situación, lo menos que esperan es una atención digna, sea en el sector público o privado, pero ¿cómo lograrlo si las estrategias gubernamentales no están funcionando conforme a lo esperado?

Basta con realizar una rápida búsqueda hemerográfica para detectar cuántos han sido los reclamos a la presidenta Claudia Sheinbaum por la falta de personal, el desabasto de medicamentos, las deficiencias operativas y las condiciones laborales del personal sanitario. Uno de los casos más sonados ocurrió en abril de este año, en Tenango de Doria, Hidalgo, donde una mujer se quejó en un evento público de que no había fármacos para la presión arterial y un hombre denunció la falta de médicos, sobre todo los fines de semana.

Y en San Luis Potosí, quien emitió ayer una declaración fue el secretario general de Gobierno, José Guadalupe Torres. En una entrevista, atribuyó la situación del Hospital Central al IMSS-Bienestar y se enfocó más en los cierres viales que en el problema de fondo. “No podemos permitir que ese bloqueo continúe (…) esa afectación o ese despliegue que hacen en forma de inconformidad es ilícito por donde se le quiera ver, eso estamos haciéndoselos ver, las consecuencias que puede tener esa circunstancia”.

¿Qué tan dispuesta está la ciudadanía a tolerar bloqueos viales si con eso se logra una mejoría en la atención médica?

Pero algo se le debe reconocer a Torres Sánchez: dio la cara y respondió los cuestionamientos sobre el tema. En cambio, del delegado del IMSS-Bienestar en San Luis Potosí, Daniel Acosta Díaz de León, nada se sabe. Esa instancia solo se limitó a emitir una “tarjeta informativa” en la que afirmó, entre otras cosas, que existe un nivel de abasto de medicamentos y material de curación superior al 83 por ciento, mientras que la cobertura de fármacos oncológicos supera el 95 por ciento.

¿Cuántos funcionarios y políticos en turno acuden al IMSS, al ISSSTE o al Hospital Central cuando tienen una emergencia médica? ¿Cuándo entenderán que el personal sanitario merece laborar en condiciones dignas y que se le tome en cuenta no solo cuando hay una pandemia? ¿Cómo esperan que se brinde un servicio de calidad a la ciudadanía sin lo mínimo indispensable?

Un dicho popular afirma que a los verdaderos amigos se les conoce en la cárcel y en el hospital.

A los buenos gobiernos se les conoce en la seguridad… y en la salud.

REFILL

La Secretaría de Desarrollo Urbano, Vivienda y Obra Pública (Seduvop) no concretó las obras que el gobernador prometió en la Facultad de Ciencias pero eso sí, se llevó camiones llenos de piedra maciza del campus, para usar ese material en la cimentación de otros proyectos. La ventaja ante todo.

Las opiniones aquí expresadas son responsabilidad del autor y no necesariamente representan la postura de Astrolabio.

Es Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí y maestra en Diseño Multimedia por la Universidad del Valle de México. Ha ejercido el periodismo desde 2004 en medios de comunicación impresos y digitales. A partir del 2017 se incorporó a la plantilla docente de la Facultad de Ciencias de la Comunicación.