Abelardo Medellín

Los trabajadores de los Servicios de Salud en San Luis Potosí son la primera línea de defensa contra la crisis del COVID-19, sin embargo esta primera defensa ha sido de las más golpeadas por la pandemia si consideramos que, de acuerdo con el último reporte de la Secretaría de Salud (SSSLP), ya son 500 los trabajadores de este rubro que han dado positivo a coronavirus y de los cuales sólo 233 han sido dados de alta.

Según la última información revelada por la SSSLP, estos 500 trabajadores de salud contagiados de COVID-19, representan casi el 10 por ciento del total de casos positivos en el estado.

Los contagios del personal de Salud representan una merma muy reciente a sus trabajadores que, según la historia, ya eran insuficientes para cubrir la demanda de atención desde antes de que comenzara la pandemia de coronavirus.

El 6 de enero del 2016, el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática reveló, a través de sus cifras a propósito del Día de la Enfermería, que el estado potosino tenía 3.5 enfermeras por cada mil habitantes, lo cual colocaba a la entidad por debajo de la media nacional, de 3.9. Cabe resaltar que el promedio nacional no es una cifra aceptable para los estándares mundiales, puesto que la Organización Panamericana para la Salud recomienda que haya entre cinco y seis enfermeras por cada mil habitantes.

En enero de este año la delegada del IMSS, María Soto Romero, reveló que el estado contaba con la planta laboral suficiente para atender a los derechohabientes, pero remarcó la importancia de aumentar el personal para fortalecer muy distintas áreas, fortalecimiento que ayudaría en la actualidad a cubrir la demanda que provocó la crisis por el COVID-19.

Soto Romero reconoció entonces que la delegación a su cargo tenía dificultades en general para cubrir plazas de especialidad en municipios al interior del estado, puesto que para el personal médico resulta poco atractivo el moverse a zonas rurales y dejar su lugar de residencia.

San Luis Potosí tienen actualmente seis mil 504 trabajadores en áreas de atención a la salud según la SSSLP; puestos que pudieron haber sido nutridos por una convocatoria del IMSS en diciembre del 2019, donde se solicitaron dos mil 816 enfermeras y cinco mil 888 médicos para fortalecer la atención a pacientes.

Sin embargo, dicha convocatoria parecería ser demasiado ambiciosa si la comparamos con los mil 872 profesionales de la salud que fueron contratados durante los últimos tres meses para atender la pandemia por el COVID-19 en San Luis Potosí según lo revelado por Miguel Ángel Lutzow Steiner, director de los Servicios de Salud.

En la actualidad la convocatoria para la contratación de personal de salud sigue abierta según las autoridades, quienes han dicho en numerosas ocasiones que sí se necesita de más personal en LA ENTIDAD para poder atender la pandemia.

MÁS ALLÁ DE LOS MÉDICOS

Durante esta pandemia el personal de salud no sólo arriesga su integridad física, sino que ahora se expone también a uno de los problemas que han afectado a médicos y enfermeras en todo el mundo durante esta crisis sanitaria: el burnout.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), el burnout es un desgaste fisiológico que deriva del desgaste profesional por una sobrecarga de actividades en el trabajo, este representa uno de los principales problemas de salud mental en la actualidad y se considera como una antesala de muchas de las patologías psíquicas.

De acuerdo con Lutzow Steiner, la Secretaría de Salud en San Luis Potosí ha detectado 18 casos de burnout entre sus trabajadores derivado de atender la crisis sanitaria por el COVID-19.

Pese a que el número de casos de burnout parezca menor, los médicos y enfermeras también han reportado sufrir de ansiedad, depresión emocional, angustia, duelo y problemas de contención emocional, de acuerdo con el reporte de “atención psicológica a personal de salud”, que actualiza cada semana la SSSLP.