Enrique Galindo Ceballos y su consistente simulación de transparencia

Por Victoriano Martínez

“Todo esto está documentado, está firmado, hubo una licitación pública… yo soy de puertas abiertas, ahí está el contrato si lo quieren analizar”, dijo el alcalde Enrique Galindo Ceballos al responder a los cuestionamientos sobre las condiciones en las que se contrató para este año el servicio médico para los trabajadores municipales.

Sean mejores o peores las características de la calidad del servicio médico que recibirá la burocracia municipal, la expresión del alcalde reproduce con una consistencia precisa el disfraz de transparencia con el que suele pretender ocultar su muy arraigada vocación de opacidad.

Cuando a inicios de 2022 hubo cuestionamientos sobre la contratación del arrendamiento de 92 patrullas, Galindo Ceballos no dudó en mentir sobre el precio y sobre la forma en las que se asignó el contrato al asegurar que “viene de un concurso”, lo que hacía suponer que hubo una licitación o cuando menos una invitación restringida, cuando se trató de una adjudicación directa que violó la Ley de Adquisiciones.

Alterar el precio y la forma de asignación del contrato fueron posibles ante el detalle que pudo ser el más efectivo del disfraz de transparente: aseguró que el contrato ya estaba disponible, cuando lo único que se podía consultar en la Plataforma Estatal de Transparencia era el listado en el que se mencionaba la lista de contrataciones y el de las patrullas aparecía como adjudicación directa.

Tras una presión que se dio en medios de comunicación y redes sociales, el contrato se publicó el 2 de febrero de 2022, mes y medio después de haber sido firmado y una semana después de que Galindo Ceballos presumiera su disponibilidad.

En marzo del año pasado, Galindo Ceballos recurrió nuevamente a su proclamación de ser “altamente transparente” (fue el término que utilizo esa vez), a pesar de que en ese momento en la Plataforma Estatal de Transparencia aparecía una lista de seis acuerdos de reserva enfocados a temas estadísticos de seguridad.

“No tengo un solo contrato protegido por la ley de transparencia”, dijo Galindo Ceballos aquella vez, luego de asegurar que se responde sin titubeos a todas las solicitudes de información ciudadana, incluso cuando estas van desde temas personales como su estado civil o el costo de un viaje a Atlanta.

Incluso por las mismas fechas, tras haber recibido observaciones por parte de la Auditoría Superior de la Federación (ASF) a la Cuenta Pública 2023, aseguró que “mi administración es de las más vigiladas. Si alguien quiere información, se la entrego directamente, sin necesidad de solicitarla por transparencia”.

Un alarde de transparencia que ahora vuelve a propósito de las dudas que se han manifestado en torno a la contratación del servicio médico para los burócratas municipales.

“Todo esto está documentado, está firmado, hubo una licitación pública… yo soy de puertas abiertas, ahí está el contrato si lo quieren analizar”, dijo, sin señalar dónde está disponible el documento, porque en donde tendría que aparecer en plataformas digitales no está.

En los documentos publicados sobre la licitación “MSLP-04-2026 Seguro de gastos médicos mayores y primer contacto”, en el apartado sobre licitaciones concluidas sobre compras, no aparece el fallo, mucho menos el contrato que afirma que “ahí está… si lo quieren revisar”. Ni siquiera se puede abrir el acta de la presentación de propuesta, marca “Acceso Prohibido” y “Error 403”.

Entre los formatos publicados en la fracción XXXIV del artículo 84, donde deben aparecer los accesos a los contratos, no aparece ningún caso de contrato de servicio médico.

Es decir, Galindo Ceballos se puede proclamar “altamente transparente” cuantas veces quiera, pero lo cierto es que se trata de un discurso que busca, más que justificar la opacidad, hacer creer que no existe y que se tiene voluntad para ejercer su función con transparencia.

“Mi administración es de las más vigiladas”, ha dicho Galindo Ceballos. “Si alguien quiere información, se la entrego directamente, sin necesidad de solicitarla por transparencia”, cuando en la Plataforma Estatal de Transparencia, donde está obligado legalmente a colocar contratos e información sin necesidad de que se la soliciten, no lo hace.

Así, o más hipócrita.