Es urgente atender las desigualdades tanto de género como de acceso a agua potable: UNAM

Estela Ambriz Delgado

Los objetivos de Igualdad de Género, así como de Agua Limpia y Saneamiento, planteados en la Agenda 2030 no se han podido cumplir en ninguna parte del mundo; sin embargo, ambos confluyen y se manifiestan de diversas formas. Por ello desde la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) esto fue expuesto y analizado en la 6ª edición del conversatorio Mujeres por el Agua.

El evento realizado en el marco de la conmemoración del Día Internacional de la Mujer, así como del Día Mundial del Agua, inició con la ponencia de la directora de Planeación, Vinculación y Proyectos Especiales, e integrante de la coordinación para la igualdad de género de la UNAM, Martha Castañeda, quien compartió su visión tras colaborar en proyectos de género y cambio climático en donde se abordó el tema del agua.

Señaló que en términos de compromisos institucionales los organismos internacionales, de manera relativa, se han dirigido por el programa de objetivos de desarrollo y sostenible que configuró la Agenda 2030 de la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Sin embargo, en lo referente a Igualdad de Género y Agua Limpia y Saneamiento, donde se encuentran los puntos de confluencia más difíciles de resolver, no se ha podido cumplir en ninguna parte del mundo.

Dijo que esto resulta alarmante, porque habla de que los objetivos, que han tenido distintas etapas, fueron formulados en un contexto en el cual todavía no se habían agravado muchos de los vectores de las crisis, que hoy algunas autoras llaman multicrisis o crisis de diversas intensidades, que confluyen en una situación de profunda desventaja para todas las personas en todo el mundo.

La investigadora subrayó que las desigualdades tanto de género como en el acceso al agua, están articulados en un marco normativo de derechos humanos, y en ese sentido el derecho a una vida libre de violencia, el derecho a la alimentación, a la educación, y al trabajo digno, van de la mano del derecho al agua.

“Cuando tocamos uno estamos necesitando tocar otros más. En términos de igualdad de género, siempre insistimos en que permanece el término sobre la mesa porque no hemos logrado vencer la desigualdad de género (…), es una condición estructural y estructurante, que tiene que ver, obviamente, con condiciones económicas, con el acceso a los recursos vitales de manera suficiente, oportuna y de calidad, pero tiene que ver con todos los aspectos de la vida social y también tiene que ver con todos aquellos aspectos relacionados con la ubicación de los seres humanos en relación con otros seres vivientes y con el entorno”.

En ese sentido, puntualizó que la noción de desigualdad de género es muy amplia, pues no se refiere únicamente a lo que tiene que ver con las relaciones desiguales entre mujeres y hombres, sino con una jerarquización, con una estructura y organización social que coloca a los seres humanos en posiciones y en situaciones diferenciadas y desventajosas con base en su condición de género.

Castañeda indicó que si se atiende a todos los factores sociales se encontrará que las mujeres no están en condiciones de equivalencia numérica, por lo que no están en condiciones de equidad ni paritarias. En este sentido, expresó que desde la UNAM se apuesta por que una educación para la igualdad, que abone de manera sustantiva a visibilizar todos los aspectos en los que se manifiesta cotidianamente la desigualdad.

Asimismo, se reiteró que no es posible disociar los problemas estructurales de los problemas sociales, ideológicos, políticos y culturales. Todos ellos están articulados de la mano, tienen al género como un eje transversal y lo que se propone es observar cómo se articulan en sus particularidades y cómo la relación mujeres y agua, hace una decantación específica.

En la charla también se mencionaron algunas de las situaciones en las que se hace más evidente la forma cómo se articulan estas desventajas, cuando se atiende a la situación de género de quienes pertenecen a los grupos socialmente más desfavorecidos, así como su procedencia del medio rural o urbano, se encuentra que la relación con el agua tiene matices y particularidades.

En este aspecto también se observa que la relación de las mujeres con el agua a veces se hace esencial, en términos de verlas como las cuidadoras de los recursos por excelencia, lo que lleva a una sobreexigencia y sobrecarga de responsabilidades cuando el cuidado de los recursos y del agua debería ser un interés común.

En este sentido se señaló que existe también una desigualdad en la administración de recursos, pues mientras que en su mayoría los hombres controlan los grandes recursos hídricos, las mujeres únicamente se encargan del mismo para la subsistencia diaria.

“La presencia de las mujeres en las instancias de toma de decisiones en relación con los recursos, en las instancias de administración de los recursos es relativamente reciente. Su ubicación en la jerarquía de esta estas organizaciones todavía sigue siendo un tema a trabajar y por lo tanto seguimos prestando mucha más atención a qué sucede con las mujeres en el ámbito doméstico, en la casa, teniendo que lidiar con que caiga el agua todos los días, con que se puedan lavar trastes, cocinar y lavar ropa en el día a día; y perdemos de vista esos otros ámbitos en los que nos desarrollamos las mujeres y donde de nuestra relación con el agua es fundamental”.

Martha Castañeda enfatizó que se tienen graves problemas que atender y eso lleva a ver que la relación mujeres y agua es una relación de género, pero también es atravesada por la clase social, la condición étnica, y la condición rural, urbana, periurbana, semirural, entre otras. A lo que se debe sumar el factor geopolítico en donde el agua está en disputa entre naciones, y que México tiene un problema en la frontera norte que se está tratando de resolver.

Para concluir con la charla, apuntó que el esquema de diferenciación de el acceso y el control del agua por género tiene que ser visto en esta complejidad, ya que no es solamente mujeres y hombres en relación con el agua, sino mujeres y hombres socialmente situados, geopolíticamente situados para poder entender la complejidad del tema.