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Por: Diana López.

 

La cita fue a las ocho de la noche en el jardín de San Francisco.

Los destinos: recorrer tres de los edificios más antiguos de San Luis Potosí. Conocidos no sólo por su historia, quizá su arquitectura o el propósito de su existencia, sino por sus habitantes que al día de hoy, continúan merodeando por los alrededores de cada lugar.

Poco a poco, se fue formando un pequeño grupo de personas que no pasaba de 15. Al filo de las 8:30 de la noche, Salvador Solís, guía y coordinador del grupo Recorridos Culturales, con megáfono en mano, y luego de haber colocado pases de acceso a los asistentes, dio la bienvenida al “Recorrido fantasmal por los edificios históricos de San Luis Potosí”.

Así, el conjunto de gente, conformado por parejas, amigos y amigas y familias, avanzaron detrás de Salvador y el staff de Recorridos Culturales, con cámaras y celulares en mano, listos para escuchar la historia, observar la arquitectura a una hora poco común, y sobre todo, para prestar atención a las historias de los entes y fantasmas que habitan Los Baños de San José, La antigua cárcel de las recogidas y el Teatro Alarcón.

Y precisamente, la primera parada fue éste último. El primer teatro construido en la ciudad, con una historia tan grande y aspectos poco conocidos. Ahí, los asistentes tuvieron la oportunidad de conocer cada elemento que conforma este teatro, sus principales anécdotas y los hechos que dieron origen a los cuatro fantasmas que habitan este lugar: el pianista, “la novia” o “la tacones”, una pequeña niña y el llamado “El gabardinas”. Las anécdotas fueron contadas con Salvador sentado en las escaleras del escenario, y se dieron en un ambiente de oscuridad dentro del teatro, salvo por las tenues luces provenientes de unas velas que se prendieron a lo largo del escenario, lo que complementó el halo de misterio y miedo que hizo gritar más de una vez a una de las personas que se encontraban dentro.

Posteriormente, un apretado grupo recorrió las instalaciones del teatro que hoy en día está completamente abandonado y según se dice, próximamente será derrumbado, dejando atrás las instalaciones que albergan una historia de una época llena de esplendor, donde incluso se presentó Ángela Peralta, y cuyo busto se expone en lo alto del arco que se encuentra en el escenario.

Finalmente, las luces se encendieron por completo, dejando ver el estado en el que se encuentra el teatro. Los asistentes tuvieron un pequeño tiempo para recorrer de nuevo el lugar y tomar fotos del mismo, muchos esperando que apareciera algún indicio de los fantasmas que habitan el lugar.

Las puertas se abrieron para dejar salir a las personas que, emocionadas y algunas con cierto miedo, continuaron el recorrido que tuvo como segunda parada la antigua cárcel de las recogidas, hoy el edificio “Presidente Juárez”, Congreso del Estado, donde, después de que Salvador contó las historias y leyendas de los cuerpos que siguen enterrados en el jardín principal de un lugar que fue cárcel y hasta capilla, asegura que en el lugar “asustan más de día que de noche”. Imagínense por qué.

Los Baños de San José fueron la última parada designada para un viernes fantasmal. Ahí los presentes conocieron la historia del sitio que hoy funge en parte como estacionamiento y en parte como lo que es: baños de vapor y servicio de masajes.

El recorrido concluyó con la historia de una señora que se aparece en los alrededores de los baños, probablemente, una de las muchas empleadas que laboraron por años al servicio de los más ricos de San Luis Potosí de los años 40, así como la de varias personas que dejaron de existir dentro de los mismos baños, decesos producto de la mezcla de la edad de las personas y el exceso de relajación que tenían en el lugar.

De esta manera, el recorrido fantasmal llegó a su fin. Atrás quedaron los edificios y las historias de cada uno. Atrás quedaron las anécdotas y los presuntos fantasmas que habitan los lugares.

Y así, el pequeño grupo de 15 personas que conformaba dicho recorrido agradeció la atención de Salvador Solís y del staff presente en todo momento para brindar apoyo durante el trayecto.

Y así, los presentes partieron de la calle de Rayón a eso de las 11 de la noche. Con historias, con fotos, con anécdotas frescas.

Mientras que el Teatro Alarcón, sin duda el lugar que más impactó a la gente, continuaba emitiendo ruidos y golpes extraños en sus instalaciones…

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